Mostrando entradas con la etiqueta Independencia de Catalunya. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Independencia de Catalunya. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de marzo de 2020

Fanáticos a coro

El periódico, El País, incluye en el día de hoy, en sus paginas de OPINIÓN, un acertado artículo. 

Por entender que dicho artículo, puede ser del interés de nuestros lectores lo incluimos en elblogdefcosvi

Nota de elblogdefcosvi: acertado el calificativo de ultranacionalistas. Para elblogdefcosvi, son los políticos catalanes de la argucia política disfrazada de independencia. Para el resto,  mayoritariamente son denominados de   independentistas.  


El confinamiento para Catalunya que exige el presidente Torra, tiene el soporte de ERC, partido político que forma parte del gobierno catalán, desde el 2015. En la legislatura anterior, la X, fue el partido que siendo líder de la oposición, a su vez apoyaba al gobierno catalán. ERC, es la formación política que ofrece apoyo parlamentario desde junio del 2018, deduciéndose el intervalo de período electoral, al gobierno de España, presidido por Pedro Sánchez






Fanáticos a coro


El independentismo había reclamado hasta ahora el monopolio del respeto, y lo que ha demostrado en esta crisis es una irrefrenable disposición a ofender


      

 El presidente de la Generalitat, Quim Torra. @GOVERN EUROPA PRESS


Opinión 

El País

a, 18/03/2020




El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha acusado al Gobierno de hacer política con el coronavirus sin adoptar medidas eficaces para contenerlo. Por otra parte, la exconsejera Clara Ponsatí, huida de la justicia, ironizó ofensivamente con el elevado número de fallecidos en Madrid, mientras que su antiguo jefe, Carles Puigdemont, la jaleaba antes de advertir el lado siniestro de la agudeza.

Este aquelarre de mal gusto provocaría vergüenza ajena si no fuese porque sus protagonistas dirigen un partido que gobierna Cataluña, y porque en sus manos se encuentran instrumentos fundamentales para prevenir la progresión de la pandemia entre más de siete millones de ciudadanos. A juzgar por las confusas explicaciones del president Torra, el mayor problema sanitario que plantearía el confinamiento decretado por el Gobierno central es que no lo ha decidido la Generalitat. Solo así puede entenderse su enrevesada denuncia de que el presidente Sánchez y su Ejecutivo politizan el virus por adoptar decisiones para combatirlo. Según Torra, la medida técnica más urgente para evitar la progresión de la pandemia no era decretar que los ciudadanos de toda España, incluida Cataluña, permanecieran en sus casas, sino establecer controles en los accesos a Cataluña.

Se sabía que situaciones tan graves como la que atraviesa no solo España, sino también el resto del mundo, ponían a prueba los Gobiernos. Ahora se sabe, además, que revelan la verdadera naturaleza de algunos programas políticos, por no hablar de la estatura moral de algunos líderes. El independentismo había reclamado hasta ahora el monopolio del respeto, y lo que ha demostrado en esta crisis es una irrefrenable disposición a ofender. Había ensalzado, además, el valor liberador de las sonrisas, y lo que ha revelado es su falta de escrúpulos para reírse a destiempo. El coro de voces destempladas que se ha levantado desde el independentismo con ocasión de la crisis del coronavirus no los ha identificado como los demócratas europeístas que dicen ser, sino, a fin de cuentas, como los ultranacionalistas fanáticos que son.

domingo, 15 de marzo de 2020

El alto precio que aumenta de día en día

El País Semanal, adjunta un acertado, a nuestro juicio, artículo de opinión, en su columna La Zona Fantasma, firmado por el siempre adecuado Javier Marías

No sin antes, manifestar nuestra satisfacción por la publicación de dicho artículo de opinión. Línea de opinión que en estos últimos meses estaba ausente del periódico El País. Por ello y entendiendo que dicho artículo será del interés de nuestros seguidores/as, lo incorporamos en elblogdefcosvi

Habiendo comunicado en alguno  de nuestros artículos  cierto déficit  deontológico en El País, así como en otros medios de comunicación del grupo. Un incomprensible posicionamiento mediático  favorable  al PSOE Sanchista, a las decisiones y gestiones políticas del gobierno, de  su presidente, el señor Pedro Sánchez y a su vez, claramente desfavorables al resto de los partidos políticos, denominados despectivamente de derechas.  

Para elblogdefcosvi, las decisiones, la gestión política una vez transcurrido el primer mes ( 02-06-2018) del gobierno y de su presidente, señor Sánchez, han sido de  una total carencia de nivel de Estado, de baja altura política, de autoridad y de visión. Continuándose de forma más alarmante  en esta segunda etapa (07-01-2020). Sumándole  a todo ello, una irresponsabilidad y expuesta incoherencia política. Habiéndose hecho acreedor de todo descrédito político. Todo un cúmulo  de trascendentes y  anómalas incongruencias políticas, únicamente pudieran ser comprensibles, aún no fueran aceptadas democraticamente, si entre ellas hubiera un espacio de muchos años, pero no  es, a nuestro juicio, normal psicologicamente si únicamente existen semanas entre las mismas y algunas de enorme relevancia.  


Satisfacción con el periódico El País, por dicha publicación, confiando sea, como decimos los catalanes: " Una flor no fa estiu, però si primavera" y que, lo escrito por Soledad Gallego-Díaz, en su artículo del El País, del pasado día 1 sobre el periódico, no únicamente sea un deseo, sino toda una realidad, escribía Soledad Gallego-Díaz:  " Un cambio de Modelo" "Hacer El País no es fácil" " los ciudadanos necesitan información veraz y opiniones plurales, medios que respeten y busquen la verdad". Así lo deseamos elblogdefcosvi, lo cual no debe de existir ningún problema para que así sea, pues El País, ya lo poseía . 

