miércoles, 12 de septiembre de 2018

Sin máscaras

El prestigioso diario EL País, en su página de Opinión del propio diario, adjunta un sucinto y certero artículo, por lo cual, entendiendo que puede ser del interés de nuestros lectores, lo adjuntamos en elblogdefcosvi.  


Manifestación de la Diada en la avenida Diagonal de Barcelona. ROSER VILALLONGA (AP) / VÍDEO: ATLAS



Sin máscaras

La Diada es una demostración de que el sistema democrático español funciona

EL PAÍS

Opinión

12/09/2018


Los partidos y asociaciones que defienden la secesión de Cataluña no celebraron ayer la Diada de los ciudadanos catalanes, sino exclusivamente la de los independentistas. La manifestación convocada en Barcelona fue una prueba adicional de la ilegítima apropiación de una conmemoración que el sistema democrático español amparó de inmediato, nada más poner fin a la dictadura que la ignoró y la reprimió durante cuatro décadas. Para los organizadores de la Diada, no parece existir diferencia entre aquella situación y la de hoy, en la que los ciudadanos de Cataluña que salieron ayer a las calles de Barcelona dispusieron de sus derechos de expresión, manifestación y reunión para protestar de que no gozan de ellos, según rezaba paradójicamente el lema bajo el que fueron convocados. Si estos ciudadanos entienden que la marcha fue un éxito para el independentismo, por las mismas razones quienes se oponen a la secesión de Cataluña pueden considerar que lo fue sobre todo para el sistema democrático español, en la medida en que un acto como el de ayer fue realizado al amparo de sus libertades.

El ejercicio que hicieron de ellas los manifestantes demuestra además que los dirigentes independentistas sometidos a un proceso judicial no están en prisión o reclamados por la justicia por haber reclamado la secesión de Cataluña, puesto que eso es lo que se hizo en las calles de Barcelona; si se encuentran privados de libertad y a la espera de juicio es por haber querido imponérsela por vías de hecho a la mayoría de catalanes que la rechaza, privándolos de su libertad y de sus derechos mediante la derogación de la Constitución y del Estatut con una simple mayoría parlamentaria, convocándolos después a un referéndum ilegal y, en fin, tratando de extraer de unos resultados que solo les constan a ellos consecuencias políticas irreversibles para todos. Por lo demás, existen razones más que fundadas para lamentar que la crisis catalana llegará a los tribunales, donde lo que rige en democracia no es la política sino la ley. Pero es preciso recordar que, aunque por razones distintas, tanto contribuyeron a ello el Gobierno que durante seis años se abstuvo de adoptar cualquier iniciativa política que disuadiera a los independentistas de cometer este atropello, como los independentistas que, enardeciéndose con su propia propaganda, no dudaron en cometerlo.

El número de los asistentes a la manifestación de la Diada es una cuestión determinante para los independentistas y menor para quienes rechazan la secesión: en ningún caso la legitimidad democrática se obtiene de las calles, como tampoco de ninguna eventual asamblea establecida ad hoc interpretando que el voto que los ciudadanos emiten en un marco institucional sirve para cualquier otro marco que decidan arbitrariamente los electos. Esta Diada ha demostrado, sin embargo, que al independentismo que perdió el órdago de convocar unas elecciones plebiscitarias le puede estar costando mantener las magnitudes de las exhibiciones de masas.

Lo único que demuestran las manifestaciones organizadas desde un Gobierno y desde asociaciones que se conciertan con él, es la necesidad de ejercer la autoridad con responsabilidad, que es lo que la Generalitat dirigida por Quim Torra parece rehuir una ocasión tras otra. Hasta ahora los independentistas se habían apropiado de la celebración de la fiesta nacional de Cataluña sin verbalizarlo. Esta vez lo han hecho por boca del president, y se han desenmascarado.

Cataluña: la realidad y los sueños delirantes

Enric Sopena (Barcelona) Periodista, Licenciado en Periodismo por las Universidades de Barcelona y Navarra. En la actualidad director del periódico digital elplural.com

Un profesional con una larga trayectoria de colaboraciones y direcciones de medios de comunicación; La Vanguardia, cadena SER, Diario de Barcelona,Radio Nacional de España, TVE tanto a nivel nacional como el de Catalunya, COM Ràdiopresidente de la Asociación de la Prensa en Barcelona, etc. 


Enric Sopena 


Enric Sopena, con su buena pluma, adjunta en elplural.com un interesante escrito de opinión. Por entender que será del interés de nuestros seguidores, lo adjuntamos en elblogdefcosvi.  




Vista de la avenida Diagonal de Barcelona durante la manifestación de la Diada. EFE



Cataluña: la realidad y los sueños delirantes


El president Torra reconoce que no abrirá las puertas de las cárceles




Por: Enric Sopena

OPINIÓN, elplural.com, diario digital 

12/09/2018



Lo que pasó el martes en torno al eje de la Diada Nacional de Cataluña, que solía ser un acto festivo de reivindicación, se ha enrarecido desde el momento en que acudir a la gran concentración supone tomar partido por el independentismo. Eso es lo que acaso algún día, la historia les pasará recibo a los dirigentes catalanes, por la época oscura en que decidieron obviar a más de la mitad de la población que no pensaba como ellos.

Este año, además de reivindicar la libertad para los presos y el regreso sin penas para los huidos, se han evidenciado las disensiones entre las distintas fuerzas que componen el Parlament.

En su Reino de Oz particular, Carles Puigdemont se parapeta detrás de su Consell de la República de próxima creación. Más realista, Oriol Junqueras, desde la prisión de Lledoners, traza con cuidado los pasos a dar, pero incrementando su visibilidad. Está claro que en el horizonte asoma la convocatoria a las urnas y cada cual toma sus posiciones. Y también, que entre los independentistas se no se cierran las fisuras.

En el horizonte asoma la convocatoria a las urnas y cada cual toma sus posiciones. Y también, que entre los independentistas no se cierran las fisuras


Por supuesto, PP y Ciudadanos han aprovechado la ocasión para cargar contra el Gobierno socialista echando de menos mucha más mano dura. Igual que a los radicales de la independencia, a la derecha también le sobra la negociación. Pretenden imponer nuevamente el artículo 155 de la Constitución, pero esta vez, antes de que se cometa ilegalidad alguna. Pablo Casado, incluso, se da el lujo de exigir responsabilidades al presidente Pedro Sánchez, olvidando que, durante los silencios cómplices de Mariano Rajoy Brey como presidente del Gobierno, Cataluña llegó a declarar unilateralmente la independencia.

