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jueves, 18 de enero de 2018

Desestabiliza que algo queda


Adrian Mac Liman, periodista, escritor, corresponsal de diversos e importantes diarios internacionales.  Tras su participación en los preparativos de la Conferencia Euromediterránea de Barcelona (1995), se incorporó en calidad de experto al Grupo de Estudios Mediterráneos de la universidad parisiense de La Sorbona.

Adian Mac Liman es autor de varios libros sobre Oriente Medio y la evolución del islamismo, entre los cuales:  Crónicas palestinas (1989), Las tramas secretas de la Guerra del Golfo (ed. 1990), De la nación de refugiados al Estado-nación (1995), Vía Dolorosa (1999), Palestina: el volcán (2001, trad. italiana 2002 ), El caos que viene (2002, trad. rumana 2004) y Turquía – Un país entre dos mundos (2004).

Adrian Mac Liman publica en su blog; Ventana al Mundo, otro magnifico artículo, sobre el cual por entender que puede ser de interes para los seguidores de El Blog de fcosvi.


Adrian Mac Liman



Ventana al Mundo


Desestabiliza que algo queda


por: Adrian Mac Liman

a 17/01/2018 



Sucedió a comienzos de la década de los 90 del pasado siglo, durante la guerra de los Balcanes. La Sexta Flota estadounidense realizaba maniobras en el Mediterráneo. Un juego de guerra habitual en aquellos tiempos, cuando las grandes potencias se disputaban el poder por tierra, mar y aire. Pero algo insólito pasó aquél día. El portaaviones Nimitz, buque insignia de la escuadra, quedó totalmente incomunicado. Un repentino apagón de las ondas hertzianas afectó las comunicaciones radiotelefónicas, el radar y el sistema de teledirección de misiles. Durante unos minutos, el gigante de acero quedó ciego y sordo. ¿Explicación lógica? Ninguna.

Lo cierto es que aquella mañana el almirante comandante de la flota informó lacónicamente a la oficialidad reunida en la cubierta: “Señores, la época del poderío naval ha acabado. Estamos entrando en una nueva era; empieza la guerra del ciberespacio…” Una guerra poco tradicional, sin campos de batalla ni concentración de tropas, sin bajas reales, pero con más daños colaterales. Pero el peligro tardó décadas en materializarse.

Huelga decir que desde el espionaje tradicional – sustracción de documentos, acciones de propaganda o intoxicación de la población civil – hasta la utilización masiva de las nuevas tecnologías hay un abismo. Los primeros casos de espionaje informático se remontan a la década de los 70, cuando los servicios de inteligencia estadounidenses detectaron la presencia de agentes chinos en los organismos de defensa. Su objetivo prioritario: apropiarse de la tecnología militar americana. Hoy en día, los chinos cuentan con alrededor de 25.000 agentes en suelo norteamericano.

Otro caso muy sonado fue el de Jonathan Pollard, ex analista civil de los servicios secretos de la Marina de los Estados Unidos, condenado por espiar para Israel. Pollard reconoció su culpabilidad antes de la celebración del juicio, esperando conseguir una reducción de pena. 

Pero esos incidentes embrionarios poco o nada tienen que ver con la verdadera guerra informática. Hay constancia de la utilización de tecnología cibernética en Bosnia, Kosovo, Taiwán, Estonia, Yemen, Oriente Medio, las mal llamadas “primaveras árabes”. Sin olvidar las ofensivas detectadas, denunciadas y condenadas por los Gobiernos occidentales: la posible y muy probable manipulación de las últimas elecciones presidenciales norteamericanas y, más recientemente, el “procés” catalán.

La lista de ataques informáticos es muy amplia. Recodemos los más sonados:

· En 1999, durante la guerra de Kosovo, varios centenares de hackers, liderados por el capitán Dragan, un ex militar serbio, se introdujeron en los ordenadores de la OTAN, la Casa Blanca y la fuerza naval estadounidense en el Mediterráneo. Con sus cuarenta ordenadores, trataron de contrarrestar la campaña mediática de la Alianza Atlántica. Su meta: desmentir las noticias facilitadas por la OTAN.   