El País, por su prestigio mediático, entendemos, no puede hacer campañas en contra de, o a favor de. A nuestro criterio, debe de investigar, informar, constatar, comunicar, entrevistar, respetar, etcétera. Lógicamente y siendo empresa privada, dentro de su ideario o línea editorial, pero no con la predisposición a ello, sino a la periodística, a su código deontológico. El consumidor de El País, debe de informarse, reflexionar y posicionarse, si así lo desea. El País, no puede ser, por citar, una CCMA (TV3, 3/24Catalunya Ràdio, etcétera), con el agravante de que , este medio de comunicación,es público.

Javier Marías ( 20-09-1951-Madrid), Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. escritor, traductor y colaborador del periódico, El País. Ejerció de profesor de literatura Española en la Facultad de Lenguas Modernas y Medievales en la Universidad de Oxford, en el Wellesley College de Boston, así como lo fue de teoría de la Traducción en la Universidad Complutense de Madrid.  Es miembro de la Real Academia Española.  Javier Marías es autor de numerosos libros, publicados en varios países y en diversos idiomas. habiendo recibido el reconocimiento internacional. Obteniendo el mérito del  prestigioso sello inglés Penguin, incorporando siete de sus libros, relatos y ensayos.   



Javier Marías





La zona Fantasma 

por: Javier Marías

15/03/2020  



Uno de los lemas más repetidos por la actual coalición de Gobierno es que éste emerge de las urnas, y por tanto de la voluntad de los ciudadanos. Técnicamente —mejor dicho, burocráticamente— es así, pero la frase es del todo falsa. Va pasando el tiempo y muchos de los que el 10 de noviembre votamos al PSOE todavía aguardamos alguna explicación. Lo votamos tras la promesa (del 20 de septiembre, sólo cincuenta días antes de las elecciones) de que Sánchez no gobernaría en ningún caso con Podemos, incluida su famosa afirmación de que, si se plegara a ello, ni él ni la mayoría de los españoles dormiríamos tranquilos. Ni siquiera partidarios de Podemos, subrayó. Dos fechas después del 10-N se apresuró a sellar con abrazos la alianza a la que jamás iba a prestarse.

A estas alturas no sabemos ni por qué ni a cambio de qué. Con un desprecio que ha convertido en respetuosas las actitudes despectivas de Rajoy, y que lo equipara más bien con Aznar, no se ha dignado comunicarnos la veloz evolución que sufrió. De hecho, su Presidencia es ya, en tan corto espacio de tiempo, la más oscura y opaca conocida en democracia. Se nos escamotea en qué consiste esa pamema llamada “mesa de negociación” para Cataluña, y se nos oculta qué ofrece el Gobierno a quienes —­es cosa sabida— jamás se van a dar por contentos y además son naturalmente desleales, como reconoció ante el Congreso la diputada Bassa, de ERC: “La gobernabilidad de España me importa un bledo”. No se entendía, entonces, qué diablos hacía allí ni por qué cobraba del erario.

Pero poco a poco vimos, a la fuerza, cuánto costaba el apoyo de los escuálidos 35 escaños que le quedaron a Podemos tras su último retroceso. El precio era carísimo: una vicepresidencia y nada menos que cuatro ministerios. De esos cinco nombramientos, dos iban a parar al mismo domicilio, en una muestra más de una “industria” muy arraigada en España, la conyugal. (Por mucha valía que se atribuya a dos cónyuges, deberían evitar estos acaparadores repartos, porque pintan mal indefectiblemente.) Vimos cómo esos ministros, a su vez, contrataban a secretarios y subsecretarios de sus filas, de manera que no son pocos los dirigentes podemitas con buenos sueldos a cargo del contribuyente. Pero no parece que el precio terminara aquí. Desde que el Gobierno echó a andar, el Vicepresidente para asuntos sociales, Iglesias, se ha inmiscuido en cuanto no es de su competencia, con el beneplácito de su jefe (supuesto). Se insertó en la pamema catalana. Desplazó al Ministro de Agricultura en las protestas del campo, metió la pata, empeoró la situación y, con demagogia de activista puro, imitó a Torra e instó a los agricultores a “seguir apretando, porque lleváis razón”. Seguramente la lleven, pero en aquellos momentos estaban cortando e incendiando carreteras, y resulta inaudito que desde el Gobierno se los alentase a infringir la ley.


"Sigo esperando explicaciones que no me dan. A este Gobierno que nos han colado con mala fe, jamás lo habría votado"


Nadie ignora los fuertes vínculos de Podemos con el golpista Hugo Chávez y —menos flagrantes— con el dictador Maduro, y, oh casualidad, la política exterior española viró respecto a Venezuela, rebajando a los opositores de ese país. ¿También se permite que Podemos dicte la diplomacia? ¿También eso es parte del altísimo precio nunca especificado? Iglesias manifestó hace tiempo que quería para sí RTVE y el CNI, los servicios secretos. Se le dijo que ni hablar. Pero ahora se han maquillado leyes para que esté en la comisión que controla al CNI. Tampoco aquí ha habido explicación. Pero cualquier votante mínimamente informado ve consecuencias preocupantes. ¿Es prudente que esté al tanto de todos los secretos de Estado quien siente como misión acabar con la monarquía parlamentaria y el “régimen del 78? Ante una nunca descartable reavivación de ETA o de un grupo afín irredento, ¿es de fiar quien se amiga sin cesar con Bildu y se funde en abrazos con Otegi, “ese hombre de paz? ¿Quien, en la última o penúltima Diada, gritó a voz en cuello “Visca Catalunya lliure!”, como si estuviera oprimida? ¿Quien recibió financiación iraní para un programa de televisión, según se cuenta —no sé— por doquier? Tener a alguien así en la comisión del CNI convierte a nuestros servicios secretos en indignos de confianza para los de los demás países, en una época en la que el intercambio de información entre ellos es vital para protegerse de atentados yihadistas o de las injerencias de Putin para minar y destruir la Unión Europea. Por lo visto la CIA, el MI5 y el MI6 británicos, los alemanes, no digamos el Mossad, dudan que puedan permitirse colaborar más con el CNI.