La herencia que ha dejado el PP, de la que hoy se desentiende, es la que tiene al país al borde de la fractura. En cambio, políticos avezados y nada sospechosos de soberanismo como el ministro de Exteriores, Josep Borrell, se muestra mucho más flexible cuando dice que preferiría que los dirigentes independentistas no estuvieran en prisión preventiva, deseando que se hubieran adoptado otras medidas.

¿Y el honorable Quim Torra? Bueno, el president de la Generalitat tuvo su propia amarga rectificación en ese día festivo, con los corresponsales extranjeros. Reiteró que no aceptaría una condena de los líderes presos, pero ¡ay!, frente a lo que había dejado caer en días anteriores, tampoco tiene posibilidades de abrirles las cárceles. Y es que la realidad es tozuda, por mucho que se le quiera hacer coincidir con los sueños más delirantes.

martes, 11 de septiembre de 2018

Cuando el oso ruso preocupa al dragón japonés

Una vez más el excelente escritor y periodista internacional, Adrián Mac Liman, desde su blog, Ventana al Mundo escribe un muy interesante articulo sobre unas maniobras efectuadas muy recientemente y finalizadas tan solo unos días, con la participación de Rusia, China y Mongolia

Por considerar que el articulo escrito por  Adrián Mac Liman puede ser del interés  de nuestros seguidores, lo adjuntamos en elblogdefcosvi.


Adrián Mac Liman 



Cuando el oso ruso preocupa al dragón japonés


por: Adrián Mac Liman 

blog: Ventana al Mundo

a 11/09/2018

Afirman los analistas, excelentes intermediarios cuando la clase política prefiere no dar la cara, que el establishment nipón está preocupado por el alcance de las maniobras militares Vostok 18 (Oriente 18) que congregan en suelo siberiano a 300.000 soldados rusos, alrededor de 3.200 militares chinos y un reducido contingente del ejército de Mongolia.  Las maniobras, que los estrategas no dudan en calificar de “mayor ejercicio militar” en la historia de Rusia, finalizarán el próximo sábado.

Pero, ¿qué es lo que de verdad inquieta a los analistas, o mejor dicho, a las autoridades de Tokio?  ¿La participación en esa gigantesca simulación de enfrentamiento bélico de 297.000 efectivos rusos, 36.000 tanques, alrededor de 1.000 aviones, unos 80 navíos de guerra y un número indefinido de drones?

Los chinos, por su parte, anuncian la presencia en la región militar oriental de la Federación rusa de 3.200 soldados, 900 blindados y 30 aviones de combate. Una participación más bien simbólica, pero que reviste una gran importancia teniendo en cuenta las tensas relaciones políticas entre Moscú y Pekín en las últimas décadas.

¿Los mongoles? Ese estado-tampón entre las dos grandes potencias tiene que mentalizarse de que forma o formará parte – voluntaria o involuntariamente – de la estrategia euroasiática de los dueños del Kremlin. Este es, en realidad, en mensaje que rusos y chinos tratan de mandar a sus adversarios occidentales, Norteamérica y la Alianza Atlántica  y orientales, Japón.

Los chinos, con su habitual astucia, no dudaron en “invitar” a los norteamericanos a… participar en las maniobras. Una gentileza que podía haber molestado a los anfitriones rusos, siempre y cuando…

Es obvio que tanto los chinos como los mongoles forman parte del gigantesco proyecto euroasiático de Vladimir Putin. Siberia, escenario de las maniobras militares, es una región rica en materias primas, aunque despoblada. Los chinos, con su fama de gente trabajadora, podrían convertirse en excelentes “colonos” de Siberia. Los mongoles, poco numerosos y menos propensos a emigrar, podrían desempeñar el papel de “personal de apoyo”. 

De momento, se trata de una iniciativa en ciernes. Todo depende, claro está, de la evolución de las relaciones entre las dos superpotencias. Lo cierto es que Rusia necesita a  China como aliado; la alianza entre Moscú y Pekín podría (y debería) contrarrestar la estrategia de aislamiento del “oso ruso” ideada por los estrategas de Washington tras el desmembramiento de la Unión Soviética. La creación de BRICS, el acercamiento al régimen islámico de Teherán, el reciente coqueteo con la Turquía de Erdogan, las beneficiosas relaciones con la Canciller Ángela Merkel, forman parte de la compleja política exterior llevada a cabo por el Kremlin en las última década. Algo que irrita sobremanera al actual inquilino de la Casa Blanca, incapaz de comprender el refinamiento de la diplomacia de los zares. Qué duda cabe de que el antiguo agente de la KGB atrincherado en el Kremlin ha hecho sus deberes.

Volviendo a la “preocupación” nipona y al aparente deseo del Primer Ministro Shinzo Abe de esclarecer con las autoridades rusas el asunto de las manobras y su posible impacto para la seguridad de Japón, queda por contestar otra pregunta: ¿qué hacían el destructor de la marina imperial japonesa Makinami y el barco escuela Kashima en el mar Báltico, durante las maniobras navales de la OTAN celebradas a finales de agosto? Curiosamente, el lema del ejercicio era: Juntos seremos más fuertes. ¿Acaso piensa el dragón japonés que el oso ruso está hibernando?

Siete años de vacas flacas

Xavier Vidal Folch, Barcelona,  periodista y  Director adjunto del diario El País desde 1989. En 2013 fue galardonado con el Premio de Periodismo Francisco Cerecedo que concede la Asociación de Periodistas Europeos.
Fue responsable de la edición del diario en catalán hasta marzo de 2009. Es presidente de World Editors Forum desde diciembre de 2008,  es miembro de la Fundación Alternativas 

Xavier Vidal Folch, escribe un interesante y aclarador artículo en el prestigioso diario El País,  del cual es Director adjunto. Por entender que dicho articulo puede ser del interés de nuestros seguidores lo adjuntamos en elblogdefcosvi 



Quim Torra, en uno de los actos de la Diada 2018. MIGUEL OSES (GTRES)



LA DIADA

Siete años de vacas flacas


El periodo de las 'Diades' de movilización soberanista/independentista ha empeorado el bienestar de los catalanes


Por: Xavier Vidal Folch

El País

a 11/09/2018


¿Qué han conseguido las multitudinarias manifestaciones de la Diada? Mucha movilización, generoso entusiasmo, lemas imaginativos, sonrisas a raudales (ya tirando a menos) y contundentes imágenes de magnífica plástica, encuadradas al milímetro en gigantescos platós urbanos.

