sábado, 17 de noviembre de 2018

Sean exactos en sus afirmaciones




Sean exactos en sus afirmaciones


Demasiadas inexactas afirmaciones efectúan los políticos, toda una constatación del bajo nivel de la mayoría de la clase política


Por: Francesc Costa

A 17/11/2018

Son constantes y podría hacer referencia a las innumerables inexactas afirmaciones que realizan  los políticos , muchas de ellas alejadas del realismo requerido, menos de País y en su mayoría de carácter partidista, son todo un parecido; “ahí queda eso y se quedan tan frescos”.  Pero…por la trascendencia que le doy a la misma y  dada la afirmación efectuada, solo me referiré a la aseveración realizada y  difundida por los medios de comunicación. La ejecutada por la  señora Adriana Lastra, diputada y portavoz del grupo socialista en el Congreso de los Diputados, en la Ciudad de Cascante (Navarra), el pasado domingo 28 de octubre, en la celebración del día de la Rosa del partido socialista navarro, la cual en su alocución dirigida a los participantes, entre otros aspectos, la señora Lastra, dijo: “El gobierno del Partido Popular fue una máquina de crear independentistas

Lo lamento señora Lastra, pero esta aseveración no se ajusta a la realidad. Está claro que, desde Madrid a 624 km de Barcelona, o a 397 km si es desde Cascante, no terminan de percatarse de la alarmante realidad de lo que está aconteciéndose en Catalunya y que no es otra que, de la existencia de toda una muy prolongada y permanente sectaria burbuja político-mediática pública,agitación y acoto, que envuelve toda Catalunya. Sobre la cual no cabe en absoluto laxamiento político alguno, ni negligencia política, ni democrática, ni constitucional, por lo mucho que está afectando no solo a Catalunya y a su ciudadanía, sino al propio estado español y a todo lo que este representa. Habiéndole que añadir, para mayor daño, la escandalosa distorsión que expande e introduce la sectaria burbuja en la mente de una gran parte de la ciudadanía catalana, llegándose al extremo que ésta, ya no solo  no sabe discernir entre la realidad y la ficción, sino que hasta asume como cierto el  falso argumentario  que se les ha introducido e introducen y que lo repiten al igual que loros, como: “ los políticos presos y fugados, son inocentes no han hecho nada”, “ se nos impide votar”,” no es delito poner las urnas” es un estado que persigue a los independentistas”, “el juicio es una farsa”, “una venganza del estado”, España es un estado agresor”,” no hay justicia en Españay todo un largo etcétera de infundios. Lo insólito es que se lo creen a pie juntillas.  Este es el poder de la irresponsable, por antidemocrática, toleración de la prolongada, intensiva y permanente sectaria burbuja mediática. 
   
Siendo claro, que……. al parecer, sus compañeros del PSC, no le han transmitido con la suficiente   fidedignidad la existencia de toda esta dominante sectaria burbuja política-mediática, agitación y acoto (Aunque también pudiera ser que únicamente sea un servidor quien perciba esta anomalía política, deontológica y democrática, que lo dudo). Pues de lo contrario esta afirmativa declaración, señora Lastra, debo de entender, que no la hubiera efectuado. La cual no únicamente ha afectado a la ciudadanía adulta, la intermedia y a la tardía, también a la preadolescente y adolescente, así como a ciudadanos y ciudadanas de otros continentes y residentes en Catalunya, aun a pesar del escaso conocimiento de la cultura catalana, de sus costumbres y de su idioma. Y esto se acentúa más, si se vive en la Catalunya interior, donde debe ser difícil el no participar, no inmiscuirse, en definitiva, decir no.  Per allò, que diran els veïns, l'escola dels nens, al casal, al super i potser en el treball.



Considero de decepcionante la actitud política del actual gobierno central, al no afrontar de frente el grave problema existente en Catalunya, todo un peligroso precedente, provocado por unos osados y desacatadores políticos catalanes

Y es así a mi criterio, como también lo es, el que considero de decepcionante hasta la fecha presente, la actitud política del actual gobierno central, al no afrontar de frente el grave problema existente en Catalunya, todo un peligroso precedente, provocado por los de la argucia política disfrazada de independencia y de cuantos argumentos sean necesarios para conservar el poder. Continuándose por ello con la osadía y el desacato, no habiéndose reducido ni un ápice, ¡ni lo harán!, y ello a pesar de la mano tendida y de una incomprensible endeblez y benevolencia del actual gobierno central, ¿candoroso, irresponsable, estratega, o……....? 

Porque a mi criterio, la interesada cantinela de que es un problema político, no cuela. Pues la política no se ha judicializado, sí  los delitos cometidos por unos políticos que no les bastó, no les está bastando la política para interpelar sobre unas demandas para Catalunya, para su ciudadanía, que pasaron, están pasando de estas necesidades, a todas unas osadas “reivindicaciones” de carácter totalmente partidista. Y sin consideración alguna se introdujeron en todo un comprometer a la ciudadanía, en el abuso y en la ilegitimidad. Un comprometer y un abuso, junto al desacato en el cual se persiste. ¡Evidentemente! si el anterior gobierno central hubiera atajado desde un principio lo que se veía venir, dado el percal, seguramente se hubiera evitado en parte tan enorme bochorno político con enormes consecuencias generales.  La judicialización de muchos de los hechos, a mí juicio, ha sido imprescindible a raíz de haberse osadamente infringido reiteradamente la ley, a pesar de las advertencias. El error mayúsculo de cualquier País democrático, responsable y ejemplarizante, hubiera sido no judicializar los osados delitos.  

Toda una irresponsabilidad política, al haberse permitido, se está permitiendo, que una gran parte de la ciudadanía catalana llegara, llegue  a estar fanatizada y enfrascada en una idealización, introducida esta, y de qué manera, por los políticos catalanes de la argucia política disfrazada de independencia, etcétera, etcétera, a través de su existente sectaria burbuja política-mediática pública, agitación y acoto, mediante la cual se ejerce una agresiva y permanente inculcación de ideas que han provocado y provocan el sentimiento de agravio hacia el estado y con ello, la necesidad de separarse de España

Por todo ello entiendo que el deber del nuevo presidente del gobierno del democrático estado español, por responsabilidad política, al heredar este enorme y gangrenado conflicto, del cual era totalmente consciente el señor Pedro Sánchez cuando optó a presidir el gobierno , el pasado 1 de junio, a raíz de la moción de censura al presidente Rajoy.  Que  tan pronto asumió tan alta responsabilidad, hubiera tenido, entre otras importantes cuestiones, que priorizar desde la imprescindible perspectiva de nivel de estado, desde el riguroso respeto a la Constitución, desde la firmeza de la autoridad que le es conferida, desde el respeto a la democracia, a la ciudadanía y excluyendo cualquier interés o estrategia política partidista, proceder a impedir que la expuesta gangrena se expandiera más, zanjando las causas. Que mayoritariamente no están en la política, están en todo un reiterado indecoroso general proceder.

Así mismo, entiendo que el nuevo presidente del gobierno de España, lo propio hubiera sido dirigirles  públicamente y con carácter institucional todo un claro y robusto mensaje, en el cual exigir al gobierno de la Generalitat, como representantes del estado en Catalunya, el respeto a la constitución española, a sus instituciones y a las reglas que los españoles hace ya 40 años aceptamos por mayoría.  A partir de este punto y dentro del marco constitucional y autonómico, y paralelamente  a que se desista en el continuo desacato al estado, como así a la supresión de la utilización de lo público para fines partidistas (edificios, medios de comunicación, vías urbanas y mobiliario, etc.)  se puede hablar, obviamente, de lo que compete a Catalunya y a su ciudadanía. 