Uno ya no sabe si es que el precio de Podemos aumenta de día en día o si el cuento del insomnio fue una escenificación destinada a engañar. Es decir, si ya Sánchez sabía entonces lo que acabaría haciendo: en cincuenta días no se cambia diametralmente de postura. Sea como sea, este Gobierno no puede ser resultado de nuestra voluntad, cuando demasiados fuimos a votar condicionados por graves mentiras, creyendo exactamente lo contrario de lo que se nos ha endilgado. No sé otros, pero yo sigo esperando explicaciones que no me dan, porque me siento personalmente estafado. A este Gobierno que nos han colado con mala fe, jamás lo habría votado.

domingo, 8 de marzo de 2020

La revolución de los ricos

En su edición de este domingo de El País Semanal, se adjunta un, como siempre, interesante artículo firmado por Javier Cercas.

Artículo interesante, por ello, lo adjuntamos en elblogdefcosvi, por considerar que puede ser del interés de nuestros seguidores y seguidoras. 

Pero..para elblogdefcosvi y desde el total respeto hacia el autor, mantenemos una muy ligera discrepancia, no!!! sobre el titulo "La revolución de los ricos", el cual lo consideramos muy acertado,real.  Pero que, entendemos que, conforme ha ido transcurriendo el tiempo, gracias a la enorme inoperancia y torpeza política de los dos gobiernos centrales implicados, del resto de las fuerzas políticas y a la excelente labor política de los políticos catalanes de la argucia política disfrazada de independencia, de la CCMA(TV3-3/24-Catalunya Radio y resto de canales y emisoras de la corporación), además de determinadas entidades civiles de todo carácter, más el condicionado entorno social, laboral y urbano (en grado distinto, dependiendo del lugar), se le ha añadido también una clase social que bien poco tiene que ver con la los ricos.  Con una curiosidad añadida y que, no es otra que el haberse añadido; inmigrantes. Por todo lo cual, nuestra opinión, la de elblogdefcosvi, es que, el sentimiento secesionista globalmente, es transversal en cuanto a la clase social se refiere (habiendo unos puntos geográficos concretos, que si mayoritariamente podrán tener mayor clase social rica. La dominante, está en todos los puntos geográficos, aunque no sea la mayoritaria. D'aquí plora la criatura.

Esta es la ligera divergencia sobre el buen artículo de Javier Cercas. Que a su vez, también se sustenta en que el sentimiento secesionista existente es inferior que, el sentimiento de inquina hacia el Estado (anti-estado), como lógico resultado a todo lo que día a día, semana a semana, mes a mes y año a año, se les ha enseñado, aleccionado e impregnado a una mayoría de la ciudadanía de Catalunya, por parte de sus instructores, lo que significa y es para éstos, el Estado

Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962). En 1966, su familia se trasladó a Girona. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Barcelona, doctorándose en la misma especialidad en la Universidad de Barcelona. Desempeñó su labor profesional en la Universidad de Illinois (EE.UU), también en la Universidad de Girona. Ha colaborado con diversos medios de comunicación, en la actualidad es colaborador del El País y de su suplemento dominical. 

Javier Cercas, es autor de varios libros, por citar algunos de ellos:  Anatomía de un instante, La velocidad de la Luz, El impostor, El vientre de la ballena y, de la exitosa obra: Soldados de Salamina, obra que lo convirtió  en un autor internacionalmente reconocido. Obra que fue llevada al cine, con también enorme éxito, dirigida por, David Trueba.  





Javier Cercas 


La revolución de los ricos


EL PAÍS SEMANAL

Palos de ciego
Columna 

por: Javier Cercas

a 08/03/2020

En Cataluña, los más desfavorecidos no son secesionistas. Ésta es la desagradable realidad que odian los secesionistas



En Capital e ideología, Thomas Piketty constata que, en la sociedad catalana, “el apoyo a la independencia proviene de manera espectacular de las categorías más favorecidas y, en concreto, de las rentas más altas”. Así que, para uno de los economistas más reputados de la izquierda actual, la revolución de las sonrisas es, en realidad, la revolución de los ricos (“una forma inaceptable de secesionismo de los ricos”, la llama también el gran jurista Luigi Ferrajoli en Manifiesto por la igualdad). Es lo que un servidor lleva años diciendo, razón por la cual ha sido arrojado al infierno de los réprobos, donde arde desde entonces. No se trata de que “la motivación fiscal”, como la llama Piketty, sea la única que explica el secesionismo catalán; se trata de que, sin esa motivación, es imposible explicarlo.

