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viernes, 7 de febrero de 2020

Dialogar, ¿para qué?

El diario digital, El Español, edita un acertado artículo firmado por Pedro Insua. De dicho artículo, elblogdefcosviúnicamente tenemos  una discrepancia, es la misma que mantenemos con la mayoría de los medios de comunicación, opinadores y políticos, que no es otra que; "No existe confrontación Catalunya con España", tampoco hay, "conflicto con Catalunya", ni "problema con Catalunya". La confrontación, el conflicto, el problema que tiene el Estado Español y que, no es en absoluto menor, es con unos osados, manipuladores, populistas y antidemocraticos políticos, determinados sectores sociales y mediáticos catalanes, que no son otros que, los de la argucia política disfrazada de independencia  


Pedro Insua (Vigo, 1973), licenciado en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid. Colabora con sus escritos en revistas de filosofía, escritor y colaborador en diversos medios de comunicación. Como Investigador asociado de la Fundación Gustavo Bueno ha intervenido en diversos cursos, congresos y ciclos de conferencias tanto nacionales como internacionales.

Consideramos que dicho artículo puede ser de interés para nuestros lectores, por ello, lo adjuntamos en elblogdefcosvi.



Dialogar, ¿para qué?



Pedro Insua




diario digital, El Español 

COLUMNAS SAL-LE AL PASO

Por:Pedro Insua  

07-02-2020


La confrontación España/Cataluña, sobrentendida como una relación de tensión en la que la segunda aspira, al parecer, a ejercer unos derechos soberanos que la primera le impide, es completamente tendenciosa y falaz (inducida por el nacionalcatalanismo) porque parte, precisamente, de una falacia de petición de principio, a saber: la de presuponer a Cataluña como una nación cuya constitución se ha producido al margen de España, con derechos adquiridos que le han sido hurtados (por ejemplo, hacia 1714), y que, ahora, España tiene la obligación “democrática” de devolverle.

Consecuencia necesaria de esta petición de principio es que la reivindicación de un referéndum para ejercer el presunto “derecho a decidir” se vuelve paradójica: si solo votan “los catalanes”, entonces ya se considera a Cataluña como nación soberana (y por tanto independiente), siendo así que un referéndum que sancione tal hecho, al margen del resultado, sería completamente superfluo (para poder votar y decidir si son nación o no tienen, ya, que ser nación).

Por otra parte, si a Cataluña se le considera parte de España, como una región entre otras, entonces el referéndum involucraría al resto de la nación española, en su integridad, que como sujeto decisorio seguiría determinando el estatuto político de Cataluña. En un primer caso, en el que decidan sólo los catalanes, no haría falta votar, porque ya se le ha concedido desde el principio aquello que se quiere decidir (y no por resultado de la votación, que aún no se produjo); en un segundo caso tampoco hará falta votar, porque, también desde el principio, y de nuevo al margen del resultado, este sería consecuencia de un derecho ejercido por todos los españoles.

No hay, pues, posibilidad de una vía “plebiscitaria” (“democrática”) hacia la separación de Cataluña, de tal modo que si esta, finalmente, se produjese (y no hay ninguna razón para pensar que no se pueda llegar a producir), nunca sería porque “los catalanes” hayan decidido “su futuro”, sino porque la facción separatista, y por las vías que fueran (la negociación, el diálogo, el chantaje, la extorsión, etc), se habría terminado por imponer al resto, impotente para evitar la fragmentación e impedir que una parte se apropie de lo que no es sólo suyo.

Y es que este sería, y no otro, el resultado de la separación de Cataluña: no la “restauración” de unos derechos que nunca han existido, los de esa fantástica Cataluña soberana, sino que representaría un auténtico saqueo, una usurpación, operado sobre los españoles (incluidos naturalmente los catalanes), al hurtarles una parte de su territorio, la región catalana, que, de momento, sigue siendo suyo, del conjunto de la nación española, mientras no se renuncie a él.

El nombre que el separatismo le ha dado a esta usurpación es el de “derecho de autodeterminación”, y que no es otra cosa, en realidad, que un salvoconducto eufónico para ejercer la exclusión y la segregación sin cortapisas de unos españoles por otros, buscando, en último término, su división y enfrentamiento.

Hable de lo que hable Sánchez con Torra, y Torra con Sánchez, ninguno tiene autoridad ni derecho a dividir y enfrentar a los españoles, siendo así que una sociedad dividida y enfrentada es, naturalmente, menos libre -soberana- que unida y coordinada. Una España rota y dividida en pequeños estados significaría para ellos, no la “independencia”, como pretende el separatismo y cómplices, sino mayor dependencia de otros estados más grandes y poderosos e, incluso, de empresas multinacionales, para las que los nuevos estaditos serían presa fácil.

Naturalmente que esto es un conflicto de naturaleza “política” por el que España está sufriendo la embestida de la amenaza separatista, de tal manera que, si los planes de las facciones separatistas salen adelante, ello supondría la descomposición nacional. Y esto es lo único que ofrece Torra a la sociedad española, su descomposición nacional.

miércoles, 12 de junio de 2019

Un golpe de estado como una casa

El diario, El Periódico publica hoy un apropiado artículo de opinión, firmado por Joaquim Coll. (Barcelona, 1967), licenciado en Historia Contemporánea por la Universidad de Barcelona Escritor, ensayista y colaborador en diversos medios de comunicación.  Como escritor son varios sus libros editados, a su vez también es coautor de otras diversas obras. 

Por considerar que el artículo de opinión publicado en El Periódico y firmado por Joaquim Coll, puede ser del interés de nuestros seguidores, lo adjuntamos en elblogdefcosvi.



Joaquim Coll



Un golpe de estado como una casa

por: Joaquim Coll

El Periódico 

a 12-06-2019



Sorprende el disgusto que ha causado a muchos la descripción del fiscal Javier Zaragoza del 'procés' como un golpe de Estado. Lo dijo invocando a un clásico del derecho como el austriaco Hans Kelsen, que tuvo que huir de los nazis. También en Catalunya se utilizaron vías ilegales para derogar la Constitución e intentar alcanzar la independencia. Esa es la verdad aunque incomode y escandalice. Desde las filas secesionistas se niega la mayor porque sería reconocer el carácter antidemocrático de la vía unilateral. Lo que se entiende menos es que una parte de la opinión catalana no separatista compre acríticamente el relato del farol, de que todo fue simbólico y solo hubo desobediencia. Pues bien, si lo del golpe de Estado no gusta, imaginen en su lugar a unos ladrones que se disfrazan de payasos para asaltar un banco con pistolas de juguete que parecen reales. Exigen con determinación el botín aunque lo hacen apelando al buen rollo, despertando incluso la simpatía del público. Si logran el robo serán elevados a la categoría de genios, pero si la Policía actúa a tiempo y salen corriendo alegarán que todo era una broma. ¿Tampoco merecerían ser juzgados?