Eso han sido sus siete celebraciones de formato claramente secesionista (2012 a 2018). Pero el balance práctico de lo que ha cosechado tanto esfuerzo es menos que romo. Políticamente gestionado por los Gobiernos de la Generalitat de Artur Mas (incluye el primer ejercicio soberanista, 2011), Carles Puigdemont y Quim Torra, el procés en un contexto de severo revés económico global y en responsabilidad compartida con un Gobierno centralista en España ha sido negativo para el bienestar de los catalanes. Para su vida institucional. Y para su prestigio. Primero fueron los campeones de la austeridad; y luego redujeron la gobernanza al priorizar la agitación. Los datos cantan.

Sanidad pública en caída libre. La propaganda oficial asevera que ha mejorado. No. El personal sanitario, que Mas ya redujo a 76.306, no se ha recuperado, pese a los logros de sindicalistas y a la presión de la extrema izquierda soberanista (CUP) en 2016. Todavía está por debajo: 75.441 sanitarios. El presupuesto ha bajado de 9.875 millones en 2010, con el tripartito de izquierdas; y de 75.899 millones en 2011, a 75.441 en 2017. La lista de esperas quirúrgicas subió con Mas de 153.916 heredadas a final de 2010, a 193.879 en 2011. Y bajó a 164.828, pero repuntó en 2017, a 170.490. Las camas hospitalarias disponibles en el último año del tripartito eran 14.072. En el primer año del “Govern de los mejores” ya cayeron a 13.617 y hoy siguen por debajo (12.978).

Enseñanza en barracones. La herencia presupuestaria educativa recibida de las izquierdas ascendía a 5.317 millones de euros. En 2011 bajó a 4.894 millones, y siguió de mal en peor hasta 2016 (4.442 millones), con un leve rebote a 4.821 millones en 2017, sin recuperar el nivel inicial. El primer Govern soberanista sajó casi 4.000 empleos de profesores, recuperados tras intensas movilizaciones en el curso 2017/2018. Y el número de barracones escolares sigue siendo idéntico: 1015 había en 2011/2012, 1015 en el primer año de Torra.

Las alforjas de la propaganda. Esa inversión social declinante contrasta con el gasto ascendente incurrido en propaganda internacional del proyecto secesionista. En 2017 el departamento de Acció Exterior aumentó un 80% su presupuesto, a 39,6 millones. En dos años duplicó las cinco delegaciones políticas o “embajadas”, a 11, y ultimó hasta 14, con la tarea de buscar apoyos oficiales para la separación. Con escaso rendimiento: ningún Gobierno la apoyó. Mejor le fue en las universidades a la diplomacia paralela de Diplocat. Y más beneficios reportó a la economía la veterana red 40 de oficinas comerciales (COPCA, luego Acció)

El gasto de TV-3 es el mayor. También algunas partidas de gasto de la radiotelevisión pública se han disparado (aunque no el total), como la de personal. La plantilla de la corporación CCMA, que agrupa a TV3 y Catalunya Ràdio, creció un 33% de 2012 a 2015, hasta 159,6 millones. Más que el coste conjunto de personal en los entes de Telecinco (Mediaset) y Antena 3/La Sexta (Atresmedia), 128,3 millones. En 2017, TV3, la más rica de las televisiones autonómicas, dispuso de 236 millones, más del doble que la televisión gallega (104,7) y casi que la vasca (134,2). No hay estudios parlamentarios de qué parte fue a tareas profesionales y cuál a propaganda.

Declinante producción legislativa. La productividad parlamentaria se contrae. Las 49 leyes del período 2012-2015 se redujeron a 24 en la legislatura 2015-2017: muchas fueron impugnadas por los Gobiernos del PP, y de forma automática. En 2018, se han aprobado dos. Claro que 2018 ha sido inerte: el secesionismo tardó cinco meses en elegir nuevo president y la Cámara está cerrada hasta octubre para plenos (por disensiones internas del secesionismo) desde el 18 de julio, vaya fecha.

Una sociedad dividida. Aunque las disensiones políticas entre familias, colegas de trabajo y redes sociales no alcanzan aún el nivel descrito para Euskadi en “Patria” por Fernando Aramburu, son exponenciales. Ya no hay “un sol poble català”, como reclama el oficialismo, lo que obvia para no reconocer su fracaso. Acabó ritualmente el 8 de octubre de 2017 con la multitudinaria manifestación de la hasta entonces mayoría silenciosa, equiparable a las de la Diada.

Decae el atractivo exterior. Los altavoces secesionistas se ufanan de que “todo el mundo nos contempla”. La realidad turística disiente. La caída de las cifras de pernoctaciones hoteleras triplicó en julio (6,5%) la media española (2,2%). Y este agosto el declive aún se agravó, con un 20% menos de pernoctaciones en Barcelona, lo que el gremio de hoteleros atribuye sobre todo a la inestabilidad política.

La fuga de empresas. En octubre de 2017, el mes del referéndum oficioso, se desplomó el turismo y el consumo, amenazando de ruina a la economía catalana. Con la intervención de la autonomía, se paró el descenso, y hoy solo un 11,7% de empresarios ve factible la secesión (encuesta de la Cámara de Comercio de España). La industria y la exportación salvaron bien el ejercicio. Pero los excesos políticos se pagaron caro: más de 4.000 empresas catalanas trasladaron desde entonces sus sedes sociales fuera de la comunidad, ¡sobre todo a la rival histórica, Madrid!. El Govern lo minimiza recordando que las factorías no se mueven. O lo imputa al Gobierno central porque anuló obstáculos al traslado, a petición de La Caixa. Pero es esencial en toda empresa su cerebro y dirección, a la que acompañan servicios de valor añadido y/o estratégicos, de tracción localizadora para el conjunto de la economía (comunicación, marketing, eventos, relaciones institucionales, servicios jurídicos y notariales…)

La inversión exterior, por los suelos. Los mercados son ambivalentes. A favor, algunas grandes multinacionales (Amazon, Facebook, IGG, PepsiCo) han acudido a instalarse en Cataluña. En contra, la cifra global de inversión exterior ha ido por los suelos: en 2017 cayó un 39’8% en Cataluña, mientras subía un 24’7% en Madrid. Cara selectiva y cruz global de la confianza exterior a largo plazo sobre la economía y el empleo de los catalanes.

nota:Con información de Josep Catá y Jessica Mouzo

sábado, 8 de septiembre de 2018

Torra y su Pregón del Otoño Caliente

El acreditado diario El País, en sus páginas de Opinión, inserta un muy interesante artículo, firmado por, Teodoro León Gross, licenciado en Filosofía, Doctor en Periodismo, profesor de Comunicación en la Universidad de Málaga, y  colaborador en diversos medios de comunicación, también del El País. 