Basta no cerrar los ojos para verlo. De entrada, recordemos lo obvio: desde que el mundo es mundo son los ricos los que quieren separarse de los pobres, no los pobres de los ricos; ahora ocurre otro tanto: son los europeos del norte los que quieren separarse de los del sur, los italianos del norte de los italianos del sur, los alemanes del sur (los muniqueses, los ricos) de los del norte (los berlineses, los pobres). La brillante propaganda secesionista apacigua la mala conciencia de sus encantadas víctimas asegurando que los ricos catalanes somos, cómo no, una excepción a esa regla, y que no queremos separarnos de los pobres extremeños y andaluces, sino sólo del rico Madrid franquista; pero la verdad es que ni Madrid es franquista ni el secesionista más alienado por la propaganda cree en su fuero interno que Cataluña querría separarse ahora mismo de Extremadura si Extremadura fuera más rica que Cataluña. Por otra parte, todos los estudios que conozco —incluidos los del CEO, el CIS catalán— constatan que los votantes separatistas poseen, de media, un mayor poder adquisitivo que los no separatistas (y por tanto, es verdad, un mayor nivel educativo). Pero no hace falta molestarse en consultar ningún estudio para constatar lo evidente; basta con darse una vuelta por cualquier ciudad catalana. Tomemos por ejemplo la mía, la maravillosa y secesionista Girona: den un paseo por los opulentos barrios del centro y verán sus balcones engalanados de lazos amarillos y banderas secesionistas; hagan lo mismo por los humildes barrios de las afueras —Vila-roja, Germans Sàbat, no digamos Font de la Pólvora—, y no verán un solo lazo amarillo, ni una sola bandera secesionista (banderas españolas sí, y hasta banderazos). El fenómeno, claro, tiene otra explicación, y es la primera divisoria que parte la Cataluña actual, la llamada adscripción identitaria: la mayoría de los habitantes del extrarradio procede de la emigración del resto de España. No todo lo explica la economía, ya digo; pero nada se explica sin ella: en Cataluña, los más desfavorecidos no son secesionistas. Ésta es la realidad, la desagradable realidad que odian los secesionistas y tratan a toda costa de ignorar; ésta es la realidad que la izquierda, gran parte de la izquierda catalana —empezando por Ada Colau— y buena parte de la española —empezando por Pablo Iglesias—, se niega a ver: que, además de profundamente antidemocrático (como demostró en otoño de 2017), el secesionismo es un movimiento esencialmente reaccionario. ¿Cómo es posible que un sector relevante de la izquierda sea su compañero de viaje, cuando no se sume a él? ¿Cómo es posible que esa izquierda se oponga con razón a los recortes de derechos, pero no se inmute cuando los secesionistas quieren arrebatar a millones de catalanes el derecho de ciudadanía, del que penden todos los demás derechos? ¿Qué sentido tiene la izquierda si, en vez de estar con los pobres, está con los ricos? Ada, Pablo, os lo pido de rodillas y sollozando: ¿podríais hacerme el favor de contestar a estas preguntas? ¿Podríais contestárselas a vuestros votantes? ¿Podríais leer a Piketty? O, simplemente, ¿podríais abrir los ojos?

Una cosa es segura: para un votante de izquierda es mucho más duro tener que aguantar la ceguera de la izquierda que la de la derecha. Y en ésas estamos.


viernes, 7 de febrero de 2020

Dialogar, ¿para qué?

El diario digital, El Español, edita un acertado artículo firmado por Pedro Insua. De dicho artículo, elblogdefcosviúnicamente tenemos  una discrepancia, es la misma que mantenemos con la mayoría de los medios de comunicación, opinadores y políticos, que no es otra que; "No existe confrontación Catalunya con España", tampoco hay, "conflicto con Catalunya", ni "problema con Catalunya". La confrontación, el conflicto, el problema que tiene el Estado Español y que, no es en absoluto menor, es con unos osados, manipuladores, populistas y antidemocraticos políticos, determinados sectores sociales y mediáticos catalanes, que no son otros que, los de la argucia política disfrazada de independencia  


Pedro Insua (Vigo, 1973), licenciado en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid. Colabora con sus escritos en revistas de filosofía, escritor y colaborador en diversos medios de comunicación. Como Investigador asociado de la Fundación Gustavo Bueno ha intervenido en diversos cursos, congresos y ciclos de conferencias tanto nacionales como internacionales.

Consideramos que dicho artículo puede ser de interés para nuestros lectores, por ello, lo adjuntamos en elblogdefcosvi.



Dialogar, ¿para qué?



Pedro Insua




diario digital, El Español 

COLUMNAS SAL-LE AL PASO

Por:Pedro Insua  

07-02-2020


La confrontación España/Cataluña, sobrentendida como una relación de tensión en la que la segunda aspira, al parecer, a ejercer unos derechos soberanos que la primera le impide, es completamente tendenciosa y falaz (inducida por el nacionalcatalanismo) porque parte, precisamente, de una falacia de petición de principio, a saber: la de presuponer a Cataluña como una nación cuya constitución se ha producido al margen de España, con derechos adquiridos que le han sido hurtados (por ejemplo, hacia 1714), y que, ahora, España tiene la obligación “democrática” de devolverle.

Consecuencia necesaria de esta petición de principio es que la reivindicación de un referéndum para ejercer el presunto “derecho a decidir” se vuelve paradójica: si solo votan “los catalanes”, entonces ya se considera a Cataluña como nación soberana (y por tanto independiente), siendo así que un referéndum que sancione tal hecho, al margen del resultado, sería completamente superfluo (para poder votar y decidir si son nación o no tienen, ya, que ser nación).

Por otra parte, si a Cataluña se le considera parte de España, como una región entre otras, entonces el referéndum involucraría al resto de la nación española, en su integridad, que como sujeto decisorio seguiría determinando el estatuto político de Cataluña. En un primer caso, en el que decidan sólo los catalanes, no haría falta votar, porque ya se le ha concedido desde el principio aquello que se quiere decidir (y no por resultado de la votación, que aún no se produjo); en un segundo caso tampoco hará falta votar, porque, también desde el principio, y de nuevo al margen del resultado, este sería consecuencia de un derecho ejercido por todos los españoles.

No hay, pues, posibilidad de una vía “plebiscitaria” (“democrática”) hacia la separación de Cataluña, de tal modo que si esta, finalmente, se produjese (y no hay ninguna razón para pensar que no se pueda llegar a producir), nunca sería porque “los catalanes” hayan decidido “su futuro”, sino porque la facción separatista, y por las vías que fueran (la negociación, el diálogo, el chantaje, la extorsión, etc), se habría terminado por imponer al resto, impotente para evitar la fragmentación e impedir que una parte se apropie de lo que no es sólo suyo.

Y es que este sería, y no otro, el resultado de la separación de Cataluña: no la “restauración” de unos derechos que nunca han existido, los de esa fantástica Cataluña soberana, sino que representaría un auténtico saqueo, una usurpación, operado sobre los españoles (incluidos naturalmente los catalanes), al hurtarles una parte de su territorio, la región catalana, que, de momento, sigue siendo suyo, del conjunto de la nación española, mientras no se renuncie a él.