Y continuando con lo que a mi criterio hubiera sido lo adecuado por muchos aspectos, el gobierno de España en el mismo claro y robusto mensaje, entiendo que se le debería de notificar  al gobierno de la Generalitat, que de continuar con el desacato y la antidemocrática utilización de lo público para menoscabar al estado y a sus instituciones, con una finalidad totalmente de beneficio partidista, porqué de esto se trata, el gobierno de España se vería obligado a intervenir por entender que se está atentando el bien general de Catalunya y del resto de España.    
                                    
La actitud política del nuevo gobierno central, no ha sido así, ni mucho menos, aunque con diferencias, tampoco lo fue el gobierno central del presidente Rajoy. Lo que estoy percibiendo es una humillante actitud del gobierno del estado hacia los desacatadores al estado y hacia los transgresores del estado de derecho, que a su vez ambos han sido y están siendo unos desconsiderados con la mayoría de la ciudadanía catalana representada en el Parlament, año 2015, 50,62% y año 2017, 52,04%.   

También advierto con asombro, cómo se está minimizando, quitándole hierro y poniéndose de lado, incluyéndose la rectificación de opinión y hasta el rehuir la censura a todo lo mucho que día tras día se genera con respecto a la continuada vergonzante, anti ejemplar, antidemocrática y manipuladora conducta general del actual del gobierno de la Generalitat, sus huestes civiles y mediáticas.




No se está teniendo suficientemente conciencia de los graves hechos acaecidos los días 6 y 7 de septiembre, 1 y 27 de octubre del pasado año, en el Parlament de Catalunya. Como tampoco la  persistencia en el  desacato al estado y a las nefastas consecuencias del “procés



Pareciéndome que no se está teniendo suficientemente presente, los graves hechos y conductas totalmente inaceptables y aberrantes cometidos por los de la argucia política disfrazada de independencia, etcétera, etcétera. No teniendo constancia alguna que exista parangón alguno en ningún país de larga tradición democrática, como es el hecho de que un gobierno regional/autonómico ponga continuamente en un brete al estado. Claro está  que ningún gobierno central, hubiera permitido que se llegara tan lejos, ni tan siquiera hubiera llegado al conato.  Y lógicamente posteriormente procederse a las lógicas consecuencias para los responsables, la ejemplaridad es indispensable en democracia y a su vez, todo un deber, un; aviso para navegantes.  

Insisto, parece que no se está teniendo lo suficientemente presente; el hecho, que los dos últimos gobiernos autonómicos, representantes del estado en Catalunya y de sus respectivos diputados en el Parlament, se han puesto al estado por montera, sin tenerlo en cuenta en absoluto. El primero. - el presidido por el transgresor del estado de derecho y fugado de la justicia, el asiduo y omnipresente en los medios de comunicación públicos de Catalunya, desde los cuales también se transmiten sus actividades en diversos lugares del extranjero, una ubicuidad en la cual pone a caldo al estado español y a muchas de sus instituciones, el señor Carles Puigdemont. (También son habituales en la CCMA, sus compañeros/as fugados de la justicia, al igual, pero sin presencia física, los presos políticos con sus muchos mensajes, escritos y hasta más de una entrevista, así como la constante presencia física de miembros de sus respectivas familias) Y el segundo. - el presidido por el políticamente inconcebible, irreverente y osado, el presidente Quim Torra, asiduo visitante de políticos presos y fugados, un total de 14 y que forman parte de los 72 diputados que, en la anterior legislatura, durante los días 6 y 7 de septiembre del pasado año, votaron La ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la República Catalana, conocida como la Ley de desconexión con España, dejando a su vez suspendida la Constitución Española y el Estatuto Autonómico. (de los 72 diputados transgresores, el resto de los 58, paradójicamente algunos nuevamente diputados, más de uno con cargo relevante y……para más inri, ¡negociando con el actual gobierno central, cuando paralelamente arrojan inmundicia sobre el estado y a muchas de sus instituciones! Y para mayor desvarío algunos de los políticos infractores podrían ser candidatos nuevamente y también en las europeas).
                                                            
Condescendencia es la que tuvieron parte de los países de Europa y EE. UU, con la política ejercida de Adolf Hitler, llegó al poder ignorando el estado de derecho. ¡Ya hemos llegado!, proclamó en el 30-01-1933, y después, El Decreto del incendio del Reichstag, Ley habilitante, ambos diferentes meses, mismo año,1933, y etcétera, etcétera de decretos y leyes.


Y no teniendo suficiente, convencidos de su impunidad, el trasgresor gobierno de la Generalitat a pesar de nuevas advertencias y de estar suspendida por el Tribunal Constitucional  la ley de autodeterminación votada el 06-09-2017 en el Parlamento catalán,  volvieron a incumplir la ley, y con toda desfachatez, procedieron a ejecutar el referéndum del 1-10-2017, y para mayor insensatez y osadía política, previamente conscientes de su ilegalidad, mediante la sectaria burbuja político-mediática pública de agitación y acoto, soliviantaron a la ciudadanía de la necesidad vital de votar.  Una jornada de fácil previsibles consecuencias, las cuales se  convirtieron en toda una realidad, dado el caldeado ambiente social creado desde la sectaria burbuja política-mediática, agitación y acoto. Una ciudadanía enfervorizada y empecinada en votar , o y por ello cantidad de la misma, se resistió, se radicalizó, se mostró intransigente y se enfrentó con enorme hostilidad a unas fuerzas del orden público, éstas con la orden de retirar las urnas. Las consecuencias de todo ello, fueron totalmente deplorables. 





Un ilegal y fracasado referéndum del 1-O, convertido dentro de todo cinismo político por los insubordinados impulsores y organizadores en todo un rédito electoral, y a su vez, gracias al poder mediático de la sectaria burbuja político- mediática pública, en un triunfo, en un referente, en un hito.



Unos deplorables hechos que, por parte de las fuerzas políticas “independentistas” y de sus huestes civiles también impulsores, agitadores y organizadores del referéndum del 1-O, desde esta fecha y hasta el día de hoy, han convertido dentro del mayor existente cinismo político el 1-O en todo un enorme rédito político. Innumerables conmemoraciones, manifestaciones, actos, debates y ¡hasta nombrar plazas públicas con el 1-O!, tras la retirada de la anterior placa. Todo ello debidamente retransmitido y debatido arbitrariamente durante horas y días a través de sectaria burbuja mediática pública. Exponiéndolo y relatándolo mil y una vez los hechos del 1-O, desde una sola óptica y de forma totalmente tendenciosa, grandilocuente, desproporcionada, cebada, deformada y con mucho decibelio. Un ilegal y fracasado referéndum en todos los aspectos, convertido gracias al poder mediático de la sectaria burbuja político-mediática, en un triunfo, en un referente, en un hito. Es de tan elevadísimo grado el absurdo político, que….hasta, ¡exigen al estado que les posibilite otro referéndum! Todo un sectario enorme ruido político y mediático con el cual han cubierto, ocultado y convirtiendo en inexistentes los gravísimos vergonzantes hechos transgresores cometidos los días 6 y 7 de septiembre en el Parlament de Catalunya, por parte de Junts pel Sí y la CUP (Junts pel Sí, coalición formada por CDC, ERC, Demócratas de Cataluña (2015, escisión de UDC, hoy en la candidatura de ERC-CatSí) y Moviment d’Esquerres (2014, escisión del PSC, hoy integrados en ERC)

Demasiadas y desagradables imágenes de enfrentamientos entre ciudadanos y policías se están viendo a través de los medios de comunicación, se producen en demasía en los países de larga tradición democrática del denominado mundo occidental, al cual nosotros pertenecemos. Por citar, en las cumbres del G-20, G-7, también se producen, por ejemplo, en Alemania, Italia, Francia, Reino Unido……. o en España, por citar, en, Barcelona, en la huelga general del noviembre del 2012, donde una joven perdió el ojo a causa del lanzamiento de una pelota de goma por parte de alguien de los Mossos d’escuadra, y en el mayo del 2014, la violencia se desató en Barcelona por el desalojo del centro social Can Vies, enfrentándose manifestantes a Mossos d’escuadra y Guardia Urbana. Las causas y los porqués de que determinadas manifestaciones, reivindicaciones, protestas, etc, acaben en enfrentamientos entre ciudadanos y policía son numerosas, nunca excusables. Toda clase de violencia, física, verbal, política, mediática, social, psíquica, etc, son todo un auténtico retroceso, una incapacidad, una degeneración del ser humano, al igual que, la falta total de personalidad y de amor propio, el consentir ser instrumentalizados.  Lo que no son numerosas, es que sea un propio gobierno que provoque situaciones que tienen todos los números de generar violencia.

