jueves, 8 de octubre de 2026

El presidente Pedro Sánchez celebró la llegada de " fondos buitres"

 

El enésimo giro de Sánchez: de celebrar la llegada de "fondos buitre" a intentar vetar que compren vivienda

El PSOE presumía en 2023 de que BlackRock invirtiera en España para demostrar que existía seguridad jurídica, mientras ahora Sánchez sitúa a los fondos en el punto de mira

Vozpópuli

Por: Mario Cortijo

06/10/26

 “Vota con V de vivienda o con B de buitre”, dice ahora el PSOE, que ha convertido esta frase en su lema de precampaña. Pero hasta hace no tanto tiempo, los socialistas no solo no se oponían a los llamados fondos buitre: su llegada les parecía un sinónimo de bonanza económica. Porque el PSOE ha pasado de utilizar la llegada de estos grandes fondos internacionales a España como argumento para defender la seguridad jurídica y el atractivo de la economía española a convertir a esos mismos inversores en uno de los principales enemigos de su política de vivienda.

El último giro se materializa ahora con los llamados decretos “Maricarmen”, que endurecen las condiciones para que los fondos puedan adquirir vivienda y limitan algunas de las operaciones que hasta ahora podían realizar. La imagen del cambio de posición se remonta a noviembre de 2023. El PSOE celebró entonces en X la llegada de BlackRock al mercado inmobiliario español después de que el fondo estadounidense, junto a Grupo Lar, se hiciera con el edificio de María de Molina 50, en Madrid. "Para el PP, España se rompe, es una dictadura y no hay seguridad jurídica. Deberían explicárselo al mayor fondo privado internacional de inversiones", escribió la cuenta oficial de los socialistas, compartiendo una información sobre la operación.

El mensaje tenía una lectura política evidente: frente al discurso del PP sobre la supuesta falta de seguridad jurídica en España, el PSOE utilizaba la llegada de uno de los mayores gestores de activos del mundo como prueba de que los inversores internacionales seguían confiando en el país. BlackRock y Grupo Lar terminarían formalizando en 2024 la compra de María de Molina 50 por unos 205 millones de euros para levantar 153 viviendas y una residencia de estudiantes.

Tres años después, el discurso es otro. Pedro Sánchez ha convertido a los llamados "fondos buitre" en uno de los objetivos explícitos de su nueva batería de medidas. En sus enemigos, prácticamente. Porque al presentar este martes los nuevos decretos de vivienda, el presidente les hizo una mención especial, afirmando que las medidas "ponen pie en pared a los fondos buitre" y defendió la necesidad de intervenir un mercado que, a su juicio, está sometido a una fuerte especulación. Lo que supone el enésimo “cambio de opinión” del presidente del Gobierno.

Porque ahora, después de apadrinar la llegada de los fondos, Sánchez sostiene que existe una "concentración desmesurada del capital" que influye en los precios y reclama una intervención pública mucho más intensa sobre el mercado. El propio texto del decreto sitúa a los fondos de inversión que buscan la máxima rentabilidad inmobiliaria dentro del problema que pretende combatir la norma.

 

Una ley específica contra los fondos buitre


El decreto aprobado por el Gobierno en Consejo de ministros introduce una prohibición de determinadas compras especulativas: las entidades cuyo objeto social incluya la adquisición de inmuebles no podrán comprar una propiedad por un precio inferior al 70% de su valor de tasación de mercado. La medida afecta especialmente a operaciones sobre activos adquiridos con fuertes descuentos, uno de los ámbitos en los que tradicionalmente han operado grandes inversores inmobiliarios.

A ello se suma el nuevo blindaje frente a los desahucios y la ampliación de las prórrogas de los alquileres, un paquete que afecta de forma especialmente relevante a los grandes tenedores y a los propietarios institucionales. El Gobierno también obliga a identificar en el Registro de la Propiedad la condición de gran tenedor cuando se cumplan los requisitos legales.

El giro resulta especialmente llamativo porque el propio Ejecutivo mantiene, al mismo tiempo, una puerta abierta a la inversión privada. El decreto crea un Fondo de Vivienda de Impacto Social precisamente con el objetivo de atraer capital privado hacia proyectos considerados socialmente positivos y contempla líneas de financiación y avales para promotores privados de vivienda social o asequible.

De este modo, el argumento que en 2023 servía al PSOE para presumir de que España atraía al "mayor fondo privado internacional de inversiones" sirve ahora al Gobierno para justificar una regulación destinada a limitar la actuación de estos inversores en el mercado residencial.