El nombre que el separatismo le ha dado a esta usurpación es el de “derecho de autodeterminación”, y que no es otra cosa, en realidad, que un salvoconducto eufónico para ejercer la exclusión y la segregación sin cortapisas de unos españoles por otros, buscando, en último término, su división y enfrentamiento.

Hable de lo que hable Sánchez con Torra, y Torra con Sánchez, ninguno tiene autoridad ni derecho a dividir y enfrentar a los españoles, siendo así que una sociedad dividida y enfrentada es, naturalmente, menos libre -soberana- que unida y coordinada. Una España rota y dividida en pequeños estados significaría para ellos, no la “independencia”, como pretende el separatismo y cómplices, sino mayor dependencia de otros estados más grandes y poderosos e, incluso, de empresas multinacionales, para las que los nuevos estaditos serían presa fácil.

Naturalmente que esto es un conflicto de naturaleza “política” por el que España está sufriendo la embestida de la amenaza separatista, de tal manera que, si los planes de las facciones separatistas salen adelante, ello supondría la descomposición nacional. Y esto es lo único que ofrece Torra a la sociedad española, su descomposición nacional.

martes, 4 de febrero de 2020

El aplauso búlgaro

La revista digital, CTXT, siempre interesante su lectura, entre sus artículos de opinión, incluye el firmado por el periodista catalán, Guillem Martínez. Un irónico y buen artículo, con preámbulo definitorio. 

Sobre el artículo, únicamente tengo, desde mi total respeto, una discrepancia, y es sobre lo que el autor escribe: "Y porque no hicieron nada". Aquí mi desacuerdo, dado que entiendo si hicieron y mucho, continuando haciéndolo. A mi criterio, todo unos  gravísimos comportamientos antidemocraticos y, a su vez, llenos de cinismo y de conscientes ilegalidades, así como continuas  faltas de respeto. Merecedores, como mínimo, de su inhabilitación permanente, para ocupar cargo político publico alguno, ni de beneficiarse de retribución publica por haberlo ocupado.  



Los reyes, la princesa y la infanta presiden la Solemne Sesión de Apertura de la legislatura. Fotografía,  DAVID CORRAL / CONGRESO DE LOS DIPUTADOS



El aplauso búlgaro


a 03/02/2020

medio digital CTXT

por: Guillem Martínez 


Guillem Martínez


Esta legislatura viene con una mochila tóxica llamativa. El peso de la crisis social, económica y territorial está esbozando algo que, en otra sociedad con otro periodismo, sería una crisis de régimen




Yo estuve allí. Solemne inauguración de la XIV Legislatura. Han sacado los tapices a la fachada, y han traído los Chunda-Chunda All-Stars, que tocan el himno de España y esas cosas. Los polis visten de portero de discoteca, y el personal del Congreso va con un uniforme en modo fiestuqui Ferrero Rocher. Parece, en efecto, que han tirado la casa por la ventana. Se dice, entre los corros de periodistas bien informados de MAD, que incluso iban a traer una tuna, pero que ha sido imposible, que están boquerón porque el PP se peló en 2013-15 medio millón de euros públicos en evitar que la sangre de Bárcenas llegara al río. Pero eso no desluce la fiesta que se presenta, como siempre, con un programa atractivo y netamente federal. A saber: a las 7:00 se ha iniciado el ya tradicional encierro de vaquillas en la Carrera de San Jerónimo, luego ya todo ha sido un no parar, empezando con el concurso de marmitako, pasando por un acto de concienciación del coronavirus, consistente en el lanzamiento de un inmigrante asiático desde un campanario anejo, y finalizando con una vistosa Santa Missa catalana, amenizada por L’Escolania de Nens i Nenes Procesistes de Viena. Estos actos vienen a dibujar la riqueza y el singular gracejo de los pueblos de España, así como, más notoriamente si cabe, el hecho de que España está edificada sobre un cementerio indio. Por lo demás, doña Letizia, arbitrio de la elegancia siempre fiel a la moda española, ha apostado por un vestido evasé del polémico diseñador Primark, las infantas han vuelto a faltar al cole –están a dos pellas de Tom Sawyer–, y todas las expectativas del día se concentran en ver si el rey finalizará su discurso con una frase de la niña de El Exorcista. Lo que daría sentido, explicación y excusa al único, hasta ahora, discurso programático de su reinado. El 3-O de 2017, aquella invitación al diálogo. En los tribunales.

El caso de la cosa. Y este, me temo, es el caso de la cosa, amiguitos. Esta legislatura viene con una mochila tóxica llamativa. Su solución o su peso asfixiante serán, precisamente, esta legislatura. El peso de la crisis social, económica y territorial está esbozando algo que, en otra sociedad con otro periodismo, sería una crisis de régimen. Con todas las letras. Los tramos y bandos más involucionistas en todo este pack, el epicentro de la más profunda involución y reformulación del R’78 (régimen del 78), vienen modulados por el discurso del rey el 3-O, que ha dado para un juicio por rebelión sometido a cachondeo en Europa, dos campañas electorales de las tres derechas españolas, y para una agenda política para parte de la política y el periodismo español. A su vez, el republicanismo nunca ha estado tan presente en una cámara. Incluso, en un Gobierno post-78. Pero se trata de un republicanismo con amplios tramos inquietantes.