Por considerar que dicho artículo puede ser del interés de nuestros lectores, lo insertamos en elblogdefcosvi



Torra y su Pregón del Otoño Caliente

El president mantiene la lógica antidemocrática consagrada en las sesiones del 6 y 7 de septiembre de 2017


por: Teodoro León Gross

El País

Columna de opinión

08/09/2018


Borrell ha advertido que “lo peor todavía puede estar por llegar”. El clima en Cataluña, a pesar del papelón obligado a oficiar Marlaska sobre la neutralidad (inexistente) del espacio público, está deteriorado. Nadie quiere pensar que la espiral aún va a más, quizá por el agotamiento de tantos años de procés hasta el paroxismo del último otoño; y sin embargo se trata de la hipótesis lógica. Es lo que Puigdemont anuncia como “largo camino”. No huyó a Waterloo para rendirse allí y luego retirarse a Santa Elena. El procés es implacable, y no sólo demoniza a los no indepes como anticatalanes, sino que sigue liquidando a terceristas o simplemente moderados: ahora claudica Domènech. En definitiva, no se designa a un Torra “nacionalista esencialista con tintes xenófobos que considera a Cataluña una colonia de España”, en definición del propio Borrell para rebajar la tensión. Vienen curvas.

Esta semana Torra ha dictado, en el Teatro Nacional de Cataluña, el Pregón del Otoño Caliente. Cerrar el Parlamento para monologar en un Teatro realmente es toda una metáfora del procés. Nunca había quedado tan achatado el espacio público de debate, sustituido por un púlpito para los dogmas de la religión nacionalista. Claro que el teatro quizá sea el sitio más adecuado para una pieza de ficción: “Nuestra causa es más respetada que nunca por la comunidad internacional”; “Aquí nadie ha huido de la justicia”; “Hemos sabido priorizar la unidad, porque el proyecto de la independencia es inclusivo”… y suma y sigue. El nivel de la patraña resulta fabuloso (ningún Gobierno del mundo les apoya, Puigdemont sigue huido, Cataluña más divida por la guerra sucia de los lazos…) en esa fantasía del “pueblo unido contra el fascismo” donde él es un trasunto de Martin Luther King o de Mandela. Lo peor no es constatar el sectarismo sino la resistencia patológica a la realidad. Eso es más irreparable.

Torra, lejos de responder a la oferta de apaciguamiento del Gobierno y enfriar el otoño caliente, inflama la movilización con el combustible de la sentencia. No solo exige el referéndum dinamitando el diálogo (“No aceptaré menos que eso”) sino que mantiene la lógica antidemocrática consagrada en las sesiones parlamentarias del 6 y 7 de septiembre de 2017: “Solo podemos aceptar una sentencia absolutoria, porque los delitos son inexistentes”. Y amenaza: “Si la sentencia no fuera la libre absolución estudiaré qué decisiones hay que tomar”. “O llibertat o llibertat” es el chantaje de “o absolución o absolución”. Nadie puede imaginar a un político occidental, incluso de partidos antisistema, cuestionando el Estado de derecho con ese descarado desahogo. Si allí ya se menciona con naturalidad la hipótesis de “abrir las cárceles”, aunque resulte inverosímil, es fácil calcular el nivel del deterioro. Y esa es la inercia, con los más radicales a los mandos. En definitiva, como apunta la politóloga Astrid Barrio, todo el procés ha operado sobre la estrategia de la subasta: nunca un paso atrás, siempre se impone la apuesta más fuerte.

Cataluña, el golpe de Estado permanente

El acreditado diario ABC, en su página de opinión, Tribuna abierta, inserta un muy acertado y respetuoso artículo sobre lo que su autor, el General Ricardo Martínez Isidoro, de forma muy sucinta opina sobre la gravedad  que está acaeciéndose  desde hace ya seis años en Cataluña.  

Por entender que dicho artículo puede ser del interés de nuestros seguidores, lo insertamos en elblogdefcosvi.



Cataluña, el golpe de Estado permanente


Por: General Ricardo Martínez Isidoro

diario, ABC

Tribuna Abierta 

08/09/2018


François Mitterrand, flamante presidente de la República francesa en 1981, escribía en 1964 su obra, «El golpe de estado permanente», refiriéndose antaño a la ejecutoria política del entonces presidente, el inefable Charles De Gaulle, ejerciendo la reglamentaria oposición parlamentaria y política en profundidad. Más tarde, llegado aquel a la Presidencia, por dos mandatos de siete años, desarrolló un ideario «gaullista» con meros cambios cosméticos, dos ministros comunistas en su Gabinete y cambios de nombres a algunos organismos militares significativos, convirtiéndose en el más adicto de los presidentes socialistas a la V República que ha tenido Francia.

Lo que está sucediendo en la comunidad autónoma de Cataluña, larvado desde hace muchos años («la larga marcha»), se le puede llamar también «golpe de estado permanente», con mucho más sentido probablemente que en la obra de Mitterrand, dado que se ha alcanzado el cenit del golpismo, con la disposición en Madrid, como consecuencia de una moción de censura coyuntural, de un Gobierno central que se mantiene con el apoyo de los votos de todas las formaciones independentistas catalanas, nacionalistas vascas y extrema izquierda próximas a las tesis de los golpistas.

