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miércoles, 12 de septiembre de 2018

Sin máscaras

El prestigioso diario EL País, en su página de Opinión del propio diario, adjunta un sucinto y certero artículo, por lo cual, entendiendo que puede ser del interés de nuestros lectores, lo adjuntamos en elblogdefcosvi.  


Manifestación de la Diada en la avenida Diagonal de Barcelona. ROSER VILALLONGA (AP) / VÍDEO: ATLAS



Sin máscaras

La Diada es una demostración de que el sistema democrático español funciona

EL PAÍS

Opinión

12/09/2018


Los partidos y asociaciones que defienden la secesión de Cataluña no celebraron ayer la Diada de los ciudadanos catalanes, sino exclusivamente la de los independentistas. La manifestación convocada en Barcelona fue una prueba adicional de la ilegítima apropiación de una conmemoración que el sistema democrático español amparó de inmediato, nada más poner fin a la dictadura que la ignoró y la reprimió durante cuatro décadas. Para los organizadores de la Diada, no parece existir diferencia entre aquella situación y la de hoy, en la que los ciudadanos de Cataluña que salieron ayer a las calles de Barcelona dispusieron de sus derechos de expresión, manifestación y reunión para protestar de que no gozan de ellos, según rezaba paradójicamente el lema bajo el que fueron convocados. Si estos ciudadanos entienden que la marcha fue un éxito para el independentismo, por las mismas razones quienes se oponen a la secesión de Cataluña pueden considerar que lo fue sobre todo para el sistema democrático español, en la medida en que un acto como el de ayer fue realizado al amparo de sus libertades.

El ejercicio que hicieron de ellas los manifestantes demuestra además que los dirigentes independentistas sometidos a un proceso judicial no están en prisión o reclamados por la justicia por haber reclamado la secesión de Cataluña, puesto que eso es lo que se hizo en las calles de Barcelona; si se encuentran privados de libertad y a la espera de juicio es por haber querido imponérsela por vías de hecho a la mayoría de catalanes que la rechaza, privándolos de su libertad y de sus derechos mediante la derogación de la Constitución y del Estatut con una simple mayoría parlamentaria, convocándolos después a un referéndum ilegal y, en fin, tratando de extraer de unos resultados que solo les constan a ellos consecuencias políticas irreversibles para todos. Por lo demás, existen razones más que fundadas para lamentar que la crisis catalana llegará a los tribunales, donde lo que rige en democracia no es la política sino la ley. Pero es preciso recordar que, aunque por razones distintas, tanto contribuyeron a ello el Gobierno que durante seis años se abstuvo de adoptar cualquier iniciativa política que disuadiera a los independentistas de cometer este atropello, como los independentistas que, enardeciéndose con su propia propaganda, no dudaron en cometerlo.

El número de los asistentes a la manifestación de la Diada es una cuestión determinante para los independentistas y menor para quienes rechazan la secesión: en ningún caso la legitimidad democrática se obtiene de las calles, como tampoco de ninguna eventual asamblea establecida ad hoc interpretando que el voto que los ciudadanos emiten en un marco institucional sirve para cualquier otro marco que decidan arbitrariamente los electos. Esta Diada ha demostrado, sin embargo, que al independentismo que perdió el órdago de convocar unas elecciones plebiscitarias le puede estar costando mantener las magnitudes de las exhibiciones de masas.

Lo único que demuestran las manifestaciones organizadas desde un Gobierno y desde asociaciones que se conciertan con él, es la necesidad de ejercer la autoridad con responsabilidad, que es lo que la Generalitat dirigida por Quim Torra parece rehuir una ocasión tras otra. Hasta ahora los independentistas se habían apropiado de la celebración de la fiesta nacional de Cataluña sin verbalizarlo. Esta vez lo han hecho por boca del president, y se han desenmascarado.

Cataluña: la realidad y los sueños delirantes

Enric Sopena (Barcelona) Periodista, Licenciado en Periodismo por las Universidades de Barcelona y Navarra. En la actualidad director del periódico digital elplural.com. 

Un profesional con una larga trayectoria de colaboraciones y direcciones de medios de comunicación; La Vanguardia, cadena SER, Diario de Barcelona,Radio Nacional de España, TVE tanto a nivel nacional como el de Catalunya, COM Ràdio, presidente de la Asociación de la Prensa en Barcelona, etc. 