· En 2003, el sistema informático de Taiwán fue sometido a un ataque llevado a cabo con virus y troyanos por el ejército chino.

· En 2007, Estonia fue víctima de ciberataques dirigidos contra los bancos, medios de comunicación e instituciones gubernamentales. Se detectó la intervención de hackers rusos.

 · En 2012, los ordenadores de Arabia Saudita, Egipto,  Irán, Israel, Sudán y Siria, fueron infectados con el malware Flame o sKyWIper, diseñado expresamente para tareas de ciberespionaje. Conviene recordar que la región pasaba por un período muy convulso.

Pero hay más: el 28 de noviembre de 2010, el portal WikiLeaks, fundado por el australiano Julian Assange, publica un paquete de 8.761 documentos confidenciales procedentes de los archivos de la CIA y la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense. Se trata de material restringido, relativo a asuntos de defensa, vigilancia, corrupción, técnicas empleadas por los servicios secretos de Washington

En junio de 2013, Edward Joseph Snowden, antiguo empleado de la CIA y de la Agencia de Seguridad Nacional,  difunde, a través de los diarios The Washington Post y The Guardian, documentos ultrasecretos relativos a los programas de vigilancia PRISM y XKeyscore.

A mediados del año 2015, el grupo hackers APT29, identificado como  “mercenarios de las autoridades rusas”, entró en la red del Partido Demócrata, robado información de los colaboradores de Hillary Clinton. El presidente Obama no disimuló su enfado, responsabilizando a Vladímir Putin del hackeo de la cuenta de John Podesta,  jefe de la campaña del Partido Demócrata, así como de los archivos de la Fundación  Clinton. Las revelaciones del operativo, difundidas a través de WikiLeaks, DCLeaks y GUccifer, ponían de manifiesto la alianza estratégica de la candidata demócrata con los grupos financieros de Wall Street.

La Administración Obama decretó sanciones diplomáticas contra Rusia, alegando que las autoridades moscovitas habían tratado de perjudicar a la candidata demócrata, favoreciendo a Donald Trump. Sin embargo, Moscú rechazó las acusaciones de la Casa Blanca.

Otra injerencia patente fue la difusión de noticias falsas durante el “procés” catalán (septiembrenoviembre del pasado año), cuando el aparato de propaganda rusa se volcó a la causa independentista, asegurando que la inmensa mayoría de la población de Cataluña apoyaba el secesionismo. Esta vez, la agresividad verbal de la maquinaria de propaganda desencadenó el sistema de alarma de la Unión Europea. Obviamente, las noticias falsas presuponen un peligro real para la seguridad de los Estados miembros de la UE. Hacía falta crear estructuras de defensa eficaces.

En octubre de 2014, el relator especial de la ONU sobre contraterrorismo y derechos humanos presentó ante la Asamblea de Naciones Unidas un informe en el que se condena explícitamente al ciberespionaje masivo en Internet. Conviene señalar, sin embargo, que los  delitos de espionaje cibernético o la ciberguerra no están tipificados ni castigados en los tratados internacionales. 

La reciente reacción de las agencias de seguridad estadounidenses -  CIA, FBI, Seguridad Nacional – abre la vía al inicio de un proceso político y jurídico para elaboración de acuerdos multilaterales destinados a punir los delitos cibernéticos.

Tenía razón el almirante de la Sexta Flota al vaticinar el final de la Guerra Fría. Entramos en la era de la Guerra Cibernética.


jueves, 19 de enero de 2017

Barack Obama




Goodbye Mr. Barack Obama

Por: Francesc Costa

a 18/01/2017


El Presidente Barack Obama, solo a dos días para su salida; but……before, please return the Nobel Peace Prize, Mister Barack Obama. No es habitual, pero esta es la realidad, los hechos, los tristes hechos obligan. Generalmente las distinciones se producen como causa de unos méritos obtenidos, prácticamente ninguna lo es por la intencionalidad de unas palabras, de unas  alocuciones o arengas, de ser así, la lista de los políticos nominados para tal alto honor, como lo es el concepto de la  medalla Nobel por la Paz, seria larguísima, y el post-fracaso final sobre el premiado/a o premiados, toda una realidad.