Me animo a analizar esta situación por varias razones, todas ellas descritas en mi artículo publicado en ABC el 30/09/17, víspera del malhadado intento de referéndum en Cataluña, pero también por mi condición de Oficial General del Ejército en situación de retirado, aspecto por el que probablemente, espero, no se producirá quebranto si reitero de nuevo «que a mí me sigue importando Cataluña», y mucho. Además, y como consecuencia de lo anterior, soy partícipe «alícuotamente», de la misión constitucional que el artículo 8º del Preámbulo de la Constitución confiere a las Fuerzas Armadas; la segunda razón de mi análisis son mis antecedentes de analista de los riesgos, amenazas y desafíos que pesan sobre España, en un periodo activo de mi carrera profesional, también por el momento especialmente graves que estimo concurren en nuestro país, con respecto a su cohesión y por ende en la misma Unión Europea, espacio de unidad política a la que debemos tender, y que se ve seriamente comprometido por las últimas decisiones judiciales, y alguna política, que aunque independientes, según Montesquieu, no dejan de sorprender por la magnanimidad y comprensión para con los autores del golpe de estado en Cataluña.

Los que vivimos en directo el intento fallido del golpe de estado del 23 de febrero de 1981, desde instituciones con cierta capacidad de observación general, y analizamos su resolución fracasada, juzgada, sentenciada y rematada con el cumplimiento de largos años de prisión, ejemplarizantes en cualquier caso, cumplidas en general en establecimientos militares de lo más vetusto, los que había, y alejados, no dejamos de pensar que el Consejo Supremo de Justicia Militar de la época había cumplido con su trabajo, eso sí apreciamos sensibles diferencias con el bien llamado «procés», aunque habría que ponerle el apelativo de «subversivo».

En primer lugar se aprecia lentitud, la lentitud que es enemiga de la ejemplaridad, aunque sea la tónica de la mayoría de los procedimientos judiciales, pero resulta muy perjudicial y facilita la causa de los golpistas, pues dan la impresión de que van ganando en la consecución de sus fines. En segundo lugar, la profundidad en las reformas introducidas en las Fuerzas Armadas, a raíz del 23/02/1981, fueron profundas y consistentes, cuando en el caso catalán ha sido aplicado «un 155» somero y edulcorado, con poco énfasis en suprimir las causas del golpe de estado, adoctrinamiento, propaganda, grupos hostiles, racismo nacionalista, cumplimiento de sentencias, y un largo etcétera; finalmente, la implicación política general, de todas las fuerzas opositoras a los sucesos del 01/10/17, no ha tenido la convocatoria nacional y gubernamental que antaño, la iniciativa civil ha suplantado a la oficial, y aquella no ha tenido la manifestación rotunda debida que, aunque esperanzadora sin duda, no se acercó a la impresionante muestra de reparo nacional a los sucesos del 23 febrero de 1981.

Como aprendíamos en la magnífica y añorada Escuela de Estado Mayor, cuyos antiguos diplomados (3 años de estudios y preparación previa) siguen sin obtener las equivalencias en el marasmo de la Enseñanza Superior Militar actual, la subversión es un proceso que tiene por finalidad la conquista del Estado, y también la del estado de derecho votado por todos los españoles después de muchos años de privaciones políticas. Los procedimientos para conseguirlo pueden ser variados, los que en cada momento se precisen, los más adecuados a los fines propugnados, incluidos los violentos cuando sean necesarios y convenientes a la causa, aprovechando también las facilidades que proporciona el sistema político imperante, como es el caso.

La subversión en Cataluña existe, como existe la guerra en otros lugares, el enemigo, el combate y la muerte, aunque no sea el final para muchos, y se debe de huir de aquellos que no aceptan los hechos consumados, aunque no sean políticamente correctos, como el desafío que supone el golpe catalán, ahora aderezado por la favorable situación política en España.

viernes, 7 de septiembre de 2018

El otoño eterno y heroico de Paul McCartney

El acreditado diario El País, en sus páginas de Cultura, nos deleita con un buen artículo y crónica firmada por Fernando Neira, sobre la última producción discográfica del gran Paul MacCartneyque sale al mercado en unas horas, por la discográfica Capitol Records.

Por entender que el artículo y crónica editada por El País y firmado por Fernando Neira, sera del interés de bastantes de nuestros seguidores, lo insertamos en elblogdefcosvi, así como el enlace que os permitirá escuchar una de las 16 pistas que contiene el disco, la del  titulo: "Come On to Me


elblogdefcosvi, se inició el año 2013, y lo hicimos con los The Beatles y un titulo "Love me do" uno de los títulos del primer sencillo lanzado en el Reino Unido, en el año 1962
   
The Beatles a nuestro juicio, es el mejor y más completo grupo musical de estos últimos aproximados 60 años, por delante de otro gran grupo, The Rolling Stones, que también tuvieron su sitio en elblogdefcosvi. El Reino Unido ha ofrecido al mundo grandes grupos de música, Queen, Dire Straits, The Animals, The Who, etc, como así interpretes. 



                                  /www.youtube.com/watch?v=OBc7FwDrM_g




El otoño eterno y heroico de Paul McCartney

El antiguo Beatle publica hoy, a sus 76 años, ‘Egypt Station’, un disco generoso


Paul McCartney, a finales del año pasado en 2017 en Sïdney. DON ARNOLD 
(WIREIMAGE)

                  

por:Fernando Neira

El País

07/09/2018 


Aquel vivaracho jovencito de Liverpool que a los 25 años, habiendo conquistado ya el mundo, se imaginó enclenque a los 64 y disfrutando de su jubilación en la plácida Isla de Wight, anda ya por las 76 primaveras y sigue publicando canciones. Bendito él. Nuestro caballero, ya lo habrán adivinado, responde al nombre de Paul McCartney. Y su nueva criatura discográfica, Egypt Station, constituye el título número 23 (o más, según se cuente) de su historial en solitario, ese que emprendió nada más materializarse en 1970 el traumático divorcio de los Beatles. La nueva entrega de sir Paul, que ve la luz este viernes, incluye 16 títulos y deja una cosa muy clara: al viejo mago de la melodía no le interesa tanto la nostalgia como la vigencia.

El hombre que un día se levantó de la cama con una de las canciones más populares de la historia (Yesterday) en la cabeza, sigue en activo. Y mucho. Egypt Station es una obra extensa, ambiciosa, hija de su tiempo y no de la beatlemanía. Macca asume que transita por el otoño de la vida, pero ni renuncia a los viejos sueños (People Want Peace) ni se muerde la lengua: los siete minutos de Despite Repeated Warnings, una suite que por estructura puede recordar a la venerada cara B de Abbey Road, le sirve para lanzar severos dardos contra Trump o el Brexit.