El juramento de los Horacios, pero poquito. Momentos antes de la sesión solemne, ERC, JxC, CUP, BNG y Bildu han presentado ante la prensa del Congreso un manifiesto republicano: "No tenemos Rey". "Democracia, libertad, repúblicas". Mola. Bien. Si bien adolecía de cosa simbólica. El republicanismo, cuando es simbólico, apaga y vámonos. El simbolismo ese venía acrecentado por la presencia en el acto de JxC, un partido en evolución imparable hacia la derecha populista, y por ERC, un partido en las antípodas del republicanismo. O, al menos, de su patrimonio, la honestidad republicana. Tan recientemente como la semana pasada, un grupo de presos de ERC y JxC fue al Parlament, a una Comissió sobre el 155. Y mintieron. Se desdijeron de lo que declararon en el juicio y presentaron un republicanismo-titadine, sustentado en la falsedad documental de la realidad. Esa gente debe salir de la cárcel, porque la cárcel es un abuso sustentado en la estética del discurso del 3-O. Y porque no hicieron nada, salvo mentir a su sociedad. No hicieron, en ese sentido, ni un referéndum, para lo que se cuidaron mucho de darle matarile, en su día, a la Junta Electoral. Pero también deben dimitir de toda actividad política. Precisamente, por criterios republicanos. Por mentir, vamos. Rayos, ya han empezado los discursos. Para no rebajar a la anécdota una tradición robusta. Llamada republicanismo.

Bateting. Batet, la Presidenta del Congreso, se arranca con un sentido homenaje a Galdós. El último Galdós, el autor dramático, que ya no el novelista, fieramente comprometido con el socialismo y el republicanismo, iba a ser, por cierto, el Presidente de la República en 1917, en el caso de que ese año hubiera triunfado la huelga general. La cita de Galdós indica, por tanto, la estética de estos discursos inaugurales. Lo admiten todo. Lo que indica que sirven para poco. Son cultura pop/buen rollo. Nadie, en fin, en la política española, salvo la derecha, dice lo que piensa. Y menos en un discurso inaugural. Aún así, el discurso de Batet tiene algunos trazos que le dan sentido frente a otros. Parece el discurso de una directora de un centro escolar en el que recientemente ha habido un caso de bullying. Recuerda demasiadas veces el abecé de la democracia, aquello de que se ha de respetar al otro y cosas así, algo raro en una XIV Legislatura, más propio de un monográfico teletubby de ciencia política, y que viene a recordar que aquí, en efecto, ha pasado algo raro. Concluye con una apropiación de la monarquía, ubicándola en el epicentro del concepto consenso –desde 2017, como que no–, y en la línea contraria a las ulteriores apropiaciones de la disciplina, más efectivas y realizadas por parte de PP y Vox. Finaliza con un viva-la-Constitución y viva-el-rey, un final de discurso inaugural poco frecuente en el entorno, donde nadie finaliza ningún discurso con un viva-la-V-República, por ejemplo. Los vivas son gritos antiguos. En la actualidad sólo se utiliza la partícula viva en las bodas –esas ceremonias codificadas hace centurias– y en la política, topos en el que da canguelo que haya codificaciones centenarias. El rey toma la palabra.

Feliping. El discurso del rey está, como todos, refrendado por el Gobierno. El del 3-O, por cierto, no lo estuvo. Es decir, lo estuvo, pero el Gobierno no tocó una coma. Cabe suponer que el Gobierno Sánchez está más preocupado que el de Rajoy ante el hecho de que un rey practique la escritura automática, y se exponga con ello a las aportaciones de Lacan. Este discurso, por tanto, ha sido trabajado para que diga lo mínimo posible, para que sea lo contrario al discurso del 3-O. Así, el discurso dice, otra vez, obviedades sobre los mecanismos y trasfondos democráticos, impropios de una XIV Legislatura. Parece centrarse en la unidad familiar de la monarquía –un llenapistas en todos los discursos del rey, que parece denotar cierto estrés por la transmisión de la institución–, dibuja a la monarquía como “símbolo de la unidad y permanencia” del Estado –se podría haber optado por otros simbolismos, pero se ha optado por este–, y repite, a nivel chupito, una alocución, inquietante en su uso en los últimos años: "pueblo-español". Tras una reivindicación del sistema del 78 como lo más –algo insuperable, se diría–, la cosa finaliza con un aplauso multitudinario de la Cámara. Bueno, de la cámara que aplaude. PSOE y las tres derechas, fundamentalmente. Lo que viene siendo el antiguo bipartidismo. Que, lo dicho, aplaude. Y aplaude. Y aplaude. Aplaude. Más tiempo de lo decoroso. Uno observa a los de Vox y parece que, además de polígonos de tiro, dispongan de polígonos de aplausos, donde van a afinar su puntería aplaudiendo. Aplauden una cantidad de minutos inusitada. Y siguen aplaudiendo. Es indudable que Casado –queda patente su virtuosismo; ese hombre podría aplaudir hasta de espaldas, o con la luz apagada– hizo un máster en aplausos en la URJC. Y aplauden. El rey no ha dicho mucho. Pero le aplauden. Finalmente, cuando todo esto empieza a ser ridículo, Sánchez deja de aplaudir, y los del PSOE dejan de dar palmas al momento. Pero ellos siguen aplaudiendo. ¿Qué aplauden? Ni idea. Tal vez, simplemente, no aplauden a Batet. O tal vez no hay nada en esta sala, salvo los aplausos. Búlgaros. Y siguen aplaudiendo. A nada. A, quizás, un símbolo de la unidad y la permanencia de más cosas de las que comprendemos. A una agenda.

sábado, 25 de enero de 2020

Sánchez y Torra: un extraño encuentro


Una vez más, el diario digital Crónica Global satisface a sus lectores con un nuevo y apropiado artículo firmado por el jurista español y ex-fiscal anticorrupción, Carlos Jiménez Villarejo (3-06-1935- Málaga).

Carlos Jiménez Villarejo, Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada. Ingresó por oposición libre en la carrera fiscal, siendo nombrado Abogado fiscal en la Audiencia Territorial de Barcelona. A su vez, ha sido cofundador de la asociación Justicia Democrática.  