Aunque incruenta, hubo rebelión

El 'procés' no fue ninguna payasada sino un golpe de Estado como una casa, porque se intentó sustituir el orden constitucional por la ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la república catalana votada en el Parlament el 7 de septiembre de 2017. Sobre ese punto no cabe ninguna duda. Ha sido el golpe más largo de la historia, que no se limitó a lo declarativo sino que hizo abiertos intentos de preparar la desconexión en cuestiones de hacienda pública y tributaria, como ha investigado el juzgado número 13. Ese propósito nunca fue un secreto. Ahora bien, en su traducción penal el asunto se complica mucho, porque la rebelión exige un alzamiento violento. La última palabra sobre la suficiencia e idoneidad de la violencia la tienen los jueces, pero que hubo hechos violentos es innegable, como agresiones físicas a policías, actos de hostigamiento frente a los acuartelamientos de la Guardia Civil y en los hoteles donde las fuerzas de seguridad se alojaban, coacciones, amenazas, insultos, destrozo de vehículos, etcétera. Contra lo que a veces se afirma, no hace falta que el alzamiento sea armado ni cruento para que haya rebelión. Tampoco fueron unos simples desórdenes públicos, sino que la movilización impulsada por las entidades soberanistas tenía como fin llevar a cabo el referéndum para legitimar la independencia anunciada. Los acusados, la mayoría de los cuales eran autoridades públicas, habían garantizado ese vínculo con leyes, decretos y reiteradas declaraciones para animar a la ciudadanía a votar. En realidad, la responsabilidad última de todos los episodios de violencia, incluida la ejercida por los cuerpos de seguridad para cumplir con la orden judicial de impedir el 1-O, podría ser atribuida a los acusados, que fueron advertidos de los riesgos de mantener la convocatoria por los Mossos.

También la abogada del Estado reconoció en sus conclusiones finales que hubo violencia aunque no formase parte “estructural” del plan secesionista. Es una pirueta argumental para pedir solo sedición y responde a la voluntad del Gobierno de Sánchez de echar agua al vino. No sonó muy convincente en boca de la letrada Rosa María Seoane, pero como estamos ante algo inédito, un golpe civil desde las instituciones autonómicas, serán los jueces del Supremo los que fijen qué tipo de violencia es necesaria para la rebelión posmoderna. Pero negar que hubo un clima intimidatorio se parece mucho a cuando los niños pequeños se tapan los ojos con la mano para no ver la realidad que tienen delante. Lo mismo ocurre con la malversación, que también se cuestiona con tecnicismos pese a las evidencias. La fantasía de que no se gastó un céntimo público se fue por el desagüe el día que las cuatro abogadas del Estado explicaron el principio del devengo.

Fracaso político

Finalmente, el último asidero para negar la rebelión es que los acusados ni declararon de verdad la independencia ni intentaron retener el poder el 27 de octubre. No hubo oposición de ningún tipo, se enfatiza. Se trata de un argumento sorprendente porque el hecho mismo de que el Senado tuviera que aprobar el 155 para restablecer el orden constitucional, sin olvidar el grave discurso de Felipe VI, ya es en sí mismo una prueba de que las autoridades de la Generalitat se negaban a deponer su actitud. El fracaso político no les exime de su responsabilidad penal, que el tribunal tendrá que argumentar en base a la participación de cada acusado en los hechos probados.

Hacia otro octubre

El periódico El Mundo, edita un acertado e interesante articulo de opinión firmado por, Federico Jiménez Losantos (1951- Orihuela del Tremedal -Teruel-Aragón). Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza, Licenciado en Filología Española por la Universidad de Barcelona. Periodista, Escritor y comunicador radiofónico. Director del programa: Es la mañana de Federico, que emite la emisora Es-radio y por Libertad Digital Televisión. Colaborador en diversos medios de comunicación.  

Un acertado artículo de opinión, aunque a criterio de elblogdefcosvi, podamos mantener alguna ligera discrepancia, concretamente en el parágrafo tercero y en  lo referente al comunismo bolivariano, el cual no se verlo representado en el el gobierno de  Venezuela, como tampoco tenemos  constancia que literalmente el Presidente Maduro haya dado su apoyo a los antidemocraticos, irreverentes y osados políticos catalanes de la argucia política disfrazada de independencia. Con el resto del artículo, acertado, y destacaría  dos frases, en la que en ambas hace diana:"....se echarán a la calle con las masas y TV3 detrás" y  "Rivera, haciéndose el interesante"

Por considerar que dicho artículo de opinión, publicado en El Mundo y firmado por Federico Jiménez Losantos, puede ser del interés de nuestros lectores, lo adjuntamos en elblogdefcosvi.




Hacia otro octubre

por. Federico Jiménez Losantos 

El Mundo

Opinión 

a 12 /06/2019 

El próximo octubre se conocerá previsiblemente la sentencia contra los golpistas que hace dos años, tras liquidar el 7 y el 9 de septiembre todas las garantías legales que el Estatuto de Autonomía y la Constitución brindan a los ciudadanos españoles en Cataluña- antes no se cumplían, ahora se declararon nulas en virtud de una legitimidad que se atribuían-, proclamaron un nuevo Estado, la República catalana, tras la tumultuaria rebelión de la Generalidad de Cataluña, representante del Estado español. El golpe, vamos.

El Gobierno de Rajoy y su agente especial en Cataluña, Soraya Sáenz de Santamaría, hoy de Cuatrecasas, se negaron a actuar contra el primer referéndum de Mas, siguieron impávidos y estólidos tras los citados días de septiembre, ofrecieron celebrar el segundo referéndum en plazas y otros lugares no expresamente prohibidos por la autoridad judicial, proclamaron que el 1 de octubre había triunfado la democracia en España y cuando, tras la admirable aparición del Rey en televisión defendiendo el orden constitucional olvidado por el Gobierno y por la oposición, hubo que activar la defensa del Estado con el 155, lo usaron para convocar elecciones y quitarse de en medio. Igual que Rajoy durante la moción de censura, a la que asistió en forma de bolso sorayil y ante la que, simplemente, se largó.