La comparación con las grandes vacas sagradas de su generación revela una diferencia abismal en cuanto a biorritmos. Dylan lleva cinco discos dedicados al cancionero de Sinatra. Los Stones tardaron 11 años en grabar su elepé más reciente, una mera colección de clásicos del blues. A Roger Waters (Pink Floyd) le llevó un cuarto de siglo entregar un nuevo álbum de rock. Van Morrison ha publicado tres trabajos consecutivos, pero nutridos casi por completo de versiones. En contraposición, McCartney es capaz de marcarse un single muy contagioso, FourFiveSeconds, junto a luminarias contemporáneas como Rihanna y Kanye West.

Alérgico a los automatismos y a las voces complacientes en la cabina de grabación, ha preferido encomendarle la producción de Egypt Station a Greg Kurstin (49 años), uno de esos geniecillos a sueldo capaz de moldear éxitos para Adele, Lana del Rey, Katy Perry o Foster The People. Su aliento se percibe en la irresistible Come On To Me, que exprime el tipo de acordes bombásticos que conocimos medio siglo atrás con Lady Madonna. O en la muy jovial y casi sicalíptica Fuh You, donde juega a que en el estribillo creamos escucharle Fuck. Pero el sello McCartney aflora también en una balada para piano tan hermosa como I Don’t Know. O incluso en Back in Brazil, el corte más impredecible del disco, donde el gran melodista se deja imbuir por una suerte de bossa nova electrónica.

La revista británica Mojo decretó que Egypt Station constituye la colección de canciones más portentosa de su autor desde los tiempos de Band on the Run (1973), el disco más emblemático de los Wings y acaso lo más cerca que Paul estuvo de igualar a los Beatles. Cuesta llegar tan lejos en el diagnóstico, sobre todo porque existen antecedentes como Flowers in the Dirt (1989) o el asombroso Chaos and Creation in the Backyard (2005), pero las alabanzas no son nada disparatadas.

Habiendo sido capaz de todo, con un repertorio que le asegura la inmortalidad en la memoria de docenas de generaciones, tendemos a minusvalorar a Macca; como si el suyo fuera un fenómeno común, un oficio rutinario. Pero si un jovencito imberbe de repente nos pusiera ‘Confidante’ o ‘Do it Now’ sobre la mesa, no nos quedaría más que emular a aquel mítico comentarista futbolístico argentino: “Barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste?”. Porque McCartney sueña con un otoño vital heroico, y a nosotros nos encantaría que todos sus noviembres se prolongaran durante una eternidad.


jueves, 6 de septiembre de 2018

El acreditado diario El País, publica una apreciable editorial, por considerar que puede ser del interés de nuestros seguidores, la adjuntamos en elblogdefcosvi.   


El presidente de la Generalitat, Quim Torra. Foto: Marc González 



Editorial de El País

06/09/2018


Torra en escena

El ‘president’ esconde su incapacidad de gobernar bajo un discurso inflamado



El presidente de la Generalitat, Quim Torra, pretendió el martes presentar como programa de Gobierno lo que solo era un plan de agitación. Las palabras que pronunció no dijeron nada nuevo a los ciudadanos de Cataluña a los que el independentismo prometió lo que no estaba en condiciones de ofrecer, y que llevan años haciendo sin resultado lo que Torra anunció que harán a partir de ahora como si fuera por primera vez. El president tampoco aportó novedades a quienes rechazan el programa de la secesión, por más que fueran estos los primeros interpelados. Pero no por el contenido del discurso, en el que no los citó, sino por la necesidad ante la que los colocó de decidir cuál era la exacta naturaleza de un acto celebrado en un teatro, en el que el orador sobre el escenario y el público en las butacas se jalean para combatir el fantasma de un Estado represor que deja de existir tan pronto se encienden las luces.

Torra afirmó que su intervención en el Teatro Nacional de Cataluña cumplía el mandato recibido de un Parlament que mantienen cerrado él y sus correligionarios, pero esta no fue la única argucia con la que trató de mantener artificialmente unido al independentismo y silenciar a la oposición en nombre de un pueblo de Cataluña que describió como un ente metafísico distinto de los ciudadanos que lo componen. Anunciar que regresará al Parlament para preguntarle por el camino a seguir una vez que la justicia dicte sentencia contra los dirigentes independentistas detenidos es una deslealtad con los suyos que revela el más crudo cainismo electoral bajo la inflamación lírica de su discurso, puesto que lo que esa fórmula esconde es, sencillamente, la transferencia de la responsabilidad penal de una eventual desobediencia desde la Generalitat, que encabeza el PDeCAT, al presidente de la Cámara autonómica, militante de ERC. Los llamamientos a la movilización permanente en este contexto habrían tenido un sentido distinto si, por otra parte, Torra no hubiera hablado de negociación también permanente: tanto insistir en la permanencia solo significa que ignora el destino de la movilización que promueve y de la negociación que propone. Es decir, que, fuera de convocar elecciones autonómicas, Torra no tiene estrategia que conduzca a la república que sigue prometiendo a unos y con la que trata de chantajear a otros.

Las comparaciones grandilocuentes a las que suele acudir Torra no pueden ocultar la gravedad de las decisiones que, como máxima autoridad de la Generalitat, y no como actor en escena, deberá adoptar en la reunión de la Junta de Seguridad que se celebra hoy, y que él preside. Lo que está en juego en este encuentro no es la credulidad, o la paciencia, de los catalanes frente a un president que gusta de disfrazarse como combatiente en luchas heroicas del pasado para proclamarse en el “lado correcto de la historia”, sino la eficacia policial frente al terrorismo y la preservación de la tranquilidad civil puesta en peligro por la parcialidad con la que él y su Ejecutivo gestionan el espacio público en Cataluña.

El secuestro del Parlament se perpetúa


El diario El Mundo, inserta un buen artículo de Víctor Mondelo, sobre el aniversario del 6-9-2017, de los hechos acaecidos en el Parlament de Catalunya. Unos hechos, de los que a juicio del elbogdefcosvi, representa todo un triste aniversario y por muchos aspectos no insignificantes, una jornada en la que a nuestro criterio, el del elbogdefcosvi, fue un acto que bien se podría definir entre la  sedición, traición y como mínimo de total desacato

Víctor Mondelo, periodista, responsable de la información política de Cataluña en el diario, EL MUNDO. Antes, redactor de política municipal y coordinador de la edición de  El Mundo.es en Cataluña.  habiendo colaborado como opinador en BTV, la televisión pública de Barcelona, ciudad  y  en la emisora, RAC1.




Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y el resto del Govern firman el decreto de convocatoria del referéndum del 1-O, el 6 de septiembre del pasado año.  Foto:SANTI COGOLLUDO



El secuestro del Parlament se perpetúa


por: Víctor Mondelo

El Mundo 

06/09/2018


El separatismo paraliza la Cámara, que hace un año aprobó las leyes de desconexión

Corrían las 23.25 horas del pasado 6 de septiembre cuando Carles Puigdemont y el Govern en pleno firmaban el decreto de convocatoria del 1-O en las entrañas de un Parlament que acababa de vivir la jornada más convulsa de su historia. Once horas y media de Pleno en las que el independentismo cruzó el Rubicón al quebrantar el orden constitucional y abrazar la desobediencia para aprobar la primera de las leyes de desconexión, una norma diseñada para amparar la votación ilegal separatista y que decía «prevalecer jurídicamente» al Estatut y la Carta Magna.

El rodillo secesionista impuso su criterio al de la oposición, al del TC catalán y al de los letrados del Parlament, que denunciaron estérilmente el ardid ideado por Junts pel Sí y la CUP para burlar al Tribunal Constitucional y sacar adelante por la vía de «máxima urgencia» la Ley del Referéndum y la de Transitoriedad Jurídica y Fundacional de la República, que se aprobaría el día 7 por el mismo procedimiento y se autodefinía como una «norma suprema» que entraría en vigor el 2 de octubre, convertiría automáticamente a Puigdemont en jefe de Estado, amnistiaría a los líderes secesionistas condenados por promover el procés y borraría todo rastro del Estado en Cataluña.

La colaboración de Carme Forcadell, entonces presidenta de la Cámara, resultó determinante para que la sesiones pudieran celebrarse y las normas fueran refrendadas. «Hoy se vota sí o sí», exclamó para acallar por la fuerza los reproches de los diputados constitucionalistas.  Un año después, Forcadell está encarcelada por rebelión a la espera de juicio, Puigdemont, fugado de la Justicia española en Bruselas, el jefe de los servicios jurídicos de la Cámara, Antoni Bayona, ha dimitido harto del ninguneo sistemático del independentismo a sus dictámenes, y las leyes de desconexión se encuentran anuladas al considerar el Constitucional que el Parlament cometió un «grave atentado» contra el Estado de derecho al aprobarlas.  Pero algo no ha cambiado. La Cámara catalana continúa secuestrada por las fuerzas separatistas que, tras refrendar su mayoría -en escaños, que no en votos- en las elecciones del pasado 21 de diciembre, mantienen paralizada la institución en la que, teóricamente, está representado todo el pueblo de Cataluña.

Reconstituido en enero tras dos meses disuelto por la convocatoria electoral derivada de la aplicación del 155, el Parlament no acoge una sesión desde julio y no volverá a hacerlo hasta el 2 de octubre por dos motivos: para que los partidos independentistas puedan dedicarse en exclusiva a movilizar a sus seguidores contra el Estado y la Justicia aprovechando la Diada y la efeméride del 1-O, y porque Puigdemont sigue imponiendo su criterio aun fugado y se niega a acatar la resolución del Tribunal Supremo y ceder su acta. A lo que sí están dispuestos el resto de diputados procesados, incluido el líder de ERC, Oriol Junqueras.

La enemistad entre el ex presidente y los republicanos se larvó en la víspera del 27 de octubre, cuando los republicanos acusaron a Puigdemont de traidor por querer avanzar elecciones en lugar de declarar unilateralmente la independencia. Paradójicamente, un año después, es ERC quien trata de contener al un ex presidente desbocado que ha encontrado en Quim Torra al vicario perfecto para retomar la vía unilateral si Cataluña regresa al clima de confrontación civil que vivió el pasado otoño; algo que president y ex president confían que ocurra cuando se conozcan las sentencias contra los cabecillas del procés encarcelados. Ese es el «momentum» elegido para replicar el golpe si antes el Gobierno socialista surgido de la moción de censura contra Mariano Rajoy no acepta la celebración de un referéndum de autodeterminación. 

A pesar de que la amenaza de un nuevo 155 sigue latente, el Ejecutivo de Pedro Sánchez prefiere continuar priorizando la «vía del diálogo» incluso después de que su propuesta más ambiciosa -la votación de un nuevo Estatut en referéndum-ya ha sido despreciada por el Govern.

Así, los próximos meses determinarán si el conflicto se encamina irremediablemente a un nuevo choque institucional. «Ganaremos la república de todos y la defenderemos», volvía a proclamar ayer mismo Torra fiando su estrategia a la voluntad de la masa soberanista de concatenar una oleada de manifestaciones masivas contra el Estado que convenza a ERC de que es el momento de regresar a la unilateralidad para consumar la secesión y plasmar de nuevo ese desafío en el Parlament valiéndose de la mayoría separatista que sigue controlando la Cámara.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

PUIGARAÑA

Joan Ferran, en su blog; El blog d'en Joan Ferran, una vez más nos satisface con su pluma, con un buen artículo de opinión.  Por entender que puede ser del interés de nuestros lectores, lo adjuntamos en elblogdefcosvi.


Joan Ferran, Barcelona. Licenciado en Filosofía y letras por la Universidad Autónoma de Barcelona y diplomado en Historia Contemporánea. Escritor y colaborador en distintos medios de comunicación.  Miembro del PSC, Partit dels socialistes de Catalunya. Ha trabajado en el sector de la enseñanza. Ha sido en varias legislaturas, Diputado en el Parlament de Catalunya, siendo portavoz adjunto del grupo parlamentario socialista del 2006 hasta el 2010. Joan Ferran es escritor, con un buen número de obras publicadas, la última; "Apuntes de Necio".  



Joan Ferran 




      TORRA Y PUIGDEMONT...COMIENZA LA FUNCIÓN
                                                 
 PUIGARAÑA

El blog d'en Joan Ferran 

por: Joan Ferran

05/09/2018


No les voy a narrar a ustedes lo que escribe la periodista Lola García en su magnífico libro ‘El Naufragio’ y del que La Vanguardia nos ofreció un adelanto editorial hace unos días. El Periódico, al igual que García, también nos ha contado con todo detalle lo acontecido en las horas posteriores a la declaración unilateral de independencia el 27 O, así como la naturaleza de las consignas dadas por Carles Puigdemont a sus desorientados consellers antes de evaporarse. El “Mañana, todos a los despachos”, pronunciado por el ex presidente, pasará a la historia de Cataluña como el mayor ejercicio de escapismo, y dejación de responsabilidades de un gobernante de la Generalitat, desde que Josep Dencàs huyera  en otro octubre  al extranjero vía alcantarillado. El galimatías otoñal de 2017 se ha saldado con Junqueras y compañía en prisión, y Puigdemont de gira europea con su séquito. 