Algunos, los hay, son los profesionales que rechazan una distinción, un homenaje, la causa puede ser diversa, entre las cuales; la grandeza de la humildad del favorecido, junto el sentimiento de haber realizado lo que su compromiso y conciencia profesional le obligaba, así de simple.

Bien distinto, lo fue, cuando el pasado día 10 de diciembre del 2009, con solo nueve meses en el cargo del 44º Presidente de los EE.UU, Barack Obama, recibía el Premio Nobel de la Paz en una ceremonia celebrada en el Ayuntamiento de Oslo, capital de Noruega (Único premio que se entrega fuera de Suecia, por voluntad de Alfred Nobel, creador de los premios). El motivo de recibir tal alta distinción, no es otro que la intencionalidad existente de sus discursos, como seria: la de reforzar la diplomacia internacional, la cooperación entre los pueblos, un mundo sin armas nucleares y por la paz mundial. ¡Caramba!, qué ironía, ¡que chasco!. Todo bien distinto, por ejemplo; que se lo pregunten a Rusia, o al pueblo Palestino. O bien observando la tensión entre determinados países, la cual ha ido en aumento. Y qué decir de las numerosas víctimas a causa de las armas, evidentemente; no nucleares, pero si Drones, con numerosas victimas, también civiles,   y finalmente; todo su mandato ha trascurrido sin estar un solo día sin guerra, es decir; en Paz.  Ni Franklin D. Roosevelt, 32º Presidente de EE.UU (del 04-03-1933  al 12-04-1945), coincidente con el período bélico de la II guerra mundial, cubrió tanto tiempo diario en conflicto de guerra.

Muchos fuimos los que consideramos que fue muy prematuro otorgarle tal galardón, dado que no había méritos, ni servicios. Aun reconociendo que nos encandiló su oratoria, pero también muchos hemos aprendido que las palabras……en demasiadas ocasiones, son solo eso; palabras, que se las lleva el viento.  Hoy es una mayoría que considera que el otorgamiento fue inmerecido. Lo que realmente es merecedor es del premio al mejor orador, pues realmente posee una enorme y elegante ordenada retórica, pudiéndome recordar a la de John F. Kennedy, pero con una ligera diferencia, carece del temperamento de éste. Este únicamente, a mi criterio, se producía cuando pronunciaba su slogan ¡Yes We Can!,  el cual sin duda poseía un efecto psíquico, provocando mayor influencia  en la mente de millones de ciudadanos estadunidenses y del mundo, muy principalmente dada  las políticas ejercitadas por parte del que sería su antecesor.

Barack Obama, ex senador por el estado de  Illinois (segundo mayor centro financiero de  los EE.UU), que tantas expectativas género, más cuando se procedía de una nefasta presidencia como lo fue la de su antecesor George W.Bush. Fueron muchos los sentimientos de esperanza unidos a los de temor, dado el paralelismo que se pensaba podía existir con el malogrado Presidente Kennedy.

Pero conforme fueron transcurriendo los meses, los años de la presidencia de Barack Obama, día a día se fueron disipando los temores y paralelamente  las esperanzas. Las elecciones del 2012, fueron una muestra, y hoy toda una confirmación, según distintos sondeos de opinión del país, por citar; algunas  de sus universidades; el peor,  Presidente de Estados Unidos desde la segunda guerra mundial, por delante de su predecesor, George W. Bush.

Es como si Barack Obama  no hubiera sido autentico, en todas su muchas manifestaciones, en sus discursos. No tanto por lo que respecta a la política interior, muchas sombras; el Obamacare, la reforma de salud en EE.UU, que su ejecución está provocando enormes  problemas, además que quedan exentos del Obamacare una parte importante de la ciudadanía. (El electo Presidente Donald Trump, ya manifestó la retirada del Obamacare) . El agravamiento del déficit fiscal, el empleo aun ascendiendo un aproximado 2%, la tasa de desempleo es muy alta. Los derechos laborales están a nivel de Papúa Nueva Guinea, pudiendo un trabajador/a  ser despedido sin razón alguna.  En economía doméstica, esta no está para lanzar cohetes, no es posible, la grave situación no lo posibilita, por más que se intente y se pueda intentar. Se está en ello,  he aquí parte de los problemas tanto de orden interior, como exterior.  En política exterior, a mi criterio, ¡nefasta! hasta el último día. Aunque dudo  lamentablemente que cambie substancialmente, con la llegada del nuevo inquilino, Donald Trump, que lo será dentro de 48 horas.  Ello no mejorará el balance del Presidente Barack Obama, dado las enormes expectativas que sus discursos provocaron. 