Enric Sopena 


Enric Sopena, con su buena pluma, adjunta en elplural.com un interesante escrito de opinión. Por entender que será del interés de nuestros seguidores, lo adjuntamos en elblogdefcosvi.  




Vista de la avenida Diagonal de Barcelona durante la manifestación de la Diada. EFE



Cataluña: la realidad y los sueños delirantes


El president Torra reconoce que no abrirá las puertas de las cárceles




Por: Enric Sopena

OPINIÓN, elplural.com, diario digital 

12/09/2018



Lo que pasó el martes en torno al eje de la Diada Nacional de Cataluña, que solía ser un acto festivo de reivindicación, se ha enrarecido desde el momento en que acudir a la gran concentración supone tomar partido por el independentismo. Eso es lo que acaso algún día, la historia les pasará recibo a los dirigentes catalanes, por la época oscura en que decidieron obviar a más de la mitad de la población que no pensaba como ellos.

Este año, además de reivindicar la libertad para los presos y el regreso sin penas para los huidos, se han evidenciado las disensiones entre las distintas fuerzas que componen el Parlament.

En su Reino de Oz particular, Carles Puigdemont se parapeta detrás de su Consell de la República de próxima creación. Más realista, Oriol Junqueras, desde la prisión de Lledoners, traza con cuidado los pasos a dar, pero incrementando su visibilidad. Está claro que en el horizonte asoma la convocatoria a las urnas y cada cual toma sus posiciones. Y también, que entre los independentistas se no se cierran las fisuras.

En el horizonte asoma la convocatoria a las urnas y cada cual toma sus posiciones. Y también, que entre los independentistas no se cierran las fisuras


Por supuesto, PP y Ciudadanos han aprovechado la ocasión para cargar contra el Gobierno socialista echando de menos mucha más mano dura. Igual que a los radicales de la independencia, a la derecha también le sobra la negociación. Pretenden imponer nuevamente el artículo 155 de la Constitución, pero esta vez, antes de que se cometa ilegalidad alguna. Pablo Casado, incluso, se da el lujo de exigir responsabilidades al presidente Pedro Sánchez, olvidando que, durante los silencios cómplices de Mariano Rajoy Brey como presidente del Gobierno, Cataluña llegó a declarar unilateralmente la independencia.

La herencia que ha dejado el PP, de la que hoy se desentiende, es la que tiene al país al borde de la fractura. En cambio, políticos avezados y nada sospechosos de soberanismo como el ministro de Exteriores, Josep Borrell, se muestra mucho más flexible cuando dice que preferiría que los dirigentes independentistas no estuvieran en prisión preventiva, deseando que se hubieran adoptado otras medidas.

¿Y el honorable Quim Torra? Bueno, el president de la Generalitat tuvo su propia amarga rectificación en ese día festivo, con los corresponsales extranjeros. Reiteró que no aceptaría una condena de los líderes presos, pero ¡ay!, frente a lo que había dejado caer en días anteriores, tampoco tiene posibilidades de abrirles las cárceles. Y es que la realidad es tozuda, por mucho que se le quiera hacer coincidir con los sueños más delirantes.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Reflexions al fil de la Diada 2013

Reflexions al fil de la Diada 2013

per:Miquel Iceta 

La celebració de la Diada Nacional de Catalunya ens proporciona cada any una oportunitat per reflexionar sobre el passat, el present i l'esdevenidor del nostre país. Pels catalanistes és una oportunitat per renovar un compromís cívic, cultural i polític amb l'autogovern de Catalunya i per celebrar els elements que ens defineixen com a societat. Pels progressistes, la Diada ha de servir també per afirmar la unitat civil, la cohesió social i el caràcter solidari del nostre poble. I pels federalistes és també un moment per afirmar la fraternitat que ens uneix a la resta de pobles d'Espanya i Europa en un món d'interdependències creixents i sobiranies compartides.