Esa moción era la respuesta de los separatistas catalanes y vascos, escoltados por los comunistas bolivarianos (Maduro apoyó el golpe) que pusieron a Sánchez en La Moncloa. Desde entonces, el inquilino en funciones de Jefe de Estado, que convoca a los jefes de partido como si fuera Felipe VII, ha ido más allá de Soraya, aunque con el mismo mantra del "diálogo": defiende un referéndum sólo en Cataluña para recuperar la parte del Estatuto que afeitó el Constitucional que creaba una Justicia sólo catalana; ha defendido el indulto a los golpistas antes de la sentencia; aceptó la "mesa de partidos" y el "relator internacional", cancelados tras al acto de Colón aunque siga manteniendo la rendición de Pedralbes; y asiste con la misma pachorra de Rajoy a la creación por Torra de esas escuadras de mozos ayatolás que denunciaba ayer Jorge de Esteban en un artículo que suscribo plenamente, y que apenas conocida la sentencia, se echarán a la calle con las masas y TV3 detrás.

Y Rivera, haciéndose el interesante.

miércoles, 5 de junio de 2019

Vía muerta

El diario El País, una vez más edita una acertada editorial, incluido el título y el preámbulo, con respecto a la comparecencia institucional, todo un récord de ellas.  Por considerar que puede ser del interés de nuestros lectores, incluimos dicha Editorial en elblogdefcosvi

En opinión nuestra, de elblogdefcosvi, el president Torra, puede definirse como él quiera y le agrade, pero la realidad es que únicamente es un activista e inadecuado president de la gran institución que es la Generalitat de Catalunya, en manos de los muchos componentes de la falacia del "procés", cuyo único objetivo, a nuestro juicio, es el de mantener el poder en Catalunya. Todo un engaño y manipulación a la ciudadanía catalana. Ello ha sido así, gracias a la inoperancia política de los dos últimos gobiernos centrales y de unos determinados  medios de comunicación  Un amorfo concepto de lo que es la democracia ,el sentido de estado y el código demonológico del periodismo. Así se va. 





Comparecencia de Quim Torra, presidente de la Generalitat de Cataluña, para hacer el balance del primer año de Gobierno. Fotografía:  MASSIMILIANO MINOCRI, EL PAÍS



Vía muerta

Torra ha convertido la Generalitat en una estéril plataforma de agitación

EDITORIAL

El País

a 05/06/2019


El president Quim Torra compareció ayer ante los medios de comunicación para hacer balance del año que ha pasado al frente de la Generalitat, encabezando un Ejecutivo de coalición minoritario entre partidos independentistas. Por primera vez desde que tomó posesión, Torra se definió a sí mismo como un jefe de Gobierno en plenitud de funciones, no como vicario del expresident huido, Carles Puigdemont, cuyo despacho oficial en el palacio de la plaza de Sant Jaume rechazó ocupar. Con este giro inesperado del significado de su figura institucional, Torra no podía devolver la dignidad a un Ejecutivo que tanto desgaste ha sufrido en sus manos, pero sí certificar la inviabilidad del discurso independentista que ha tratado de residenciar la legitimidad política de Cataluña en Waterloo, tras la intervención de la autonomía por el Estado central en virtud del artículo 155 de la Constitución.

Declarándose president efectivo y no vicario, Torra ha echado por tierra de un solo plumazo la teatral tramoya de la república de fantasía con la que los sectores del independentismo fieles al expresident Puigdemont han intentado mantener movilizadas a sus bases, al tiempo que se ha colocado en la difícil tesitura de tener que explicar su gestión como lo que es: el responsable último de un Gobierno autónomo con recursos suficientes para mejorar el bienestar de los ciudadanos e influir sobre la marcha de la economía. Hace apenas una semana los electores le reprocharon la parálisis de la Generalitat al inclinarse por ERC en detrimento de su partido en todas las convocatorias, salvo las europeas. El pasado fin de semana fueron los empresarios de Cataluña quienes lo hicieron. Intentando gobernar solo para los partidarios de la independencia y no para la totalidad de los catalanes, Torra y el Govern que él preside han conseguido, simplemente, no gobernar para nadie.

A pesar de ello, el president evitó ayer cualquier atisbo de autocrítica, recurriendo nuevamente al capcioso subterfugio con el que el independentismo encendió la mecha emocional del procés y con el que ha intentado mantenerla viva por encima de sus reiterados fracasos. Según vino a sostener Torra en su balance de aniversario, los datos positivos de la economía en Cataluña deben ser imputados a la gestión de un Gobierno que no ha gobernado, en tanto los resultados negativos, como la existencia de un 23,8% de catalanes en riesgo de pobreza, responden al expolio de un Estado represor. Conviene recordar, sin embargo, que los presupuestos con los que gobierna la Generalitat son los de 2017, no porque el Gobierno central haya impedido la aprobación de los correspondientes a este año, sino porque las fuerzas independentistas carecen de mayoría en el Parlament para aprobarlos. En lugar de llamar a elecciones, como correspondería, esas mismas fuerzas han preferido conservar la Generalitat para utilizarla como estéril plataforma de agitación, aunque sea a costa de mantenerla en vía muerta durante un año.

El silencio del president Torra acerca de cuándo pondrá fin a esta insostenible situación haciendo uso de sus prerrogativas fue elocuente, puesto que venía a corroborar que, vicario o efectivo, sigue sin preocuparse de gobernar, solo interesado en servirse de la Generalitat en el momento en que el Tribunal Supremo dicte sentencia contra los dirigentes independentistas procesados.

miércoles, 22 de mayo de 2019

El Parlamento convertido en un esperpento


El periódico El Mundo, en su edición de hoy, efectúa una magnifica editorial, sobre, lo que elblogdefcosvi considera una nueva  perversión democrática  de los osados políticos catalanes de la argucia política disfrazada de independencia, en esta ocasión, en el día de ayer en el Congreso de los Diputados. Todo ello como consecuencia de lo que consideramos toda una anomalía democrática de la ley electoral española, al posibilitar que  se puedan presentar a unas elecciones generales, autonómicas, municipalesEuropeas, etc.  Políticos/as, personas, que han participado, transgredido, quebrantado y de forma reiterada las leyes. Y que algunos de los mismos están siendo juzgados y otros fugados de la Justicia.   

Por considerar que dicha editorial del El Mundo, será del interés de nuestros seguidores, la adjuntamos en elblogdefcosvi.     



La nueva presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet. Fotografía de EFE



El Parlamento convertido en un esperpento

Hubo quien pudo confundir ayer el Hemiciclo con el escenario de un teatro en el que se representaba un esperpento valleinclanesco.



El Mundo

Editorial

a 22/05/2019


Hubo quien pudo confundir ayer el hemiciclo del palacio de la carrera de San Jerónimo con el escenario de un teatro en el que se representaba un esperpento valleinclanesco. Y no andaría muy desencaminado. No solo por el parecido físico con el escritor gallego del diputado Zamarrón, que ejerció como presidente de edad hasta la constitución de la Mesa, sino porque una parte de los diputados parecía más el espectro que refleja un espejo deformante que un responsable político.