En estos últimos meses de la recta final de su presidencia, he observado a un Presidente que en algunos aspectos pareciera que quisiera demostrar a alguien, quizás a aquellos/as que lo auparon para que optara a la Presidencia de los EE.UU. Son  diversas, a mi juicio,  las muestras, por ejemplo; en el pretencioso discurso en el Gran Teatro de La Habana¿cómo se puede dirigir al pueblo cubano, para solicitarles que recuperaran su dignidad?, ¿que buscaran su transformación social?, por favor, está claro que fue un discurso cara al exterior. Otro aspecto; el afán sancionador hacia determinados países; Rusia, Venezuela, etc. y sucesivamente ratificados. Sus continuas acusaciones a Vladimir Putin, a Rusia. Cuestionar al propio próximo  45º Presidente  Donald Trump, que lo será dentro de 48 horas. Con respecto a su último discurso, el de despedida, en el cual muchos interpretamos  que quizás estaba en peligro la democracia, pues indicó que se cuidara la democracia en EE.UU. Lo cual obliga a preguntarnos,  a causa de…. ¿Donald Trump? o a ¿que causa?, o ayer mismo, en su última rueda de prensa, que estará vigilante y que velará por  los valores de EE.UU y que intervendrá si el Presidente Donald Trump los vulnera. Pero....que es esto. 

Barack Obama marcha dejando un país crispado, polarizado, con enormes   desigualdades, con un aumento del racismo. Un país convertido prácticamente en un estado policial, determinados ciudadanos vigilados por el gobierno,  por ejemplo: con el registro masivo de emails, las páginas que son visitas en internet, números de  teléfonos y sus titulares, etc. Una economía débil, ya no liderando el mundo. Un mundo multipolar, que parece que no se quiere aceptar. Nuevos vientos políticos, nuevos tiempos. Un mundo que parece pende de un hilo, con el corazón contraído a la espera de que salte la chispa. Un Presidente que únicamente de sus compromisos ha cumplido dos, dejando a medias muchos otros y el resto ya no se cumplirá, por citar: el centro de detención de Guantánamo.

Con un todo un triste haber; la primavera ÁrabeSomalia, Yemen, Sudan, Afganistán, Libia, Siria, etc. Gaza, los mares del sur de China, etc. En la misma Europa, caso de  Ucrania, su apoyo a los golpistas, las salvajes y espeluznantes imágenes de la destrucción del hombre, del derrumbe del ser civilizado, la vuelta a las cavernas, todo ello desde la Plaza Maidán, y desde otros puntos geográficos. Salió  un Presidente de dudosa moralidad democrática; Yanukóvich y entró el golpista altanero millonario chocolatero; Poroshenko, además de anti-Ruso, el cual confío no ver nunca como miembro de la Unión Europea, lo cual sería toda una vergüenza más en las espaldas de la UE. (Cada vez que veo a este Presidente, compartiendo espacio, sacando pecho, con los líderes de la Unión Europea, comprendo como tantos ciudadanos europeos, tienen una razón más, para estar   decepcionados con la UE).  A todo ello, además hay que añadir; Golpe de Estado en Honduras, desestabilización en Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador, Venezuela.

Un sistema antimisiles dirigido contra Moscú, en la actualidad la OTAN está realizando maniobras en Polonia, el mayor contingente  militar de EE.UU en Europa desde el fin de la Guerra Fría, ¿Qué se busca?