Es grave todo lo expuesto, principalmente los  actos transgresores que se cometieron dentro de un período concreto de dos meses, septiembre y octubre del 2017, unos hechos que prácticamente todo el mundo ha podido ver y que la justicia, según la legislación penal vigente será quien deberá dictar sentencia, aun entendiendo que, dado los gravísimos hechos cometidos por unos políticos, éstos deberían de estar ya, por salud democrática, todos sus autores  políticos y sin exclusión, inhabilitados políticamente, impidiéndoles ejercer cualquier cargo público, ni aun con carácter privado con cargo al erario público. Pero siendo grave, que lo es, también es enormemente gravísimo y muy alarmante  la existencia en Catalunya de la dominante y muy duradera sectaria burbuja político-mediática    pública, de agitación y acoto que la cubre totalmente. Esta, llena de un desmedido y permanente imbuimiento capaz, a mi juicio, de insertar en la mente de mucha de la ciudadanía todo un profundísimo sentimiento de agravio hacia el estado y todo lo que este representa, el cual inhabilita toda capacidad de reflexión, como a su vez despierta la característica de la credulidad, pero únicamente de todo aquello que procede del estado. Y como consecuencia de todo ello se les inculca una única salida; la independencia, a la cual últimamente se le ha añadido, la de la república. Una sectaria burbuja política-mediática, de agitación y acoto, que deja pequeño al propio Joseph Goebbles.




Se estrecha/n la/s mano/s  y dialoga/n, se visita/n con aquel, aquellos que desacatan al Estado, transgredieron la Constitución y el Estatuto.
Que vetan al jefe del estado. Amenaza, anima a los CDR a apretar, manifiesta “no nos tenemos que defender, hemos de atacar al estado español”. Que injurian día sí y otro también al estado y muchas de sus instituciones. ¿quién preserva al estado?



Y todo ello, que no es en absoluto poco, todo lo contrario, no han sido capaces de detenerlo, malograrlo, ni tan siquiera de contrarrestar el tan continuo y machacón falso relato y afrenta,  ni  el gobierno central anterior, presidido por el señor Mariano Rajoy, muy principalmente durante los dos últimos años de su mandato, ni el actual gobierno, presidido por el señor Pedro Sánchez, toda una decepción, a pesar de sus 5 meses y días,  los primeros pasos ya son toda una indicación (Se estrecha/n la/s mano/s y dialoga/n  con aquel, aquellos que vetan al jefe del estado. Exigen la liberación de los políticos presos y la suspensión del proceso, Amenaza, anima a los CDR a apretar, manifiesta “no nos tenemos que defender, hemos de atacar al estado español e injurian día sí y otro también al estado y muchas de sus instituciones, y todo un largo execrable proceder político. Y a todo ello, el presidente del gobierno, señor Sánchez rompe relaciones con aquel que entiende que pone en duda su honorabilidad política, ¿una nueva afirmación política desacertada?  ¿pero……y la honorabilidad del estado en todo lo que este representa, constantemente mancillado, quien lo ampara, quien lo preserva?)

Como tampoco la izquierda y centro izquierda catalana. La primera sin personalidad ideológica alguna, toda una amalgama de desordenadas ideas, sin norte alguno, prácticamente adherida a muchos de los argumentos esgrimidos por los osados y desacatadores políticos de la argucia política disfrazada de independencia y etcétera, etcétera.  Y la segunda, retraída, acomplejada, corta de vista, sin carácter ni proyecto político para Catalunya, y para mayor desacierto insinúa un indulto para los que atentaron la Constitución, el estatuto y desconsideraron totalmente a poco más del 50% de la ciudadanía catalana. Un centro izquierda catalán que bien se le podría recordar que: “lo cortés no quita lo valiente (con miedo o reservas de pisar algún huevo del denominado, catalanismo nacionalista y hoy añadiéndole; Independentista, que es todo un poti, poti, una mezcolanza, en la que “tonto es el último que se apunte y no llegue”, y que lo único que pretenden es el poder o cerca de él,  vivir del estado, de pura risa, para no llorar).

Una sectaria burbuja político-mediática pública, de agitación y acoto, que tiene un máximo objetivo; adherir, añadir adeptos, pero……no por el proyecto político, social y económico que pudieran tener los osados transgresores y desacatadores al estado, pues este es totalmente inexistente.  Los adeptos se ganan principalmente través de dos proyectos, el primero – es la propaganda emotiva, la reiterada retransmisión de todos los innumerables actos que se efectúan; manifestaciones, declaraciones, proclamas y discursos institucionales, llenos de aparatosidad, escenografía y performance, con dos únicas finalidades, la emocional  y la de cuestionar, denigrar al estado, crear una general mala imagen del mismo a los ojos de muchos los ciudadanos de Catalunya. El segundo. – es la de nutrirse de aquello que desde el estado se genera día a día y que puede ser aprovechado para elaborarlo y transformarlo en argumentos útiles para conservar e integrar a nuevos adictos al deseo de independizarse de España.  También se nutren de lo que genera el PP, PSOE y Cs, etiquetados como el tripartito del 155, otro gran argumento aglutinador.

Es mucha la ciudadanía que no poseía el deseo de independizarse de España, no se pasa en cuatro o cinco años del 18% al 49% de partidarios al independentismo por arte de magia, sino por el arte, en mi opinión, de la desvergüenza política y democrática, de la osadía, del abuso, de la utilización, del apoderamiento de la calle, de adueñarse para beneficio propio de los medios de comunicación públicos y determinados de los subvencionados privados. Es así a mi entender, y lo es porqué al otro lado político no habido ni hay prácticamente nadie que lo haya impedido ni lo impida. (Todo un ejemplo: El pasado día 13 en el Parlamento Español no salía adelante una iniciativa, debido al no apoyo del PSOE a: “la ley defensa de la convivencia social, la neutralidad institucional y los símbolos nacionales “que entre otros aspectos  tenía por finalidad que no se utilizasen las calles, plazas, vías urbanas ni mobiliario urbano, ni edificios públicos para símbolos, como, por ejemplo:  los lazos amarillos que prácticamente copan toda Catalunya, y sin duda ejercen toda una influencia hacia una sola dirección, con unos claros beneficiarios)




El objetivo es ampliar la base de apoyo para la independencia, el referéndum, la república, etcétera, etcétera. Que viene a ser lo mismo que a:  Junts pel sí, PDeCAT, ERC, La Crida Nacional, Artur Mas (el iniciador), Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y cuantos líderes tienen o pueden tener estas formaciones políticas o las que se puedan crearse, según convenga para no perder el Poder, de esto se trata.



Una sectaria burbuja político-mediática pública, de agitación y acoto y que en estos últimos meses se está afanando al máximo, en la propaganda y en atrapar todo lo que puede acontecer, ¡que acontece!, políticamente, institucionalmente y judicialmente en el estado español, para convertirlos en argumentos desacreditadores. Todo es útil, nada se desprecia, y……si es preciso hasta quizás se crea. El objetivo es ampliar la base de apoyo para la independencia, la república, etcétera, etcétera. Que viene a ser lo mismo que a:  Junts pel sí, PDeCAT, ERC, La Crida Nacional, Artur Mas (el iniciador), Carles Puigdemont, Oriol Junqueras, además de los otros líderes o lideresas que tengan estas formaciones políticas con el fin de afrontar los próximos retos electorales y ganarlos para continuar y obtener el poder y mantener el Statu Quo de sus huestes mediáticas públicas y subvencionadas determinadas organizaciones civiles, las cuales, en mi opinión, están poniendo toda la carne en el asador para no perderlo. Pues……... ¡que puñetas!, solo se trata de esto. 