En el año 1984, en su labor como fiscal, junto al fiscal, José María Mena, interpusieron una querella contra Banca Catalana, dada la quiebra de la entidad, provocando entre otros aspectos, todo un enorme perjuicio para sus miles de pequeños ahorradores.  Querella que incluyó en la misma a ex-directivos de la entidad bancaria, entre los cuales estaba, Jordi Pujol, ya presidente de la Generalitat de Catalunya. Siendo ello causa de que, desde  los partidos políticos nacionalistas, determinadas instituciones y medios de comunicación catalanes se iniciara toda una enorme campaña en contra del estado español. En la memoria de muchos nosotros, está la enorme concentración de mayo del 84, de apoyo y aclamación  ciudadano hacia el  presidente Pujol. Aglutinando, según los organizadores, a más de 300.000 personas, las cuales le vitoreaban y a su vez culpabilizaban  al gobierno central, al PSOE y al estado

Campaña, fue toda una muestra del abuso, manipulación, utilización del poder conferido, y, por la otra parte, la del estado, la de toda una falta de autoridad con respecto a los distintos gobiernos nacionalistas, 23 años consecutivos.  Campaña que con el tiempo a un nivel muy inferior y conveniente ha proseguido de forma constante y persistente. Iniciándose  de nuevo dentro de una  progresiva virulencia a finales del 2012 a raíz del fracaso, para el presidente Mas,  de su reunión con el presidente del gobierno central, señor Rajoy, el 20-09-2012 en La Moncloa. Una campaña que continua hasta el día de hoy y, dentro de un todo desenfrenado in crescendo, frente a toda una continuada enorme torpeza, irresponsabilidad e inoperancia política del resto de los partidos políticos, principalmente de los que forman el gobierno de España.
  
En 1986 y, únicamente como dato, habiendo como presidente de gobierno el señor, Felipe González, la Audiencia de Barcelona desestimo la querella con 8 votos a favor y 33 en contra. 

En 1987, Carlos Jiménez Villarejo, fue nombrado Fiscal jefe de la Audiencia de Barcelona. En 1995 fue el responsable de la Fiscalia especial de anticorrupción, siendo cesado de dicha responsabilidad. Únicamente como dato, ello coincidió con la presidencia del gobierno de José Maria Aznar del año 2003. Lo cual motivó que, Jimenes Villarejo solicitara  la jubilación voluntaria.

Tras su jubilación y, libre  para expresar opiniones, acrecienta su actividad pública civil y de carácter político, manifestando  su pensamiento jurídico, así como  temas de índole política, participando activamente en diversas organizaciones cívicas de carácter público y privado. Colaborando en diversos medios de comunicación. 

Carlos Jiménez Villarejo es autor de varios libros, artículos académicos y de opinión política. 

Por considerar que dicho artículo puede ser de interés para nuestros lectores, 
elblogdefosvi lo adjunta. 



Carlos Jiménez Villarejo



Sánchez y Torra: un extraño encuentro

Por: Carlos Jiménez Villarejo

Diario digital, Crónica Global 

Pensamiento

a 25/01/2020



La contundente, reiterada , contumaz y obstinada resistencia del acusado a acatar un mandato investido de autoridad y dictado conforme a la legalidad” (texto de la sentencia condenatoria del President Torra).

Si ya es sorprendente el encuentro anunciado entre el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Generalitat, Quim Torra, lo es más cuando va producirse fuera del marco constitucional que se fijó en el acuerdo de un Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos. En éste, en el apartado 9 sobre Garantizar la convivencia en Cataluña, se afirmaba que “se fomentará el diálogo en Cataluña (...) siempre dentro de la Constitución (...). Garantizando la igualdad entre todos los españoles”. Desde este punto de partida, el posterior acuerdo entre el PSOE, como partido de Gobierno, y ERC, no se ajusta en absoluto a los términos constitucionalistas del primer acuerdo.

Hay mucha retórica, pero gravísimos errores y riesgos. La apelación a los “principios de lealtad institucionalidad y bilateralidad”, es la mera reproducción de lo establecido en el art.3.1 del Estatut de Autonomía. Pero, más allá de esta proclamación, el resto del acuerdo es muy preocupante.

En él, hay una expresa y deliberada omisión de cualquier referencia a la Constitución, núcleo y fundamento de nuestra convivencia democrática desde 1978. Lo que representa la deliberada infracción de dos preceptos básicos del Estatut .

El art. 2.4 de éste establece --y, bajo ningún concepto, puede eludirse-- que “los poderes de la Generalitat” se ejercen “de acuerdo con lo establecido en el Estatut y la Constitución”. La omisión se agrava cuando, en el art. 4.1 del Estatut, al fijarse los “principios rectores” de los poderes públicos de la Generalitat se les impone “promover” los “derechos y libertades” reconocidos en la “Constitución”.

Si ello ya es muy grave, señor Presidente, también lo es que los acuerdos que pretenden alcanzarse solo tengan que contar “con un apoyo amplio de la sociedad catalana”. Ante una crisis política, social y humana tan evidente, es otro y grave error que para la superación de la fractura social que ella representa no se hubiera exigido, explícitamente, una mayoría de nuestra ciudadanía, o, aún más, una mayoría cualificada.

Pero los errores siguen, señor Presidente. ¿Cómo se aceptó, como vía para la resolución del conflicto, ”superar la judicialización del mismo? Cuando ya han sido condenados dos Presidentes de la Generalitat y los responsables del proceso de ruptura antidemocrática que culminó el 27 de octubre de 2017 . Y, precisamente, cuando en estas fechas el Tribunal Constitucional ha informado de dos sentencias del pasado 15 de este mes rechazando los recursos de amparo de Carme Forcadell y Jordi Sánchez por sus respectivas prisiones preventivas.

Evidentemente, muy fundamentadas. Pero lo más grave es que el partido mayoritario, ya en el Poder Ejecutivo del Estado español, acepte firmar un acuerdo político que representa, cuando menos, una forma de injerencia en el Poder Judicial, quebrantando uno de los cimientos de nuestra democracia.