Durante la Presidencia de Barack Obama, todo aquello que se criticaba ha sido mantenido y aumentado, no se ha cumplido en nada. En cuanto a política militar, se ha aumentado el despliegue bélico estadounidense en el mundo.

Dos muestras más del pésimo haber; la derrota de Hilary Clinton, es la derrota de Barack Obama, y la victoria de Donald Trump es el resultado de las nefastas políticas de Barack Obama. Lo que acontezca en el futuro no será únicamente como consecuencia de las políticas de Barack Obama o de Donald Trump y de otros tantos líderes mundiales, será del sistema, un sistema enfermo e injusto socialmente. A la espera de que algún movimiento social-político surja con el fin de sanarlo, mejorarlo, socializarlo y humanizarlo.

El Presidente Barack Obama marcha, puede marchar teniendo la satisfacción histórica de haber sido el primer Presidente de color de la  corta  historia de este enorme y gran país, que tantas también satisfacciones nos ha ofrecido, como  son los Estados Unidos de América.   
  

sábado, 12 de noviembre de 2016

Donald Trump

Adrian Mac Liman, periodista, escritor, corresponsal de diversos e importantes diarios internacionales, publica en su blog; Ventana al Mundo, otro magnifico artículo en el cual escribe sobre la victoria de Donald Trump  a la presidencia de los Estados Unidos.





Adrian Mac Liman




Me llamo Trump, Donald Trump


por: Adrian Mac Liman 

Ventana al Mundo

a 12/11/2016


Veamos. El magnate Donald Trump, extraño e impredecible multimillonario, se alzó con la victoria en las elecciones presidenciales celebradas esta semana en los Estados Unidos. Algo realmente inimaginable, por no decir, poco deseable o deseado. ¡Una sorpresa!

Para el que esto escribe, no se trata de una sorpresa. Conociendo la supina ignorancia del ciudadano norteamericano en los asuntos de estado, sus tendencias aislacionistas, su justificado (o no) egoísmo a la hora de abordar los candentes asuntos mundiales, la victoria de Trump parecía más bien predecible. Y ello, por distintas razones, empezando por la campaña de la candidata demócrata; Hillary Clinton, llevada con la habitual arrogancia de la ex primera dama, quien no intentó ajustarse a las exigencias de quienes reclamaban respuestas sinceras, argumentos creíbles, promesas de cambio. Obviamente, Hillary no les convenció. Sucedió, pues, algo chocante para una opinión pública drogada por el lavado de cerebro de los grandes medios de comunicación, hipnotizada por el discurso buenista de la Hillary Jano. La mujer con múltiples caras perdió la apuesta.

Esperando a Trump, podría titularse el vodevil que contemplaremos hasta el 20 de enero del año próximo, cuando el excéntrico potentado tomará posesión de su cargo de Presidente de la nación más poderosa del planeta Tierra.

En los puntos neurálgicos de la geopolítica, surgen interrogantes, subsisten dudas. Para algunos estadistas, los mensajes de Trump resultan inquietantes, cuando no ininteligibles.  En la región de Oriente Medio se oyen voces discordantes. Aunque para la monarquía saudí y sus aliados – Emiratos Árabes, Qatar, etc. – uno de los objetivos prioritarios sería la revisión e incluso la abrogación del acuerdo nuclear con Irán, criticado por Trump en reiteradas ocasiones, lo realmente importante sería neutralizar, véase eliminar el anti islamismo del Presidente electo de los Estados Unidos, que se había pronunciado a favor del cierre de las fronteras a los inmigrantes musulmanes.  Pese a la rectificación del propio Trump y la desaparición de los mensajes racistas de la página Internet del candidato a la Presidencia, los saudíes exigen una retractación pública e inequívoca.

Otra incógnita es la postura del futuro inquilino de la Casa Blanca frente al conflicto de Siria. Mientras Obama y la ex Secretaria de Estado, Hillary Clinton, apoyaron directa o indirectamente a los movimientos de corte islamista que combatían el régimen del Presidente Assad, el Presidente electo de los Estados Unidos parece más propenso a aceptar o tolerar la presencia militar rusa en Oriente Medio y el apoyo del Kremlin al caudillo de Damasco. ¿Acaso ello implica una mayor colaboración entre Washington y Moscú en la lucha para la eliminación del terrorismo encarnado por el Estado Islámico?