Es toda una realidad señora Lastra, el Partido Popular no fue  una máquina de crear independentistas, esta responsabilidad recae exclusivamente a los políticos de la argucia política disfrazada de independencia y etcétera, etcétera. Más a la muy eficaz y exitosa labor de captar, organizar, agitar y movilizar a la ciudadanía de determinadas organizaciones civiles, como ANC y Òmnium Cultural, AMI, CDR, etcétera, y como no, ¡de los medios de comunicación públicos y determinados de privados ¡, imprescindibles para crear opinión !.

Cierto es, que las políticas ejercidas por Partido Popular han sido, a mi juicio, la puerta abierta de par en par al continuo sustento, para que los políticos de la argucia política disfrazada de independencia y etcétera, etcétera, tuvieran toda la manga ancha para crear más independentistas. Un Partido Popular, su gobierno presidido por el señor Mariano Rajoy, poseedor de toda una prolongada enorme torpeza e inoperancia política, añadiéndose la falta de autoridad y la de nivel de estado. De aquí, que bien muchos podrían haber recelado de la estrategia política utilizada por el anterior gobierno central, del PP, dado que la misma invitaba a pensar que prevalecieron los intereses partidistas, más que los del estado, con respecto al continuado y largo proceder de los osados, desacatadores y finalmente transgresores políticos, de la meva estimada terra; Catalunya.

A añadir que, al Partido Popular, interpreto, que le ha faltado ¡todo un error político! (también del PSOE) el conocimiento idiosincrático de los partidos políticos nacionalistas/soberanistas catalanes, conversos de un día al otro al independentismo, el cual se podría resumir en: “Te doy una mano y con la otra te doy”, máxima la cual ha adaptado ERC, principalmente desde el 2012, el deseo del poder provoca determinadas actitudes no éticas políticamente.

Pero que, además a todo lo expuesto, insisto que no es poco, gracias a los de la argucia política disfrazada de independencia , etcétera, etcétera, gracias a su sectaria burbuja político-mediática pública, de agitación y acoto, más…… gracias a la deplorable política ejercida, determinadas conductas, declaraciones o ponerse  de perfil del actual gobierno central, presidido por el señor Pedro Sánchez, PSOE, respecto a los transgresores y osados desacatadores políticos catalanes,  lo que si están propiciando es el reforzamiento de la denominada extrema derecha política. Calificada por unos, de, conservadores nacionalistas, otros de patriotas y por algunos simplemente nacionalistas. Movimiento político que se inició, gracias a la muy prolongada incompetencia política del anterior gobierno del Partido Popular, presidido por el señor Mariano Rajoy, principalmente con respecto a los transgresores políticos catalanes. Y como consecuencia de todo ello, la tercera ley de Newton: acción y reacción. Y en ello se está.

domingo, 4 de noviembre de 2018

La política y la ley o la conspiración de los supremacistas

Disentía, revista digital, adjunta un muy adecuado escrito sobre la realidad de la política catalana y respecto a esta con relación sin duda a la del resto de España,firmado por J.L. González Quirós


A nuestro juicio, una enorme y peligrosa situación, en la cual ni el anterior gobierno del Partido Popular ni el actual del PSOE, en una total inoperancia política están sabiendo zanjar y ofrecer a su vez ejemplaridad.  Y todo ha causa de los  antidemocraticos, tergiversadores, osados y desacatadores políticos de la argucia política disfrazada de independentismo y de cuantos argumentos sean precisos para no perder el poder ni el Statu Quo de sus apoyos mediáticos, los medios de comunicación públicos y las determinadas entidades civiles.  




La política y la ley o la conspiración de los supremacistas



Por, J.L. González Quirós

Disentía 

a 03/11/2018 

De las muchas cosas buenas que se podrían decir de la ley, tal vez la más importante sea la idea que se remonta a Aristóteles, que es mejor ser gobernado por reglas que por la voluntad de nadie, por sabio que éste pueda ser, es decir, que lo que llamamos soberanía ha de descansar en la ley.

Esta idea no es incompatible, más bien al contrario, con lo que se da por sentado en las democracias, que es el pueblo quien, ejerciendo su poder y velando por su conveniencia establece el orden y la legalidad vigente. Se trata de ideas que casi nadie contradice en la teoría, pero que en ocasiones se pretenden esconder y tergiversar en vista de algún bien que se considera superior. Sin embargo, la mayoría de las veces, ese supuesto bien que requeriría doblarle el espinazo al orden legal es una mera disculpa de quienes querrían disponer de un poder sin límites, para imponer su voluntad a todas horas.

Las leyes sólo pueden modificarse mediante reglas bien conocidas, que anidan en un ámbito al que se suele llamar Constitución

Ese es el razonamiento, absolutamente falaz, que está por debajo de quienes defienden que los conflictos políticos están por encima de la ley, que pueden y deben resolverse sin el recurso a ellas. Es verdad que la política existe, entre otras cosas, para cambiar civilizadamente de leyes y que las leyes no pueden considerarse eternas e inalterables, pero esa evidencia no puede emplearse contra lo fundamental, que las leyes sólo pueden modificarse mediante reglas bien conocidas, que anidan en un ámbito al que se suele llamar Constitución, a las que se debe un respeto absoluto, procedimental y moral.

El significado mismo de la palabra “rebelión” remite, precisamente a esa verdad esencial: quien incurre en rebelión es el que declara que no obedecerá las leyes contrarias a su designio, que se levanta contra ellas porque solo vale el imperio de su voluntad volviendo así a una violencia primitiva (lo que en latín se llama bellum, guerra) al saltarse alegremente las convenciones esenciales que permiten la convivencia, la paz, cosa que se hace, aunque no haya inicialmente ningún derramamiento de sangre, al declarar que ninguna Constitución les afecta porque su decisión está por encima de ella.

Esta disposición a vulnerar sistemáticamente las leyes y a desconsiderar absolutamente lo que establece la Constitución es la raíz misma de la guerra. La guerra no debiera confundirse con los estragos que provoca, es algo previo, aquello que, por ejemplo, incita a los cobardes a la rendición.

En el caso español, los secesionistas pretenden hacer precisamente un tipo de guerra que, al menos inicialmente, no requiera violencia excesiva, un conjunto de desplantes que busquen la rendición del contrario, que la Nación española acepte las amputaciones que los infatuados y supremacistas rebeldes tengan a bien imponerle. Lo paradójico es que cuando se les acuse de rebelión traten de excusarse con argucias extraídas del orden constitucional que pretenden destruir, pero lo que raya en el delirio es que obtengan el amparo de quienes juraron defender la Constitución y la ley y evitar por todos los medios a su alcance que los enemigos de la libertad y de la ley obtengan cualquier clase de ventaja con sus acciones.

¿Cómo vamos a dejar sin castigo a quien ha querido derribar la Constitución y se ha ciscado en centenares de leyes?

La diferencia entre la guerra y la paz consiste, precisamente, en que los conflictos y los delitos no se resuelven con bombas y crímenes, sino que quedan en manos de jueces imparciales que deciden las penas que correspondan a quienes han burlado las leyes comunes o se han rebelado contra el orden constitucional. Es mucho mejor resolver así las cosas, cuando se puede, que mediante la destrucción violenta del que ha desafiado a la ley. Pero de ninguna manera se puede dar un premio de supuesta misericordia a quien haya intentado imponerse por las bravas, incluso cuando su cobardía y debilidad no haya logrado la parte esencial de lo que pretendía, cuando su rebelión no ha sido coronada por el éxito.

¿Cómo vamos a dejar sin castigo a quien ha querido derribar la Constitución y se ha ciscado en centenares de leyes, y lo ha hecho, además, tras recibir múltiples avisos de que lo que estaba intentando era ilegal y no podría llegar de ninguna manera a buen fin? Cualquiera que usase de esa especie cobarde de supuesto apaciguamiento estaría incitando a repetir el delito cometido, sería como si mostrásemos al delincuente la manera de evitar eficazmente el castigo para que a la siguiente oportunidad tuviese mejores opciones de llevar a cabo su propósito criminal.