Convé no oblidar que ningú no pot atribuir-se en exclusiva la definició i la defensa del catalanisme. Hi ha moltes maneres d'estimar el país i la seva gent, de defensar els seus interessos. En la meva opinió, el catalanisme, és un sentiment cívic compartit, difús i transversal, un sentiment d'estima per la terra, la cultura, la historia i la llengua catalanes, és la convicció que des de l'autogovern de Catalunya podem construir una societat pròspera i avançada, lliure, segura, justa i solidària, un país en el qual els que hi vivim hem de poder desenvolupar en plenitud els nostres projectes de vida i intentar ser feliços. El catalanisme és un gran pacte de ciutadania, inclusiu i incloent, això el distingeix clarament de qualsevol forma de nacionalisme etnicista, supremacista o imperialista, de l'intent d'esborrar diferències, de negar conflictes socials, d'oblidar que les societats són plurals i amb graus d'identificació nacional ben diversos o d'excloure ningú d'aquest gran pacte de ciutadania en construcció. El catalanisme no s'alimenta del conflicte ni l'utilitza per defugir responsabilitats. 

Els catalanistes de progrés ens estimem la pàtria concreta, la seva gent, no compartim un concepte essencialista de Catalunya. En paraules de Rafael Campalans "Catalunya no és solament -com voldrien alguns- la geografia i la història passada. És, sobretot, aquest deler regenerador que s'encomana a tots els homes que hi viuen, és a dir, aquesta voluntat d'història futura. No és la història que ens han contat, sinó la història que nosaltres volem escriure No és el culte als morts, sinó el culte als fills que encara han de venir".   

Precisament per això enguany hem de subratllar la preocupació per la situació econòmica i social, que genera exclusió, pobresa i desigualtats, que priva d'oportunitats a una generació sencera, que provoca el deteriorament dels serveis públics i les bases de l'Estat del benestar que defineix el model social europeu a la construcció del qual han dedicat tants esforços moltes generacions. La Diada ha de ser també, doncs, una oportunitat per denunciar les polítiques d'austeritat ultrancera que guien els governs de Catalunya i Espanya, seguint els dictats de la democràcia cristiana alemanya i l'orientació liberal-conservadora de les institucions europees i de la majoria dels governs dels Estats membres, per reclamar una profunda reforma fiscal en el nostre país, una nova regulació dels mercats financers, la desaparició dels paradisos fiscals, i un veritable govern econòmic europeu capaç de desenvolupar una estratègia de rellançament econòmic i de creació d'ocupació.   

Però sens dubte la celebració de la Diada Nacional estimula de forma ben especial el debat sobre els nous objectius nacionals i d'autogovern, un debat obligat després de la sentència del Tribunal Constitucional que va alterar l'Estatut votat per la ciutadania, i la necessitat de millorar el finançament i d'acabar amb l'escàs respecte del caràcter plurinacional, pluricultural i plurilingüístic d'Espanya, i l'amenaça de recentralització apuntada per determinades polítiques del govern del PP.   

L'alteració el 2010 d'allò que els catalans havien decidit el 2006 obliga a que qualsevol proposta de nou encaix entre Catalunya i la resta d'Espanya hagi de ser sotmesa a la ratificació ciutadana. Les mobilitzacions ciutadanes del 2010 contra la sentència del Tribunal Constitucional, de la Diada de l'any 2012 en demanda d'un Estat propi i l'important participació previsible en la Via Catalana cap a la independència convocada amb motiu de la Diada d'enguany, mostren fins a quin punt és necessari trobar una resposta política a un clam ciutadà. Un clam que els socialistes catalans entenem en la mesura que nosaltres també considerem que cal revisar en profunditat l'encaix de Catalunya amb la resta d'Espanya a través d'una important reforma de la Constitució que hauria de ser sotmesa a referèndum.   

Massa sovint hem hagut de defensar en solitari que l'exercici del dret a decidir només era possible a través d'un referèndum o consulta legal i acordat entre les institucions catalanes i espanyoles. Hem afirmat un i altre cop que els camins de la il·legalitat i la unilateralitat no porten enlloc, que Espanya és un Estat democràtic membre de la Unió Europea i que no hi ha dreceres per canviar de forma radical l'encaix entre Catalunya i la resta d'Espanya. Per haver defensat amb fermesa aquest criteri hem estat fortament criticats. Convé recordar-ho avui quan sembla que el govern català finalment accepta els plantejaments que nosaltres hem defensat des del principi. Sempre hem dit que estàvem disposats a treballar per aconseguir la celebració d'una consulta legal i acordada. Aquest segueix essent el nostre compromís. 


Miquel Iceta, president de la Fundació Rafael Campalans