Los analistas políticos israelíes acogen con cierta cautela la victoria de Trump. Si bien para los políticos del Likud y la extrema derecha israelí, el cambio de inquilino en la Casa Blanca implica el final de las negociaciones llamadas a desembocar en la creación de un Estado palestino, los politólogos barajan la alternativa de una “neutralidad activa” de Washington, lo que supondría la aparición de nuevos e indeseados protagonistas en el escenario del interminable conflicto.

Lo que sí es cierto es que Trump seguirá la política de su antecesor, Barack Obama, apoyando le incremento de la ayuda militar norteamericana al Estado judío.

Los israelíes apuestan, asimismo, por el posible final de las presiones estadounidenses para la reanudación de las consultas con la Autoridad Nacional Palestina, lo que podría traducirse, según el ala más conservadora del Likud, en el parte de defunción del Estado palestino esbozado en los Acuerdos de Oslo.

¿Y Europa? Subsisten las incógnitas sobre las prioridades del Presidente electo en cuanto a la política de defensa del Viejo Continente. De hecho, Trump dejó entender que Norteamérica podría “cerrar” su paraguas protector, abandonando a su suerte a los países del flanco Este la de Alianza AtlánticaPolonia, Rumanía, Bulgaria y los Estados bálticos – convertidos en punta de lanza de la ofensiva estratégica de ObamaClinton hacia los confines de la antigua URSS. Trump, que desea recomponer las relaciones con Moscú, afectadas por la política de sanciones llevada a cabo por Occidente después de la crisis de Ucrania, se pronunció a favor de la retirada de algunas unidades de la OTAN estacionadas en Europa oriental, así como sobre la desmilitarización del Mar Negro. En este caso concreto, la ausencia de una protección estratégica se sumaría a otros quebraderos de cabeza de las jóvenes democracias de Europa oriental: los efectos del Brexit para sus economías, debilitadas por la reciente crisis estructural, la llegada masiva de refugiados e inmigrantes económicos procedentes de Oriente Medio y el amenazador advenimiento de movimientos populistas. ¿Será el aislacionista Trump un ejemplo para los ultranacionalistas franceses, holandeses y húngaros? El porvenir nos lo dirá.


Lo cierto es que los hasta ahora heraldos de la victoria de Hillary Clinton, reconvertidos a toda prisa en apologistas del extraño señor Trump, no dudan en hablar de un… Mundo Nuevo, llamado a acabar con los pilares del Viejo Mundo: la prepotencia, el autoritarismo y la corrupción.  Bienvenidos al mundo de Donald Trump, camaleones.   

viernes, 12 de agosto de 2016

Putin y Erdogan sellan las paces: ¿una nueva alianza estratégica?

Adrian  Mac Liman, en su blog Ventana al Mundo, nuevamente nos ilustra con su muy, basado en la experiencia y estudio, interesante criterio sobre la reciente reunión entre Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan .  Considerando que puede ser de interés para nuestros lectores, lo adjuntamos en elblogdefcosvi. 

Adrian Mac Liman, escritor, periodista. Colaborador en varias revistas, y ha sido corresponsal en distintos medios de comunicación.  Agudo observador y analítico político. Autor de varios libros sobre Oriente Medio y el Islam radical.  

Mac Liman, formula en su escrito de opinión, una pregunta, sobre la cual, ya señala a continuación; poco probable se realice en Ankara. Y finaliza su escrito con el presagio de una posible crisis entre Ankara y Bruselas, desde el blogdefcosvi, se ha de interpretar que con…la OTAN, de la cual desde el 1952, Turquía forma parte. Un hecho  en absoluto nada baladí, es la segunda fuerza militar de la Alianza Atlántica, después de los EE.UU



elblogdefcosvi : mapa de la zona




Adrian Mac Liman




Putin y Erdogan sellan las paces: ¿una nueva alianza estratégica?