La única manera de evitar que en el futuro se puedan cometer, con mejor o peor fortuna, intentonas similares a las que hemos padecido, es aplicar la ley con frialdad y rigor, y hacerlo con los medios que las sociedades civilizadas han establecido al respecto, leyes claras, jueces imparciales y procesos con garantías.

Las condenas serán las que fueren y se podrán recurrir mediante las diversas instancias que ha previsto el ordenamiento legal español y por las cortes supranacionales que pudieren resultar competentes, en su caso. Lo que no cabe hacer es chapucear con lo esencial, con las condiciones mismas de la convivencia pacífica que se expresan en la separación y limitación de los poderes y en el respeto absoluto a lo que, en tiempo de paz, dicten los tribunales de Justicia, porque, en efecto, negar ese acatamiento es lo esencial en una declaración de guerra, ya que guerra es oponer la fuerza a las razones de la ley.

Y el argumento no se invalida por mucha que sea la fuerza ni porque pretenda disfrazarse de pacífica manifestación de una voluntad que no puede considerarse popular porque es, descaradamente, un intento de imposición de una parte contra el sistema en el que se enmarca pacíficamente el conjunto de la sociedad española, la única Nación que el mundo entero reconoce, como se acaba de mostrar sobradamente, y que es la realidad histórica y moral que ha adoptado y establecido la Constitución a la que todos hemos de someternos.

Muchos de los que defienden pasar página y mirar para otro lado están comprometidos con una posibilidad nada remota de derribar todo el régimen constitucional para que del caos subsiguiente pueda derivarse su poder omnímodo

Apenas puede haber alguna duda de que si se preguntase a los españoles, en especial a los de izquierdas, si son partidarios de alguna clase de privilegios, contestarán con una rotunda negativa, y es incluso probable que se sintiesen agredidos por la mera pregunta. Y, sin embargo, algunos de los que dicen oponerse a cualquier privilegio, pretenden ahora que se haga una excepción con los cabecillas de una rebelión que podría acabar costándonos insoportablemente cara, tanto a ellos como a nosotros, a todos.

Se trata de un caso espectacular de disonancia cognitiva, de defender una cosa en la teoría y preconizar la contraria en la práctica, aunque esta interpretación podría ser excesivamente benevolente, al menos en algunos casos. No hay que olvidar que muchos de los que defienden pasar página y mirar para otro lado están comprometidos con una posibilidad nada remota, con la esperanza, que hay que esforzarse en que resulte vana, de derribar todo el régimen constitucional para que del caos subsiguiente pueda derivarse su poder omnímodo, el privilegio infinito de los vencedores, el poder absoluto para los liquidadores del orden constitucional.

Ese es el objetivo común de los supremacistas catalanes y de quienes les bailan el agua. Y su éxito pasa necesariamente por abolir el imperio de la Ley y la Justicia y la independencia de los jueces. Luego vendría el derrocamiento del Rey y, seguramente, las milicias populares, los escuadrones del nuevo orden. No soy pesimista, no creo que lo vayan a conseguir, pero es preocupante que ahora mismo tengamos un Gobierno que parece creer esa monserga de que la política puede librarnos de aplicar la ley cuando convenga.

Ciudadano Rufián

El prestigioso diario El País, en sus páginas de Opinión, incluye un buen e interesante atinado, somero  y hasta considerado artículo en el cual hace referencia al diputado por ERC, Gabriel Rufián, aunque éste pertenece a la plataforma Súmate. pero en la lectura, nosotros  interpretamos que en realidad, aunque haga mención  al político Rufián, hace referencia a un tipo de parlamentarismo y declaraciones de determinados políticos, éstos llenos de enorme "moral" cínica, irreverencias, injurias e histrionismo.La mentira continuada a sabiendas y defender lo que no es posible defender. 

A nuestro juicio,  demasiada extendida la moral cínica, entre la clase política, principalmente y  de forma muy mayoritaria entre los políticos catalanes de la argucia política disfrazada de independentismo y demás argumentos precisos para mantener el poder.    

Andrés Barba (Madrid, 1975) Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid, posee estudios de Filosofía. Escritor, ensayista, poeta y traductor. Fue seleccionado en el 2010, por la Revista Granta en Inglaterra, como uno de los jóvenes escritores más importantes de habla hispana.  Andrés Barba, ha obtenido diversos premios y reconocimientos por sus trabajos.  Su última obra, 2017,  "República Luminosa" de Editorial Anagrama.



Andrés Barba


Por considerar que el articulo de opinión de hoy, en el diario de El País y firmado por Andrés Barba, puede ser de interés para nuestros lectores, lo adjuntamos en elblogdefcosvi



Gabriel Rufián, en el Congreso el pasado miércoles. JAIME VILLANUEVA, fotografía que acompaña el buen articulo de Andrés Barba




Ciudadano Rufián 


No está claro hasta qué punto el político es consciente de la tradición filosófica a la que pertenece: el cinismo clásico


por: Andrés Barba

El País

Opinión

a 04/11/2018


Es una de las anécdotas más celebradas del pensamiento materialista y la relata Diógenes Laercio en su "Vida, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres". A su paso por Corinto, el gran emperador Alejandro Magno se acerca a la tinaja en la que vive rodeado de perros y en una miseria extrema el filósofo Diógenes de Sínope y le ofrece: “Pídeme lo que quieras y te lo daré”. La respuesta de Diógenes: “Apártate, que me estás quitando el sol”, es la primera declaración situacionista de la historia y la performance perfecta: no solo obliga tácitamente al emperador a reconocer la superioridad de Diógenes, sino que pone de manifiesto la futilidad del sistema con el que el poderoso ha medido el mundo. Impertinente y literal, la respuesta de Diógenes es algo más que una provocación, es una representación: genera de inmediato un espacio teatral en el que el emperador se ve obligado a representar la obra que Diógenes ha preparado para él. Y literalmente.

Una de las razones por las que Gabriel Rufián es seguramente el hombre más odiado por la derecha (y por parte de la izquierda) española, es precisamente esa: al igual que Diógenes ante el emperador, comete el pecado imperdonable de dar una respuesta materialista a una pregunta idealista. No resulta extraño que media España quiera linchar a Rufián (ese cocktail perfecto entre Diógenes, personaje de Alicia en el país de las maravillas, y estudiante envalentonado que se enfrenta al profe); lo extraño es que la razón por la que quieren hacerlo —muy por encima de sus peticiones nacionalistas es su aire “faltón, irrespetuoso e impresentable”, como si fuera menos faltón, irrespetuoso e impresentable la procesión de políticos amnésicos que no se acuerdan de nada, ni conocen a nadie, ni nunca estuvieron allí. Solo el malabarismo de una dialéctica puritana, más preocupada por las formas que por los contenidos, ha conseguido el milagro de hacer creer a un país relativamente crítico que el primer delito es menos perdonable que el segundo.

A esa ofensa de ser “faltón e impresentable” se suele unir con gran indignación el argumento de que no tiene sentido que Rufián se beneficie y forme parte de una estructura cuya autoridad no reconoce. Es, reciclado en parte, el mismo argumento que promueve tratar poco democráticamente a los “no demócratas”, y en última instancia, asesinar a los asesinos. Pero, en la misma estela de Diógenes,  Rufián no trata de ocultar que no reconoce la autoridad que le da una tribuna, sencillamente se aprovecha de ella. Lo sepa o no, sea o no consciente (sería mucho aventurar aquí que Rufián tiene un plan diseñado), la estrategia del filósofo cínico no se enreda en pensar si es consecuente o inconsecuente —a diferencia del político “idealista” o del hombre de negocios, que no pocas veces cambian los nombres de las cosas para dar gato por liebre— la dialéctica cínica es frontal y pragmática, su arma es la literalidad y su intención no es tanto construir un discurso como mostrar las mentiras que se esconden tras los “grandes valores”.