La nueva presidenta de la Cámara, Meritxell Batet, se equivocó clamorosamente en su estreno, desbordada por la situación. Bordeando la complicidad, como señaló Pablo Casado, y permitiendo la vulneración del decoro parlamentario, como apuntó Albert Rivera, Batet consintió que los diputados de EH Bildu y los cuatro presos preventivos separatistas faltaran al respeto a la institución, y por extensión a todos los españoles, con unas fórmulas de juramento que no escondían la voluntad expresa de seguir desafiando a la Constitución. Porque ni España es una república ni en ella hay presos políticos, como dijo Junqueras, sino presuntos golpistas. Es cierto que los juramentos heterodoxos están permitidos desde que el Constitucional avalase la fórmula de los batasunos, pero nunca se habían traspasado las líneas rojas que se cruzaron ayer, sentando un peligroso precedente. Tampoco se debió haber permitido que los diputados de Vox golpeasen las mesas y abuchearan cada vez que uno de los independentistas pronunciaba su juramento. Eso ocurre cuando la autoridad no comparece. Batet no estuvo a la altura de su responsabilidad institucional, quizá más atenta a no disgustar a posibles socios de su partido que a defender la dignidad del Congreso.

Aunque es consecuencia de nuestro sistema garantista, supone una anomalía inédita en democracia que cuatro diputados electos que están siendo juzgados por el Supremo por rebelión, sedición y malversación decidieran presentarse a una institución que no reconocen, aun sabiendo que mientras dure el juicio y continúen en prisión estarán suspendidos para ejercer cargo público. Es obvio que su intención no es otra que la de deslegitimar y desestabilizar el normal funcionamiento del Poder Legislativo. Por eso no se entiende que la Mesa disolviera la sesión sin anunciar que los cuatro independentistas están ya, según el Reglamento de la Cámara y la Ley de Enjuiciamiento Criminal, imposibilitados para desempeñar las funciones de diputado. No tiene Batet otra alternativa, si no quiere incurrir en prevaricación, que anunciar la suspensión de los cuatro diputados presos. Es el Congreso, por respeto a la separación de poderes, quien debe hacerlo, siguiendo las indicaciones del Supremo. Esperemos que el esperpento de ayer no sea anticipo de lo que viene.

sábado, 6 de abril de 2019

El hundimiento

El acreditado diario El País, en el día de hoy, como casi siempre, edita una acertada editorial. Por considerar que dicho artículo será del interés de nuestros seguidores, lo adjuntamos en elblogdefcosvi.

Reiteramos lo acertado del artículo. No obstante, desde este blog, quisiéramos efectuar alguna pequeña  observación. La primera, no se puede simplificar con la simple, gris e insensata figura del president Torra, pues éste no está en absoluto solo, está bien acompañado y arropado por PDeCAT, Junts per-Catalunya yERC (ésta última formación, por la causa que fuera, la cual ignoramos, empeñados opinadores, politólogos y medios de comunicación en blanquearla, cuando a nuestro entender, posee idéntica irresponsabilidad, falta de ética política, de sentido democrático y sobrados de osadía). Y también por determinadas subvencionadas entidades civiles y medios de comunicación, principalmente los públicos. 

Y la segunda, el presidente Torra, no tendrá, posiblemente  la mayoría social, pero si todo el conjunto. Dada la existencia  de todo un prolongado total ambiente mediático y político, encargado para que así sea.  Más si se ignora o no se quiere ver por parte de una mayoría de la ciudadanía catalana, lo que la Editorial de El País, tan acertadamente, informa.

Y que para que ello haya llegado a ser así de grave, entendemos que aquellos medios de comunicación serios e independientes deberían de denunciar a los otros responsables; el resto de las fuerzas políticas.


Solo el respeto constitucional, el rigor democrático, la justicia, el sentido de ejemplaridad y sin complejo alguno ( la democracia bien lo vale) , una fuerte e intensa contraofensiva frente a tantísimo y machaqueo falaz y tergiversado impuesto relato efectuado desde  los medios de comunicación públicos y determinados de subvencionados de Catalunya a los catalanes, podrá revertir la tan prolongada vergonzante y anómala situación político-mediática y social en Catalunya.   Los medios de comunicación, los profesionales, los dispuestos a cumplir con el código ontológico, pueden hacer mucho para que la democracia institucional y política entre  en Catalunya





Quim Torra esta semana en el debate de la moción impulsada por el PSC. Fotografía: Quique Garcia. EFE



El hundimiento

Con la reprobación del Parlament, Torra carece de autoridad para gobernar



EDITORIAL

EL PAÍS

a 06/04/2019



No tiene mayoría social. No tiene ahora ni siquiera mayoría parlamentaria. Cuenta todavía con los presupuestos de 2017 prorrogados porque no ha sido capaz de culminar la tarea fundamental de un Gobierno, como es conseguir la aprobación de sus presupuestos. Decenas de cargos de elección parlamentaria se hallan con el mandato vencido y vacantes por falta de consenso. No hay actividad legislativa en el Parlament ni otra actividad de gobierno que no sea la agitación permanente. Las listas de espera en la sanidad catalana, mientras tanto, se han disparado.

Así está la Generalitat presidida por Quim Torra, el presidente más débil, desautorizado e incapaz de toda la historia de la institución autonómica, incluyendo sus dos últimos predecesores. La precaria mayoría parlamentaria independentista, que no social, que le dio la investidura en mayo de 2018, se proponía superar el autogobierno catalán surgido del Estatut y de la Constitución y lo está consiguiendo, pero no porque tenga posibilidad alguna de alcanzar la república independiente que se había propuesto, sino por la autodestrucción de las instituciones catalanas por parte de quienes las dirigen y deberían cuidar de su prestigio y su buen funcionamiento.

Torra había significado su sometimiento a la única institución democrática que dice reconocer, el Parlament. Pero el día en que el Parlament le reprueba y le pide que convoque elecciones o se someta a una moción de confianza, entonces declara que no reconoce la legitimidad de una votación en la que le han faltado los cinco votos de los diputados ausentes porque se hallan huidos en Bélgica o en la cárcel. Es ya habitual en el secesionismo el uso ventajista de las reglas de juego cuando van a favor y su denuncia cuando van en contra. En este caso, además, la falta de estos cinco votos se debe a que Junts per Catalunya, a las órdenes de Puigdemont, ha rechazado la sustitución de los diputados ausentes o procesados, opción que sí fue aceptada por Junqueras y Romeva. Implícitamente Torra exhibe como excusa su obediencia a Puigdemont, al que considera el presidente auténtico.