Porque, aparte del “trabalenguas” que expresa dicho término, como ha dicho con acierto Kepa Aulestia, es muy complejo comprender que entienden por “desjudicialización”. Excluimos que el Ejecutivo pretenda controlar al Ministerio Fiscal, legalmente obligado a actuar con imparcialidad, es decir, con objetividad y rechazando de plano cualquier clase de influencias o presiones, máxime si provienen del ámbito del poder político o económico. Y, aún más, ante la acreditada independencia de la futura Fiscal General del Estado.

Y, ya sabemos, que hay otras vías para favorecer a privilegiados delincuentes como el indulto o precipitadas e interesadas reformas del Código Penal, como están anunciándose por altos cargos del Gobierno. Pero, confiemos en el respeto que merecen el Poder Judicial, los jueces y magistrados en el ejercicio independiente de sus funciones.

En todo caso, ante cualquier medida que pretenda adoptarse para el desarme del Estado de Derecho y la celebración de juicios justos, --no me faltan experiencias-- siempre estará presente el derecho de los ciudadanos para el ejercicio de la acción popular ante los tribunales y su compromiso contra la impunidad.

Pese a todo, ERC y los dirigentes del independentismo saben, sobradamente, que son numerosos los procesos penales pendientes, además de los ya concluídos, especialmente el incoado a causa de la actividad delictiva desarrollada desde 2013 hasta 2017. Y, otros, pendientes de juicio oral o en fase avanzada de instrucción. Por delitos, no solo de rebelión o sedición, sino por otros muchos como malversación de caudales públicos, prevaricación o, entre otros, desobediencia.

Procesos, que es muy difícil que puedan ser afectados por eso que, con el consentimiento del PSOE, han dado en llamar “desjudicialización”. Lo que, en definitiva, representaría una gravísima forma de lo que he calificado de desarme del Estado democrático.Solo para dar satisfacción a un independentismo minoritario, insolidario y excluyente, además de anticonstitucional. Señor Presidente, nuestra democracia es merecedora de una respuesta plenamente constitucional.

miércoles, 22 de mayo de 2019

El Parlamento convertido en un esperpento


El periódico El Mundo, en su edición de hoy, efectúa una magnifica editorial, sobre, lo que elblogdefcosvi considera una nueva  perversión democrática  de los osados políticos catalanes de la argucia política disfrazada de independencia, en esta ocasión, en el día de ayer en el Congreso de los Diputados. Todo ello como consecuencia de lo que consideramos toda una anomalía democrática de la ley electoral española, al posibilitar que  se puedan presentar a unas elecciones generales, autonómicas, municipalesEuropeas, etc.  Políticos/as, personas, que han participado, transgredido, quebrantado y de forma reiterada las leyes. Y que algunos de los mismos están siendo juzgados y otros fugados de la Justicia.   

Por considerar que dicha editorial del El Mundo, será del interés de nuestros seguidores, la adjuntamos en elblogdefcosvi.     



La nueva presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet. Fotografía de EFE



El Parlamento convertido en un esperpento

Hubo quien pudo confundir ayer el Hemiciclo con el escenario de un teatro en el que se representaba un esperpento valleinclanesco.



El Mundo

Editorial

a 22/05/2019


Hubo quien pudo confundir ayer el hemiciclo del palacio de la carrera de San Jerónimo con el escenario de un teatro en el que se representaba un esperpento valleinclanesco. Y no andaría muy desencaminado. No solo por el parecido físico con el escritor gallego del diputado Zamarrón, que ejerció como presidente de edad hasta la constitución de la Mesa, sino porque una parte de los diputados parecía más el espectro que refleja un espejo deformante que un responsable político.

La nueva presidenta de la Cámara, Meritxell Batet, se equivocó clamorosamente en su estreno, desbordada por la situación. Bordeando la complicidad, como señaló Pablo Casado, y permitiendo la vulneración del decoro parlamentario, como apuntó Albert Rivera, Batet consintió que los diputados de EH Bildu y los cuatro presos preventivos separatistas faltaran al respeto a la institución, y por extensión a todos los españoles, con unas fórmulas de juramento que no escondían la voluntad expresa de seguir desafiando a la Constitución. Porque ni España es una república ni en ella hay presos políticos, como dijo Junqueras, sino presuntos golpistas. Es cierto que los juramentos heterodoxos están permitidos desde que el Constitucional avalase la fórmula de los batasunos, pero nunca se habían traspasado las líneas rojas que se cruzaron ayer, sentando un peligroso precedente. Tampoco se debió haber permitido que los diputados de Vox golpeasen las mesas y abuchearan cada vez que uno de los independentistas pronunciaba su juramento. Eso ocurre cuando la autoridad no comparece. Batet no estuvo a la altura de su responsabilidad institucional, quizá más atenta a no disgustar a posibles socios de su partido que a defender la dignidad del Congreso.

Aunque es consecuencia de nuestro sistema garantista, supone una anomalía inédita en democracia que cuatro diputados electos que están siendo juzgados por el Supremo por rebelión, sedición y malversación decidieran presentarse a una institución que no reconocen, aun sabiendo que mientras dure el juicio y continúen en prisión estarán suspendidos para ejercer cargo público. Es obvio que su intención no es otra que la de deslegitimar y desestabilizar el normal funcionamiento del Poder Legislativo. Por eso no se entiende que la Mesa disolviera la sesión sin anunciar que los cuatro independentistas están ya, según el Reglamento de la Cámara y la Ley de Enjuiciamiento Criminal, imposibilitados para desempeñar las funciones de diputado. No tiene Batet otra alternativa, si no quiere incurrir en prevaricación, que anunciar la suspensión de los cuatro diputados presos. Es el Congreso, por respeto a la separación de poderes, quien debe hacerlo, siguiendo las indicaciones del Supremo. Esperemos que el esperpento de ayer no sea anticipo de lo que viene.