La dialéctica cínica es frontal, su arma es la literalidad y su intención es mostrar mentiras que se esconden tras los “grandes valores”

Cuando Platón definió al hombre como bípedo implume, Diógenes desplumó un pollo, lo soltó en plena Academia y dijo: “Ahí va el hombre de Platón”. La mejor forma de desacreditar el argumento platónico no era un discurso elocuente, bastaba un pollo desplumado. ¿Por qué no habría de bastar entonces una camiseta con la fotografía del ministro Rato entrando en prisión bajo el lema: “Es el mercado, amigo”, o alzar una impresora en el Congreso para señalar al “enemigo? Al evitar la retórica, el filósofo cínico evita también sus trampas. Sabe algo importante: que donde hay una buena carcajada hay siempre una idea, que la indignación es la mejor muestra de que se ha tocado una herida y que muchas veces así es como se revela que tal vez no era tan sublime lo que se nos vendía como tal. Diógenes sabía que su lucha no era tanto formular una propuesta como evitar que el idealismo nos mintiera más de la cuenta. No sé hasta qué punto Rufián es consciente de la tradición dialéctica a la que pertenece, pero hay que tener cuidado con tratar con demasiado paternalismo al perro: puede morder la mano. Y también con menospreciar su función: es un buen guardián de la casa de las ideas y del correcto funcionamiento de la política. El perro del materialismo nos protege de que alguien nos suelte una bomba de humo para vendernos nuestro propio ataúd con un enorme lazo rosa. Tal vez no sea al fin y al cabo tan imperdonable que alguien se burle abiertamente de quienes tan abiertamente se burlan de nuestra inteligencia. Y por lo mismo: tal vez el ciudadano Rufián no sea tanto un enemigo de la política, como la manifestación de su total inoperancia en los términos en los que la estamos articulando hoy. El perro no siempre ladra a lo loco; a veces lo hace también a quien intenta robar la casa.



(1) Diógenes Laercio, Siglo,III,  d.C.Historiador griego de filosofía clásica. Autor de diversas obras, entre ellas una biografía :Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres.  Libro traducido del griego, por D. José Ortiz y Sanz  

sábado, 3 de noviembre de 2018

Sánchez, en el punto de no retorno


El diario digital, El Confidencial, adjunta un muy interesante artículo, firmado por José Antonio Zarzalejos


José Antonio Zarzalejos (Bilbao, 1954) Licenciado en derecho por la Universidad de Deusto, entre 1979 y 1989. Este  año  ingresa en la plantilla del diario El Correo de Bilbao y un año después se convierte en su director adjunto. En 1993 es nombrado presidente del Consejo Editorial de su grupo y director del periódico, cargo que ocupa hasta enero de 1998, en que accede al puesto de director editorial del Grupo Correo. Ha sido director del diario ABC, en dos ocasiones, en el periodo 1999-2004, abandonado dicho cargo para ocupar el de secretario general del grupo Vocento. Y en el periodo  2005-2008 que cubrió de nuevo la dirección del diario ABC.  Como periodista colabora con diversos medios de comunicación, entre los cuales, cadena SER, El diario digital El Confidencial, Radio 5, etc. 

José Antonio Zarzalejos 




Sánchez, en el punto de no retorno



Este Ejecutivo gobierna por encima de sus posibilidades y está estresando al Estado cuyas cuadernas crujen con riesgo de naufragio




Por: José Antonio Zarzalejos

diario digital, El Confidencial

a 03/11/2018



Cuando volver atrás ya no es una opción se llega al punto de no retorno. Es en el que está el presidente Sánchez tras una sucesión de reveses de distinta naturaleza que han deteriorado su Gobierno y, en consecuencia, sus mejores expectativas electorales. El voto estimado que le atribuía al PSOE el último barómetro del CIS (más de un 31%, a diez puntos de diferencia del PP) no sólo no goza de credibilidad sino que está siendo desmentido por el resto de los sondeos. El de este diario, uno de ellos. Y el de Metroscopia correspondiente a octubre asigna a los socialistas el 26%, a los populares el 22,6%, a Ciudadanos el 20,2% y a Podemos el 17,3%. Como quinta fuerza política y con un 4,2% (equivalente a un millón de votos) emergería Vox. Un retrato demoscópico que está en la media de todas las encuestas publicadas salvo la hiperbólica que dirige José Félix Tezanos.

La primera circunstancia que marca el punto de no retorno del presidente es el escrito de conclusiones provisionales de la fiscalía que imputa rebelión y malversación a los dirigentes del proceso soberanista y a la cúpula de los Mossos. El Gobierno no se ha atrevido a provocar una crisis con la Fiscalía General del Estado como le urgían a hacerlo los independentistas. El gesto gubernamental se ha realizado a través de la Abogacía del Estado, que acusa por sedición, no sin forzar técnicamente el criterio de los abogados de ese cuerpo que han venido representando a la Hacienda Pública en el proceso y que de forma constante respaldaron al magistrado instructor, a la fiscalía y en agosto solicitaron la apertura de juicio oral por malversación y rebelión. Falta por saber si el esfuerzo de Sánchez es o no pírrico. Por las reacciones que ayer se produjeron, la relación del Ejecutivo con los independentistas se ha convertido en inmanejable y muestra una insaciabilidad ante la que el Gabinete se ha comportado con ingenuidad o incompetencia. Los Presupuestos Generales del Estado parecen, ahora, inviables.

Unos Presupuestos que en el ámbito empresarial han suscitado el respaldo de dos grandes referentes del empresariado español —Isidro Fainé, presidente de la Fundación la Caixa y de Criteria y José Antonio Álvarez, consejero-delegado del Santander— pero también el ataque frontal del importante Instituto de Empresa Familiar que en su XXI Congreso, celebrado esta semana en Valencia, acusó a Sánchez de "cortoplacismo para mantenerse en el poder". Insólito pronunciamiento público. La disertación del máximo dirigente de esta entidad abrió a cuatro columnas la edición del diario económico 'Expansión' del pasado día 31 de octubre que, con otros, recogía también la expresiva opinión de Juan Roig según la cual los empresarios están "acojonados por los líos políticos".

Al presidente le está resultando muy difícil también implementar dos medidas centrales en su gestión. La exhumación de Franco del Valle de los Caídos se ha complicado por la fallida entrevista entre la vicepresidenta Carmen Calvo y el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin. La discrepancia de versiones sobre el contenido de la reunión entre ambos, sin presencia del embajador de España ante la Santa Sede, disuade, más aún, a la Iglesia española de una actitud activa en la búsqueda de soluciones para la inhumación del dictador que pretende la familia Martínez Bordiú Franco: en la cripta de la Almudena, en donde es titular a perpetuidad de cuatro tumbas. La iniciativa gubernamental, en su origen, se limitaba a desenterrar a Franco de Cuelgamuros por imperativo de la Ley de Memoria Histórica, pero no contaba con que la alternativa fuese su inhumación en la catedral de Madrid. Y si así sucediese el Gobierno sabe que su gestión en este asunto habría fracasado. Pretende evitarlo a todo trance.

Para rematar, el socio principal del Gobierno de Sánchez, Unidos Podemos, le incomoda por su hostilidad hacia la Monarquía

Además, de la reforma constitucional exprés de los artículos 70 y 102 de la Carta Magna para suprimir los aforamientos políticos, nunca más se supo. La anunció Sánchez el 17 de septiembre y pronosticó que estaría en marcha en sesenta días. Todavía no ha salido del Consejo de Estado el borrador del anteproyecto cuya viabilidad, al igual que ocurre con los Presupuestos, es muy problemática por falta del suficiente apoyo parlamentario tanto en el Congreso como en el Senado.

Para rematar, el socio principal del Gobierno, Unidos Podemos, le incomoda por su hostilidad hacía la Monarquía. Además de las reprobaciones a Felipe VI y la petición de abolición de la actual forma de Estado, declaraciones votadas favorablemente en el Parlamento de Cataluña (y ayer recurrida) y en el Ayuntamiento de Barcelona, UP se propone plantear igual resolución en el Parlamento vasco y en todas las instituciones en las que tiene representación. Los socios del Gobierno, independentistas y populistas, acumulan fuerzas contra la Corona y por un cambio en el modelo de Estado. Pretenden un proceso constituyente.