Lo único que parece dar sentido a una legislatura tan amortizada es la ocupación de las instituciones y la percepción de las nóminas por la parte importante de funcionarios que han sido cooptados por el secesionismo. Buena muestra del abuso institucional es el proceso judicial paralelo que están realizando los medios de comunicación públicos catalanes, donde se defienden a diario las tesis de las defensas y se responde y ridiculizan las de la Fiscalía y las acusaciones. También lo reflejan las elecciones sindicales del personal administrativo y técnico de la Generalitat, en las que ha obtenido el mayor número de delegados un sindicato independentista, hasta ahora hiperminoritario, que lidera un veterano de la violencia política condenado por asesinato.

Torra es un presidente hundido. Cataluña debe ir cuanto antes a las urnas, sin esperar nuevas coyunturas favorables para el oportunismo independentista. El precio a pagar en desconfianza hacia la política, en el deterioro de las instituciones y en el desgobierno es insoportable.

jueves, 28 de marzo de 2019

Mediocres.....con o sin pancarta


Joan Ferran (Barcelona, 1951) Licenciado en filosofía y letras y diplomado en historia contemporánea por la Universidad Autónoma de Barcelona. Político, escritor y colaborador en diversos medios de comunicación. Afiliado a la Unión General de Trabajadores (UGT) y militante del Partit dels socialistes de Catalunya (PSC).  Ha sido director de Promoción Cívica del Ayuntamiento de Barcelona (1990-1992), y diputado del PSC, en el Parlament de Catalunya, durante las legislaturas del,1992, 1995, 1999, 2003, 2006 y 2010.Miembro de la Comisión Ejecutiva del PSC,(2000-2011) y primer secretario de Barcelona(2001-2008).  Como escritor, se le han publicado más de nueve libros. El último en el 2018, titulado: "Desde la aspillera" (Ediciones Hildy)



Joan Ferran, desde su blog;" el blog d'en Joan Ferran", publica hoy, un interesante artículo de opinión. Por considerar que dicho artículo puede ser del interés de nuestros seguidores, lo adjuntamos en elblogdefcosvi.

Únicamente una salvedad, y la misma no corresponde en absoluto al artículo escrito por Joan Ferran, como tampoco en el  texto de la  editorial del noviembre del año 1934, del diario republicano; El  Diluvio ( periódico publicado en Barcelona, entre los años 1879 y 1939). Solo una observación y es sobre la última parte del texto, la siguiente:  "Y, en esta hora solemne de nuestra historia, lo que ante todo y sobre todo procede antes de emprender la nueva senda es devolver al país el sosiego, la paz perturbada por unos equivocados en un absurdo instante de obcecación”. Dado que no  encontramos 
semejanza alguna con lo que está acaeciéndose desde hace, vergonzosamente  demasiado tiempo y hasta la fecha, en la política catalana, por ende, en la española. Pues no se trata de unos "equivocados absurdos instantes de obcecación". Pues, no existe el "instante", y en cuanto a la "obcecación", únicamente por parte de los más de 2.000.000 millones de ciudadanos catalanes, no por parte de los políticos y medios de comunicación causantes. Lo que realmente se trata, es de  todo un osado maquiavelismo, cínico, demagogo y prolongada estrategia política, llena de un desvergonzado abuso de poder y petulancia para conservarlo. Todo ello básicamente fundamentado en provocar y exaltar en la ciudadanía unos sentimientos a favor de una de un gran engaño y para mayor carencia de ética política y de sentido democrático, a su vez estos mismos sentimientos son vestidos de tal forma, que provocan en la ciudadanía, toda una realidad;  inquina hacia el  estado español





Joan Ferran



MEDIOCRES.....AMB I SENSE PANCARTES


per: Joan Ferran 

El blog d'en Joan Ferran

a 27/03/2019

EL PASTIS DELS MEDIOCRES


De vegades les parets de les nostres ciutats parlen només mirar-les. Sovint hi trobem paraules, símbols o dibuixos que ens diuen coses, que burxen en el nostre pensament fent-nos reflexionar. Son fruit del magma candent, del volcà que s’amaga sota l’asfalt de la metròpoli i vol sortir per impactar-nos. No fa gaires dies, amb pintura negra, o vermella sang, tant se val, algú va tatuar un mur de Ciutat Vella. Ho va fer amb una frase no mancada de un cert atractiu poètic: ‘Hi ha poc públic per tant d’artista’. Desprès de donar-hi unes quantes voltes al missatge vaig arribar a la conclusió que el graffiter tenia part de raó. Molts aspiren a ser qualsevol cosa per rebre l’escalfor de la fama i la glòria, encara que ambdues esdevinguin efímeres. Confesso que tinc el defecte de mirar la vida des de una vessant excessivament política. Tant és així que vaig interpretar que, en aquest país, hi ha massa personatge polític mediocre per metre quadrat amb el desig de surar. La ràdio i televisió catalana envaeixen la nostra intimitat fins a un punt de saturació insuportable; ens fan empassar les paraules i gracietes d’un munt de càrrecs públics i polítics sense fons ni criteri. 

La monotonia i la mediocritat ja son marca de la casa i el turment dels que volem objectivitat. El problema de Catalunya no rau, sols, en l’eterna disputa entre la Generalitat i els poders de l’estat. Tampoc en un problema de finançament, d’interpretació estatutària, greuges acumulats o tribunals. No amics, el país està com està per la ineptitud de alguns politics, per l’incapacitat d’uns quants de discernir entre allò que es fonamental i allò que es accessori, entre l’aparença i el fons. Quan els mediocres agafen les regnes del govern, el país es paralitza o s’estavella. A Catalunya som especialistes en complicar les coses, en deixar-les a mig fer sense arribar al fons. I tot succeeix pel què diran, tot perquè ens perd la maleïda estètica i el denominat ‘postureo’. Aquí som capaços d’embolicar la troca un munt d’anys, fent veure que viatgem a Ítaca, mentre milers d’empreses foten el camp espantades pels focs d’artifici. Aquí els temes socials passen a un segon pla gràcies a l’efecte balsàmic de ser els millors, els incompresos, els castigats. Això sí, som experts en amanir-ho amb el toc estomacal i emocional suficient perquè, sense prendre mai mal, es parli de nosaltres. I per fer tota aquesta comèdia comptem amb un munt d’artistes, d’escribes, d’escolanets aplicats i apologetes a sou de TV3. El pastís dels mediocres està servit. Massa artistes -com diu el graffiter- per un públic cada cop més escàs i ensopit. Permetin-me un suggeriment: 