Cuenta la leyenda que en el siglo XVIII un capitán de navío vasco, llamado Arana, recorría las costas peninsulares reclutando personal para ir a combatir las insurrecciones que se producían en las colonias de ultramar, paradójicamente él no emprendía viaje alguno, permanecía en tierra ejerciendo de banderín de enganche. Con el tiempo, las gentes del pueblo llano se percataron del engaño y transformaron el nombre de Arana en Araña, concediéndole así un carácter más repulsivo, aún, a esa actitud embaucadora, ruin y traidora. El hecho despertó las más variadas coletillas y, desde entonces, la expresión ser (o hacer de) Capitán Araña, que embarca a otros y él se queda a resguardo, se aplica para calificar la conducta de quien, tras inducir a otros a realizar una tarea espinosa, personalmente se abstrae de participar en ella. 

Carles Puigdemont es el gran capitán Araña de la fase terminal del procés: anima a los otros a enfrentarse con la justicia, a desobedecer o a salir a la calle a protestar. Mientras tanto él pretende marcar la agenda política desde la comodidad de su corte belga en Waterloo, y de las idas y venidas se su vicario Quim Torra. Lo publicado por Lola García y por El Periódico es un ejemplo de ese método irreflexivo de Puigdemont de hacer política en beneficio propio, que nos lleva inexorablemente al conflicto y la fractura social. Analistas solventes, como José Antonio Zarzalejos, lo tienen claro cuando nos alertan que Puigdemont impulsará un Consell de la República y la Crida sin importarle lo más mínimo las consecuencias nocivas de esas iniciativas de cara a las conversaciones con el gobierno de España. Al final los hechos van a dar la razón al ministro Josep Borrell cuando insinúa que ‘Lo peor aún puede estar por llegar’.

domingo, 2 de septiembre de 2018

Al final de la escalada

Hoy, día 2, el prestigioso diario El País en su apartado de OPINIÓN, adjunta un buen artículo de Opinión, firmado por Fernando Vallespín. Profesor universitario,  catedrático de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Autónoma de Madrid, institución en la cual ha desarrollado la mayor parte de su labor académica y de la que ha sido, además, Vicerrector de Cultura y Director del Departamento de Ciencia Política de la Facultad de Derecho de esta Universidad. Ha sido también profesor visitante en las universidades de Harvard, Heidelberg, Frankfurt, Veracruz y Malasia, además de un activo conferenciante en otras universidades en el ámbito nacional y europeo.

Fernando Vallespín también es politólogo.  Experto en teoría política y en pensamiento político, ha publicado más de un centenar de artículos académicos y capítulos de libros de ciencia y teoría política de revistas españolas y extranjeras. Asimismo, forma parte de diversos consejos editoriales de diversas revistas tanto del extranjero como de España, como por ejemplo de FP Edición Española, y es colaborador habitual del diario El País

Fernando Vallespín


COLUMNA

OPINIÓN

diario, El País




Dos hombres retiran lazos amarillos en Girona. foto: Cristobal Castro ( El País)




Al final de la escalada

El objetivo de tanta retórica y de tanta pasión desbordada va dirigido sobre todo a confirmar a cada cual que no está solo


por: Fernando Vallespín

El país

02/09/2018


En estos momentos de polarización extrema, cada frase que se redacta, cada opinión que se expresa, puede acabar teniendo el efecto de añadir gasolina al fuego. De hecho, la intensificación del conflicto catalán ha sido en gran medida el producto de una gran contienda verbal, tanto en las redes como en los medios de comunicación tradicionales. Pero este choque todavía no se había trasladado a las calles.

El objetivo de tanta retórica y de tanta pasión desbordada va dirigido sobre todo a confirmar a cada cual que no está solo. Pero también para hacer ver a los más templados, a los equidistantes, incluso a los perplejos, que esto va de escindir el campo político entre amigos y enemigos, la perfecta aspiración populista. Por eso sobra el parlamento, por definición el lugar de encuentro de la pluralidad. Como se dijo en estas páginas en un editorial, cuando este se cierra, como ocurrió en Cataluña, ya sólo queda la calle. Y bien que lo estamos viendo con la guerra de los lazos.

El mensaje es claro: este es un conflicto de suma cero, o ganan unos o los otros; ¡tiene que haber vencedores y vencidos! Ironías del destino, todo esto se hace coincidir ahora con los intentos por restañar las heridas del pasado, con emprender un ejercicio anamnético colectivo sobre la guerra civil para superar las polarizaciones destructivas. Un cínico diría que cómo vamos a suturar las llagas del pasado cuando somos incapaces de gestionar las que nos han brotado en el presente. Y no le faltaría razón.

Yo soy de los templaditos, pero, si se me admite la antinomia, un equidistante radical. Por eso no puedo dejar de ver el disparate en el que se está convirtiendo la guerra de los lazos. Esta nos ha introducido ya en una situación hobbesiana; o sea, de lo que ahora se trata no es de alcanzar un determinado bien, sino de minimizar los daños, de huir del mal mayor. Y el peor de todos es que la fractura social de la sociedad catalana de paso a la violencia.

Cuando empezaron a aparecer cruces amarillas en la playa ya empecé a inquietarme; pero al escuchar la voz del muecín patriótico de Vich recordando a sus feligreses su obligación de hacer honor al compromiso ciudadano por la independencia la inquietud se tornó en espanto. De la política democrática hemos pasado a la teología política. Y, ya se sabe, los dogmas ni se negocian ni discuten. En un exitoso libro, Daniel Gascón dijo que en Cataluña se había vivido un “golpe posmoderno”. No, me temo que no. Si hemos de volver a Hobbes es porque hemos tornado al mundo premoderno, a las guerras de religión, las “innegociables”. Puede que, después de todo, no le faltara razón a Toynbee: “el nacionalismo es lo poco de religión que queda en nuestros días”.