Sánchez no necesita enemigos. Debió haberse fiado de su intuición cuando aseveró que convocaría elecciones "cuanto antes"

Con semejantes "amigos", Sánchez no necesita enemigos. Debió haberse fiado de su intuición cuando aseveró que convocaría elecciones "cuanto antes". Ahora, el presidente no puede retornar a su punto "dulce" (agosto de 2018) cuando dispuso de la oportunidad de planificar y ejecutar la decisión más inteligente para sus intereses: llamar a las urnas. Además, las expectativas electorales socialistas en Andalucía el 2 de diciembre no son precisamente buenas. Este Ejecutivo gobierna por encima de sus posibilidades y está estresando al Estado cuyas cuadernas crujen con riesgo de naufragio.

Sánchez socava las bases del Estado de derecho

Una vez más, una acertada Editorial que hoy publica el diario, El Mundo, por lo cual considerando que será del interés de nuestros lectores, la adjuntamos en elblogdefcosvi.

Magnifico y acertado dibujo efectuado por, Ulises Culebro, que adjunta la editorial de El Mundo


Sánchez socava las bases del Estado de derecho

Editorial 

diario, El Mundo 

a 03/11/2018


El Gobierno consumó ayer uno de los mayores ataques al Estado de derecho que se recuerdan en los 40 años del régimen constitucional que se inicia en 1978 y que estamos en vísperas de celebrar. Con las indicaciones políticas a la Abogacía del Estado para que cambiase su criterio en el escrito de acusación a los encausados en el procés -sustituyendo el grave delito de rebelión por el más leve de sedición-, el Gobierno de Pedro Sánchez ha dejado en suspenso, para regocijo de los golpistas y de sus apoyos fuera de España, el principio esencial de toda democracia: la separación de poderes

Porque plegándose a los deseos del Ejecutivo, los representantes del Servicio Jurídico del Estado crean un disolvente conflicto institucional al poner en entredicho la rigurosa instrucción del juez Llarena -un magistrado acosado reiteradamente por el nacionalismo desde Cataluña y desde determinados tribunales de Alemania y Bélgica- y la posición firmemente defendida por los cuatro fiscales del Tribunal Supremo, que nunca dudaron de que los hechos de septiembre y octubre de 2017 eran constitutivos de un claro delito de rebelión. Así, además, lo justifican en el escrito de acusación que la Fiscalía presentó ayer ante el Supremo, en el que describen una acción "combinada y sincronizada" entre las instituciones catalanas (el Parlament y el Govern de la Generalitat), los partidos que las sostenían (Junts pel Sí -coalición formada por la antigua Convergència y ERC- y la CUP) y las asociaciones soberanistas encargadas de movilizar a la calle (ANC, Òmnium y AMI), para consumar su objetivo de provocar una secesión territorial de Cataluña. Para ello, argumenta la Fiscalía, se valieron "de la fuerza intimidatoria que representaban, por una parte, la actuación tumultuaria desplegada con las grandes movilizaciones ciudadanas instigadas y promovidas por ellos y, por otra parte, el uso de los Mossos d'Esquadra como un cuerpo policial armado e integrado por unos 17.000 efectivos aproximadamente, que acataría exclusivamente sus instrucciones". No es casual que, en paralelo, también ayer la Fiscalía de la Audiencia Nacional, donde se instruye el caso contra Trapero, haya pedido para el entonces Mayor de los Mossos 11 años de prisión por un delito de rebelión. Y que la Fiscalía pida 25 años para el ex vicepresident, Oriol Junqueras, y 17 para Carme Forcadell, Jordi Cuixart y Jordi Sánchez, los cuatro máximos responsables de un golpe encaminado a subvertir el orden constitucional.

A pesar del cinismo y el descaro mostrado ayer por la vicepresidenta del Gobierno, que sin rubor alguno intentó convencer a la ciudadanía de que Sánchez no había cambiado de criterio sobre los supuestos delitos cometidos por el Govern de Puigdemont, lo cierto es que debido a la forma en que el líder socialista llegó a La Moncloa, le ha obligado a claudicar ante el Govern rebelde y a enviar un inequívoco mensaje político a Torra y sus aliados de ERC. Por eso, Carmen Calvo, cuya irresponsabilidad y arrogancia recuerdan cada vez más a las de cualquier líder populista, llegó a defender un posible indulto, si la sentencia fuese condenatoria, como única forma de compensar a sus aliados soberanistas. Justo el precio que han puesto para seguir sosteniendo a Sánchez en el poder, aun a costa de erosionar las instituciones democráticas del Estado, como recordó Pablo Iglesias tras su visita a Junqueras en la cárcel de Lledoners.

Esa es la única razón por la que se forzó el cambio de criterio de la Abogacía del Estado, cuya intención fue siempre acusar por el delito de rebelión, como demuestra el hecho de que preguntasen por él durante la fase de instrucción. Tras las directrices políticas del Gobierno, sin embargo, del escrito de acusación se borró el concepto de violencia, palabra que no aparece en ningún momento, para reducir los hechos a meros "incidentes contra el orden público". Pero no solo eso. Para rebajar de manera más espectacular aún la petición de penas, los abogados del Estado han utilizado una argumentación conocida como "concurso medial" que, en este caso, consiste en considerar que el delito de malversación fue solo un medio para perpetrar el más grave de sedición, por lo que el cálculo de la condena es más favorable a los encausados que si se contabilizasen los dos delitos por separado. En base a este argumento, para Junqueras solo se piden 12 años de prisión, frente a los al menos 16 que le corresponderían sumando los dos delitos de manera individual. 

La grave crisis institucional abierta irresponsablemente por el Gobierno amenaza con socavar la credibilidad del Poder Judicial y debilitar la acción del Estado frente al más serio intento de destruir nuestra democracia, como anhelan populistas y nacionalistas. En solo cuatro meses, Sánchez ha perdido su legitimidad y debe convocar elecciones cuanto antes, para que sean los españoles los que decidan sobre su futuro.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Rebelión o rebelión

El diario, El Mundo, en sus páginas de Opinión, adjunta un certero e interasnte articulo, firmado por Jorge de Esteban Licenciado en Derecho y en ciencias políticas por la Universidad Complutense de Madrid, completó sus estudios en la Sorbona de París. Profesor agregado de Derecho político de la Universidad Complutense. Ha sido profesor visitante  en las universidades de Michigan, California (Berkeley) y Harvard. Ha ocupado diversos cargos en diversas importantes Universidades.  En 1983-1988 fue el embajador de España en Italia. Ha sido colaborador en diversos importantes medios de comunicación. 

Jorge de Esteban es autor de varios libros de diverso carácter técnico, ha recibido diversos premios y reconocimientos por su amplia labor. Es catedrático de Derecho Constitucional presidente del Consejo Editorial de El Mundo

Por considerar que el artículo firmado por Jorge de Estaban en el diario El Mundo, puede ser del interés de nuestros seguidores, lo insertamos en elblogdefcosvi.



Rebelión o rebelión


por: Jorge de Esteban

diario, El Mundo

Opinión 

a 01/11/2018




El Gobierno de Pedro Sánchez, y él especialmente, no parecen darse cuenta de que están sentados sobre un barril de pólvora que en cualquier momento puede estallar si siguen colaborando con los separatistas y sus compañeros de viaje. Y digo colaborando, porque el denominado vicepresidente efectivo del Gobierno, Pablo Iglesias, manifestó al salir de su visita oficial a Junqueras, en su despacho carcelario, que "el Gobierno tenía que cuidar a la mayoría que mediante la moción de censura nombró presidente a Pedro Sánchez".