Fora bona idea que a les nostres escoles i universitats fos llegit i comentat el famós llibret de Amadeu Hurtado que duu per títol: ‘Abans del 6 d’octubre’. Sí, aquest dietari ens explica, sense fake news, el que li va passar a Catalunya avui fa més de vuitanta anys. El nostre país es molt petit -ho diu el cantant- però el problema no és la seva dimensió, si no la seva classe dirigent, els seus polítics que han perdut el tremp i la capacitat de lideratge per aconseguir sortir de l’atzucac. Anem a unes noves eleccions desprès d’haver perdut un munt de milions no votant els pressupostos i... torna a començar. Estem reproduint les velles polèmiques i discussions dels nostres avis i besavis. Patètic. Em diran vostès que estem com sempre, potser sí, però enguany patim l’afegit que els dirigents polítics d’aquest país - començant per Quim Torra i seguint pel pròfug de Waterloo- no estan a l’alçada de les circumstancies. Ja que hem parlat dels ‘Fets d’octubre’, i de les seves conseqüències, fora bo reproduir una editorial del diari republicà ‘El Diluvio’ de novembre del 34, plenament vigent a dia d’avui. Deia així: 

La estrechez de miras, el desconocimiento absoluto de la misión que corresponde a Cataluña en España, son defectos de los dirigentes de nuestro gobierno autónomo. Esas faltas exigen completa reparación. Doloroso es lo sucedido pero puede enmendarse y a ello deben tender todos los esfuerzos del pueblo catalán. Y, en esta hora solemne de nuestra historia, lo que ante todo y sobre todo procede antes de emprender la nueva senda es devolver al país el sosiego, la paz perturbada por unos equivocados en un absurdo instante de obcecación”. 

Massa artistes...

domingo, 24 de marzo de 2019

El nuevo anticatalanismo

El acreditado periódico, El País, en sus páginas de Opinión, edita un acertado artículo firmado por LLuís Bassets ( Barcelona, 1950) periodista. Con una larga trayectoria periodística en diversos diarios catalanes. Ex profesor de la Facultad de Ciencias de la Información. Ejerciendo su profesión desde hace años en El País, habiendo ocupado diversos cargos y responsabilidades dentro de la empresa. 
Lluís Bassets ha publicado varios libros de análisis político. Es miembro del Real Instituto ElCano, como así del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. Colaborador ocasional en alguna tertulia radiofónica y de televisión, sobre política. 

Considerando que el articulo publicado en el día de hoy por El País, y firmado por Lluís Bassets, puede ser del interés de nuestros seguidores, motivo por lo cual lo adjuntamos en elblogdefcosvi






El nuevo anticatalanismo

El independentismo, rama estéril del catalanismo, se ha convertido anticatalanista en la medida en que se desinteresa del autogobierno de Cataluña y de la participación en el gobierno de España



por: Lluís Bassets 

El País

a 24/03/2019



El anticatalanismo de siempre no ha cambiado. Lo conocemos bien. Quizás ha ensanchado su base, como resultado de la excitación provocada por el proceso independentista. Pero en lo sustancial, sigue siendo la versión actualizada del viejo. No le gusta que los catalanes nos autogobernemos, porque está seguro de que solo se trata de un paso hacia la secesión y la independencia. No le gusta que los catalanes hablemos nuestra lengua, porque también lo ve como una forma de consolidar la diferencia hasta convertirla en reivindicación secesionista. Tampoco le gusta que nos impliquemos como catalanes en el gobierno de España, porque no tiene ninguna duda de que lo aprovecharemos para consolidar nuestras posiciones diferenciadas como trampolín para la secesión.

El anticatalanismo tradicional es centralista, uniformador y de voluntad asimilacionista. Aunque conserva la raíz histórica que le hemos conocido, y que se ha manifestado con tanta brutalidad en determinadas épocas de nuestra historia, como la dictadura de Primo de Rivera y el franquismo, el anticatalanismo de siempre, a pesar de la excitación actual, ha llegado al presente en una versión suavizada por la fuerza de la Constitución, del Estado de las autonomías y de la europeización, que aseguran unos mínimos de descentralización, de reconocimiento y de plurilingüismo. Los energúmenos que aún podemos encontrar hoy en las diferentes versiones más o menos extremistas de la derecha hispánica son unos corderitos si los comparamos con los anticatalanistas del pasado, aunque pertenezcan a la misma rama ideológica.

La novedad anticatalanista no viene de fuera sino de dentro. La rama hasta hace pocos años estéril del independentismo es la que ha hecho esta aportación contradictoria con la cultura clásica del catalanismo, de forma que se ha producido una especie de inversión política. Una parte minúscula, al convertirse casi en el todo, se ha declarado enemiga del catalanismo político, como matriz institucional de la Cataluña autogobernada contemporánea. Nadie como Carles Puigdemont y Joaquim Torra, los presidentes del rupturismo secesionista, representan mejor este vuelco de comportamientos, más aún que Artur Mas, su predecesor y promotor, todavía revestido de la ambigüedad y del tacticismo de quien se propone objetivos inalcanzables para obtener resultados tangibles.

Esta corriente ideológica se cree catalanista pero es anticatalanista, sobre todo, en la medida en que se desinteresa del autogobierno de Cataluña y de la participación en el gobierno de España. Los hechos son elocuentes respecto al nulo respeto al Estatuto de Cataluña y a las instituciones de todos los catalanes, manipuladas y ocupadas con afán partidista y meramente instrumental, devaluadas de hecho por quienes consideran que solo la independencia podría darles algún sentido. Tampoco hay que detallar hasta qué punto se desinteresa el nuevo anticatalanismo de la democracia española y de la gobernación del conjunto del país. Más bien lo contrario, trabaja para destruir la democracia y luego poder demostrar que nos encontramos bajo una bota como la turca, y se presenta a las elecciones generales con el objetivo de bloquear cualquier mayoría de gobierno en Madrid. Todo lo contrario del programa catalanista desde Prat y Cambó, pasando por Macià y Companys y terminando por Tarradellas, Pujol, Maragall y Montilla.

Este nuevo anticatalanismo independentista se caracteriza por una novedad contemporánea, como es su nula comprensión del significado del proyecto europeísta, que no sólo trata de unir a los ciudadanos y los pueblos de Europa, a partir de la legalidad de los Estados de derecho realmente existentes, sino que lo hace partiendo del principio de la reconciliación entre los antiguos adversarios y enemigos. La fórmula maragalliana “Barcelona, Cataluña, España, Europa”, inspirada en el principio federativo y en la subsidiariedad, no entra en la cabeza del nacionalismo secesionista, interesado en vivir de las animadversiones en lugar de trabajar para superarlas. Tampoco es europeísta en el método político elegido, el unilateralismo en las decisiones y el bilateralismo en una negociación entendida como de suma cero: yo gano lo que tú pierdes. El método europeísta es la cooperación multilateral, el reformismo gradualista y el incrementalismo, exactamente todo lo contrario del camino escogido por el nacionalismo independentista desde 2012.