Y, en efecto, la está cuidando hasta tal punto que para lograrlo, no importa que se desdiga de lo que dijo cuando estaba en la oposición ("creo que clarísimamente ha habido un delito de rebelión", dijo en mayo), manifestando ahora lo contrario ya que es lo que necesita para seguir sentado inconscientemente en el barril. Para empezar, lo más importante, según le transmitió presuntamente, el líder de Podemos tras la audiencia palaciega con Junqueras, es que bajo ningún concepto se puede comenzar el juicio oral de los golpistas, manteniendo la imputación del delito de rebelión, regulado en el artículo 472 del Código Penal. A tal fin, el presidente Sánchez resucitó, para coaccionar al Tribunal Supremo, hace unos días, la interpretación que hace muchos años expuso Federico Trillo sosteniendo que no puede haber rebelión sin armas, es decir, sólo los militares como el general Sanjurjo pueden organizar una rebelión, según nos cuenta la documentada novela histórica que acaba de publicar Luis María Cazorla. Pero antes de entrar en el análisis de lo que se debe entender por rebelión, según una interpretación lógica, merece la pena que señalemos que el presidente de la Generalitat es un perfecto ignorante de lo que debe ser un Gobierno democrático. En efecto, Joaquín Torra, con la humildad y realismo que le caracterizan, advierte al Gobierno de que "no aceptará ninguna sentencia que no sea la libre absolución de los encausados". En otras palabras, para él la ley no tiene importancia y no hay que cumplirla, lo mismo que las sentencias del más alto tribunal, pues afirma también que "estamos en la puerta de un juicio que sabemos de antemano que será una farsa". 

Como se ve, para Torra el Estado de derecho tiene el mismo valor que un Estado de derechas, por decir algo, y, por consiguiente, hay que combatirlo, porque su Gobierno tiene como único objetivo "construir un Estado que traduzca en acción y conducta las inspiraciones colectivas derivadas del procés". Pero Torra ignora que la política debe ser un compromiso por la justicia, es decir, por la voluntad de aplicar el derecho y por la comprensión del derecho, es decir, por el cumplimento de la ley. Sin embargo, la conducta de los separatistas catalanes ha abierto hace años otra puerta que ha sido la que les ha llevado a desvirtuar el derecho y a la destrucción de la justicia. Precisamente por eso sus dirigentes, todos presuntamente culpables, unos están en la cárcel y otros son prófugos. Creo que hay que recordar a Torra, por si no lo sabe o por si lo ha olvidado, lo que escribió San Agustín y se enseña en todas las Facultades de Derecho del mundo civilizado: "quita el derecho y entonces, ¿qué distingue al Estado de una gran banda de bandidos?". Sentencia que no sólo sirve a los gobernantes separatistas catalanes, sino que también habría que recordárselo, por si acaso, a ese pseudoGobierno que preside Pedro Sánchez por ahora. 

Y vayamos ahora al problema de la definición del principal delito que se atribuye a los encausados: el de rebelión, aparte de alguno más. A mi juicio, las opiniones que se han formulado hasta ahora, si no me equivoco, se han centrado fundamentalmente en el párrafo primero del artículo 472, que dice: "son reos del delito de rebelión los que se alzaren violenta y públicamente para cualquiera de los fines siguientes". El problema, por tanto, surge en la palabra "violenta", es decir, según muchos juristas y, por supuesto, los propios separatistas catalanes, mantienen que no hubo violencia en los actos que se les imputan. Porque para ellos la violencia consiste en la utilización de armas e incluso en la existencia de heridos graves o muertos. Evidentemente, no hubo armas, entre otras cosas, porque los golpistas no necesitaban usar la violencia física en todos los casos puesto que ya poseían el poder, pero sí utilizaron una violencia institucional que fue determinante. Por lo demás, a pesar de lo que afirman los imputados, también recurrieron a la violencia, según expuso el Ministerio Fiscal de forma impecable: "los querellados se valieron de la población en incesantes actos de insurrección pública, desobedeciendo o resistiendo colectivamente la autoridad legítima del Estado, ocupando al efecto carreteras, calles o edificios públicos, y sometiendo a los agentes de la autoridad a un incesante acoso en actos que alcanzaron dimensión suficiente para colmar el elemento de violencia que requiere el tipo" (Auto de la magistrada Carmen Lamela de 31 de octubre de 2017). En definitiva, esta descripción de la rebelión se identifica con la acepción del diccionario de la Real Academia, que es la que me parece más acertada: "acción violenta o contra el natural modo de proceder". Sea como fuere, no voy a entrar aquí en disquisiciones filológicas, aunque hay que reconocer que la violencia no sólo es física, sino que puede ser también psicosocial en forma de insultos, amenazas, mentiras, menosprecio, aislamiento, acoso. Todo esto existió y basta para comprobarlo el testimonio de muchos catalanes no separatistas que lo tuvieron que sufrir.

Ahora bien, lo importante para mí, en este caso, no es el análisis de los medios violentos que se utilizaron durante los meses de septiembre y octubre de 2017, sino el fin de lo que perseguían, y que es lo que convierte a su acción en una verdadera rebelión o rebelión. Se atribuye tal vez erróneamente a Nicolás Maquiavelo la famosa frase "el fin justifica los medios", pero sea quien fuere su autor auténtico, la han utilizado cínicamente muchos políticos, entre ellos Napoleón, aplicándola a su política. Como vimos, el artículo 472 del CP señala que son reos de rebelión los que busquen "cualquiera de los fines siguientes". Para el legislador basta con que se persiga uno de los siete supuestos que se enumeran. Pues bien, en el caso del golpe de Estado institucional realizado por el Gobierno y la mayoría parlamentaria de separatistas catalanes, lo que pretendían era alcanzar tres de los siete fines enumerados. El primero: derogar, suspender o modificar total o parcialmente la Constitución; el segundo: destituir o despojar en todo o en parte de sus prerrogativas y facultades al Rey o Reina u obligarles a ejecutar un acto contrario a su voluntad; y el quinto: declarar la independencia de una parte del territorio nacional. En resumidas cuentas, estos objetivos no se consiguen jugando en una tómbola, sino que de acuerdo con la frase de que "el fin justifica los medios", la forma de conseguir los tres fines consistía en utilizar los medios adecuados, legales o ilegales, esto es, actos de violencia física, psicosocial o jurídica. 

Por consiguiente, lo decisivo para definir el delito de rebelión no consiste, a mi juicio, en analizar los medios que se han empleado, sino en insistir en los tres objetivos que se perseguían y que estuvieron a punto de conseguir por la pasividad del Gobierno de Rajoy. Lo grave es que continúan queriendo obtenerlos todavía mediante la desobediencia, los desórdenes en la calle y la creación de nuevas herramientas independentistas, como la Crida y el Consejo de la República, o como se llame. Pero, sobre todo, con el chantaje a un presidente del Gobierno que ha vendido su alma a separatistas, neochavistas y neocomunistas, ya que necesita sus votos para poder seguir en La Moncloa. Ahora bien, esta presunta traición del presidente del Gobierno a su patria, que podría rectificar mediante la inmediata convocatoria de elecciones, puesto que le sobran votos según el CIS, no fraguará en ningún caso porque la mayoría de los españoles de bien, el Rey y el Tribunal Supremo no lo consentirán. De ahí que, como ya he dicho en otro artículo, hoy estar a favor de la Corona no significa ser monárquico, sino defender la unidad de España aun siendo republicano de corazón. Por el contrario, estar a favor de la República no significa que se vaya a implantar una democrática para todo el territorio nacional, sino que sin duda surgiría, como ya conocimos en 1873, una fragmentación de España semejante a la que sucedió en Yugoeslavia hace tan solo 28 años y, por supuesto, no de forma pacífica.

En definitiva, lo que sí se anticipó Maquiavelo es que el Estado dispone del monopolio de la violencia legítima para defender su unidad y conservación, como también advirtió agudamente Max Weber. Estas son las palabras del escritor florentino, en El Príncipe: "debéis saber que hay dos maneras de combatir: una, con las leyes; y otra, con la fuerza; la primera es propia del hombre; la segunda lo es de los animales, pero como muchas veces la primera no basta, conviene recurrir a la segunda". De ahí que habría que recordar a Torra, ante sus continuas bravatas que al final quedan en nada, que las palabras se gastan cuando se usan sin que las preceda el pensamiento en contraste con la realidad.