Esta no es una cuestión meramente conceptual. Lo peor del nuevo anticatalanismo no es ni que sea nuevo ni que rompa con la fructífera trayectoria del catalanismo posibilista de siempre. Lo peor son sus resultados, que no solo son nulos cuando ocupa las instituciones sin gobernar sino que perjudican a los catalanes concretos, a todos los ciudadanos de Cataluña, incluidos los que les votan, y les dañan en sus intereses e incluso en sus valores catalanistas.

Ahora mismo ya tenemos menos autogobierno, menos peso en el gobierno de España y menos prestigio en Europa y en el mundo, además de haber perjudicado la economía, asustado a los inversores y las empresas y dividido y desmoralizado al conjunto del país. Las instituciones catalanas se encuentran en el momento más bajo de su historia y las competencias de autogobierno más preciadas escuela, orden público, medios de comunicación— en necesidad urgente de pactos transversales para defenderlas del mal uso que hacen de ellas los gobernantes catalanes y de los afanes de control y de recentralización por parte del anticatalanismo tradicional, constantemente atizado y provocado por este anticatalanismo nuevo que pone en peligro todo lo bueno que ha sido y que representa Cataluña en su historia.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Cataluña: el coste de ignorar los problemas reales

El diario El Mundo, en el día de hoy, en su editorial edita un acertado artículo. Por ello, entendiendo que puede ser del interés de nuestros lectores, lo adjuntamos en elblogdefcosvi.


Huelguistas, 29 de noviembre, queriendo entrar en el Parlament de Catalunya. Foto de Marta Pérez  




Cataluña: el coste de ignorar los problemas reales



El Mundo 

Editorial 

a 29/11/2018


"A veces nos distraemos con cuestiones que no son las esenciales. Que si 85 días de lista de espera, que si tendrían que ser 82...". Las impresentables palabras de Eduard Pujol, portavoz parlamentario del partido de Puigdemont y Torra, a cuenta de la huelga de médicos de atención primaria reflejan el ninguneo al que el independentismo ha sometido los problemas reales de los ciudadanos de Cataluña. La farsa del procés ha devenido en un lamentable espectáculo que no solo ha desafiado la unidad territorial, sino que ha enterrado la preocupación institucional por la calidad en la prestación de los servicios públicos. Esta anomalía empieza a ofrecer visos de cambio. Las movilizaciones de distintos colectivos sociales -desde la huelga médicos hasta los bomberos, pasando por los estudiantes- ha emergido con tal virulencia que ayer se registraron incidentes a las puertas del Parlament. La coacción nunca es un instrumento de protesta aceptable, pero buena parte de responsabilidad en lo ocurrido se debe a los mismos políticos que, cuando les conviene, agitan la calle como ariete de su torpe, asilvestrada y tóxica estrategia.

La especialidad del secesionismo es esconder las miserias de su tarea de gobierno atizando el victimismo y culpando al Estado de todas las calamidades resultantes de su pésima gestión. El cinismo alcanza desde hace años niveles delirantes, pero tuvo su primer punto de inflexión en la dura senda de ajustes iniciada por Artur Mas. Desde entonces Cataluña ha recortado un 27% el gasto sanitario, en contraste con el 9% de media del resto de las comunidades. A ello se suma la precariedad laboral de bomberos y docentes interinos, así como el incremento disparatado de las tasas universitarias.

Nada de eso ha conducido al secesionismo a dejar de dilapidar tanta energía política en un proyecto ilegal como es la segregación. Que aún hoy, después de conocer los daños económicos y sociales del proceso soberanista, los adláteres de Puigdemont y Junqueras insistan en la autodeterminación como bálsamo de Fierabrás da la medida exacta de su impúdica catadura moral. Pero siendo esto lacerante, aún lo es más la servidumbre de Sánchez prometiendo más recursos al títere de Torra, no para mejorar el sistema sanitario sino para seguir alimentando la discordia. Por no hablar del papel de tonto útil que está dispuesto a representar Podemos, que ya se ha abierto a aprobar las cuentas del Govern para 2019 y apuntalar la mayoría soberanista. Precisamente, la Generalitat acumula ocho prórrogas presupuestarias. Es la constatación del fracaso y la mentira de los timoneles del independentismo, cuya falta de escrúpulos los ha llevado siempre a relegar los servicios públicos y la estabilidad económica como meros apéndices de su obsesión separatista.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

¿Para cuándo una auditoría sobre el ‘procés’?

El diario digital, Crónica Global, edita hoy, un certero artículo firmado por, Joaquim Coll.  Una vez más Crónica Global acierta en sus artículos editados, al igual que con sus autores. Por considerar que  dicho artículo de Joaquim Coll,  puede ser del interés de nuestros seguidores, lo adjuntamos en elblogdefcosvi.

Joaquim Coll, Barcelona, 1967. Doctorado en Historia Contemporánea por la Universidad de Barcelona, especializado en la política de los siglos XIX y XX.  Ha sido Profesor asociado en la Universidad de Barcelona y en la Universidad Autónoma de Barcelona.  Fue bibliotecario de las Juntas del Ateneo Barcelonés presididas por Oriol Bohigas. Siendo a su vez, el principal artífice de la modernización de su importante biblioteca histórica. Fue integrante del Grupo de Estudios de Historia de la Cultura y de los Intelectuales. Es uno de los impulsores de la organización de Federalistes d'Esquerres. Presidente de la Fundación Joan BoscàFue Vicepresidente y vocal de Sociedad Civil Catalana. Ha coorganizado cuatro cursos de verano en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, desde el  2015 hasta el 2018Es colaborador en diversos medios de comunicación, entre los cuales; El País, Crónica Global, El Periódico, TVE, etc. 

Joaquim Coll como escritor y coautor  tiene en su haber diversos e interesantes libros. 


Joaquim Coll




¿Para cuándo una auditoría sobre el ‘procés’?


por: Joaquim Coll

Crónica Global

Pensamiento 

28.11.2018

      

Ayer el diputado socialista en el Congreso, José Zaragoza, escribió en twitter: “El procés independentista solo ha servido para que el nacionalismo de siempre siga controlando el poder en Cataluña”. Sin duda no es el primero que lo dice, afirmaciones muy parecidas las hemos escuchado en boca de otros políticos y figuras del constitucionalismo, particularmente del siempre incisivo Jordi Cañas; por su parte, el exfiscal Carlos Jiménez Villarejo no se ha cansado de denunciar la simbiosis entre poder nacionalista y corrupción en sus artículos ahora recogidos en el libro "Cataluña. Mitos y resistencia" (2018). Pero Zaragoza ha estado oportuno esta semana en la que hay una importante huelga de la sanidad catalana porque su tuit apunta hacia lo esencial. Ante unos ajustes sociales durísimos y una crisis económica que iba para largo, el giro independentista de CDC en 2012 tuvo como objetivo abanderar un proyecto político (ilusionante para muchos) que le permitiera conservar el poder autonómico. Y lo cierto es que el procés logró desviar la indignación social hacia otros objetivos. Siendo Cataluña una de las autonomías donde se han producido más recortes en sanidad, educación y políticas asistenciales, paradójicamente, el foco del debate en estos años solo ha oscilado entre el derecho a decidir, el referéndum y la secesión.

Ahora bien, tras el vendaval del procés, la realidad social emerge ahora con toda su crudeza: una quinta parte de la población catalana está en riesgo de pobreza o exclusión, en medio de un escenario general de precariedad laboral y bajos salarios, con situaciones de enorme vulnerabilidad que afectan sobre todo a mujeres, jóvenes y niños. La recuperación económica tras la crisis solo ha beneficiado a una pequeña capa de la población, con lo que las desigualdades se han incrementado. Y frente a todo ello, Cataluña se sitúa ocho años después a la cola en la recuperación del gasto social. Según el Índice de Desarrollo de Políticas Sociales (2018) que elabora la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, la Generalitat debería invertir más de 4.000 millones para revertir los recortes de antes de la crisis. Como se explica en el último Informe social de la Fundació Rafael Campalans, lo peor con el procés es que, al lado de la desinversión social, se ha producido una grave parálisis política: Cataluña se ha convertido en una comunidad de listas de espera, desde las residencias para gente mayor hasta las intervenciones quirúrgicas, pasando por el acceso a la vivienda social.

Hace dos semanas, el Govern de Quim Torra presentó un informe que analiza el impacto de la aplicación del artículo 155 en la Generalitat. Retorciendo absolutamente las cifras, sitúa el coste económico en 1.800 millones entre afectaciones directas (el coste del personal político despedido, por ejemplo) e indirectas (programas o acciones no desarrolladas durante el medio año que finalmente duró la intervención del Estado). Se trata de un ejercicio destinado a la propaganda interna, a cultivar el victimismo, pues se enfatiza que el 155 ha perjudicado sobre todo a los sectores sociales más vulnerables que no recibieron ayudas, becas o subvenciones. Es el mundo al revés. En realidad, el verdadero coste que alguien debería calcular algún día es el dinero que la Generalitat y las administraciones locales han dedicado al procés a lo largo de todos estos años. Ayer Ciutadans denunció ante la Fiscalía el pago de 1,6 millones a un lobby americano ya en 2013 para promover la causa secesionista en el exterior. Se trata solo de un pequeño ejemplo de la fortuna que nos ha costado a los catalanes este disparate. Si alguien fuera capaz de auditarlo todo, desde el sobrecoste de la radio y la televisión pública, las subvenciones a los medios de comunicación privados hasta las “embajadas”, pasando por las mil y una partidas de todas las consejerías del Govern dedicadas a la agitación y la propaganda nacionalista e incluyendo también los cientos de cargos políticos innecesarios, seguro que tendríamos una cifra que cuadraría bastante con el agujero que explica que la Generalitat sea hoy la última autonomía en gasto social. Junto al daño moral incalculable perpetrado por el separatismo a la convivencia, conoceríamos la magnitud de la tragedia.

sábado, 27 de octubre de 2018

Secesión y votos

El diario, La Razón, en sus columnas de opinión adjunta un  artículo firmado por Carlos Rodríguez Braun, ( Buenos Aires-1948). Licenciado en economía en la Universidad Católica Argentina, por su tendencia ideológica  de izquierdas tuvo muchos problemas en un con una dictadura militar, por lo cual decidió salir del País y afincarse en España (1977) en donde se Doctoró  en Ciencias Económicas, es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico de la  Universidad Complutense de Madrid  y Profesor del Máster en Economía del Centro OMMA y del Máster Oficial en Periodismo El Mundo.

Carlos Rodríguez Braun es colaborador en distintos medios de comunicación, entre ellos, La Razón, diario que publica su articulo, el cual lo encontramos acertado, y de todo el escrito,  desde elblogdefcosvi quisiéramos destacar toda una verdad :"La cruda realidad es que la democracia ha llegado a significar que se puede votar cualquier cosa ", así como el último parágrafo del mismo.

Escrito que adjuntamos al elblogdefcosvi por considerar que será del interés de nuestros lectores. 


Carlos Rodríguez Braun 




Secesión y votos

por: Carlos Rodríguez Braun

diario, La Razón  

27/10/2018 


Un argumento que suelen esgrimir los soberanistas es que el pueblo les apoya. Si somos demócratas, ¿cómo oponerse a la voluntad popular? Ante esta afirmación, al parecer incuestionable, los no independentistas suelen recurrir a una réplica peligrosa, porque dicen: los partidarios de la secesión no son la mayoría.

Y es verdad, las últimas elecciones en Cataluña probaron que los votos de los no independentistas superaron a los de los independentistas. Pero ¿y si algún día sucede lo contrario? ¿Bastaría la mitad más uno de los votos para segregar un territorio de la nación española? Los nacionalistas proclaman que por supuesto que sí. Y los no nacionalistas se encuentran ante la tesitura de alegar que el derecho de secesión no existe, y por tanto no se puede votar, o que requeriría una mayoría más abrumadora. Esta última opción, asimismo, es matizable, porque abre la cuestión de quiénes integran esa gran mayoría: si solo los del territorio que pretende separarse, o los de el país en su conjunto. E incluso en este caso cabría la discusión sobre cómo se conforman las mayorías. Arcadi Espada sostuvo: «Una constitución debería prohibir cualquier política secesionista que no incluyera el acuerdo de todos los ciudadanos que firmaron en su día el pacto constitucional».

Simpatizo con la idea de haya ciertas cuestiones cuya relevancia exija grandes mayorías o incluso, como apunta Espada, la unanimidad. Lo malo del asunto es que la evolución de la democracia en el mundo ha ido recortando el ámbito de esas «ciertas cuestiones» a mínimos históricos. La cruda realidad es que la democracia ha llegado a significar que se puede votar cualquier cosa, y que la mayoría simple suele bastar para que cualquier cosa sea aprobada. De hecho, la expansión del estado de bienestar y los recortes de los derechos y libertades de los ciudadanos no habrían podido producirse si las reglas democráticas fueran más estrictas a la hora de votar. Pero cada vez se puede votar cada vez más asuntos con cada vez menos restricciones.

Esta es la última prueba de que el crecimiento del propio Estado ha conspirado paradójicamente contra la unidad de la nación, y que esta unidad sería favorecida si se limitara el ámbito democrático que ha facilitado el crecimiento del Estado.