Por: Adrian Mac Liman

Blog: Ventana al Mundo

11/08/2016


Se rumorea que una advertencia de última hora de los servicios de inteligencia rusos salvó la vida del Presidente Erdogan durante la intentona golpista del 15 al 16 de julio. La noticia no ha sido confirmada por las autoridades de Ankara. El propio Erdogan , sultán de un país moderno recientemente islamizado, se limitó a confesar que la información acerca de golpe se la había facilitado… ¡su cuñado! . Algo así como el no menos irracional “me he enterado por la prensa” que puso de moda un afamado Presidente de Gobierno español.

Pero en Oriente todo es posible. Lo irreal se convierte en concreto; lo metafórico, en material. Un ejemplo: el 24 de noviembre del pasado año, un avión del Ejército del Aire turco derribó un caza bombardero ruso en la frontera con Siria. El incidente desencadenó una crisis sin precedentes: Moscú decretó sanciones contra Turquía; las relaciones económicas e industriales quedaron congeladas, el turismo ruso, totalmente interrumpido. No era un asunto baladí: el país otomano recibía anualmente alrededor de dos millones de visitantes rusos. También quedaba en suspense el proyecto del gaseoducto TurkStream, que contempla el envío de 31.500 millones de metros cúbicos de gas natural a Occidente a través del territorio turco, así como la construcción de la central nuclear de Akkyu, una inversión de varios miles de millones de dólares.

Pero en Oriente todo el posible. El sultán Erdogan pidió disculpas y el zar Putin las aceptó.  Sólo faltaba un buen apretón de mano para sellar las paces, para anunciar el inicio de una “nueva etapa” en las relaciones ruso-turcas. El acercamiento pudo lograrse merced a la intervención discreta de los estadistas caucásicos: el presidente de Kazajistán, Nursultan Nazarbaev, y su homólogo de Daguestán, Ramazan Abdulatipov. Ambos tenían contactos directos con Ankara y Moscú. El 24 de junio, el asesor de política exterior el Kremlin recibió una misiva de Ankara, en la que Recep Tayyip Erdogan no sólo lamentaba el incidente del 24 de noviembre, sino que pedía disculpas al dueño del Kremlin. La carta se publicó unos días más tarde, el 27 de junio, en las dos capitales, abriendo la vía a la reconciliación. De hecho, tras el reciente encuentro de San Petersburgo, las aguas volvieron a sus cauces. Las dos partes anunciaron la revitalización de la cooperación económica y comercial. 

Y como en Oriente todo es posible, hace apenas unas horas se supo que los pilotos turcos involucrados en el derribo del caza ruso fueron detenidos por la autoridad militar. Se sospecha que pertenecen a una célula “gülenista” y que el operativo estaba destinado a “desestabilizar las relaciones entre Turquía y Rusia”.  Pues sí; sólo faltaba en este rocambolesco libreto el clérigo Fetullah Gülen, cerebro oculto del golpe y responsable de todos los males que afectan actualmente a Turquía.

Fetullah Gülen, del que hablaremos en otra ocasión, reside en los Estados Unidos desde 1999. Se refugió en Pensilvania cuando la justicia turca abrió una investigación relativa a las finanzas de su imponente telaraña de empresas “Hizmet”. Desde el fracaso de la intentona golpista, alrededor de 60.000 personas, militares, policías, jueces, funcionarios públicos, catedráticos y periodistas , fueron detenidas o separadas de sus respectivos cargos bajo sospecha de pertenecer a la “maléfica” red de Gülen, organización que la prensa pro gubernamental turca acusa de emplear símbolos masónicos o satanistas, de difundir el ideario de los Illuminati y..… de estar sometida al control de la CIA y del FBI. En ese contexto, no hay que extrañarse si las autoridades decidan poner en cuarentena la base aérea de Incirlik, donde supuestamente se entrenaron algunos golpistas. Sin embargo, al tratarse de la mayor instalación militar utilizada por la OTAN en la guerra contra en Estado Islámico, cabría preguntarse: ¿llegará a tachar el sultán de Ankara Norteamérica de… Gran Satán? Es cierto: estamos en Oriente, pero hoy por hoy ello parece poco probable.

Sin embargo, muchos analistas políticos de la zona especulan con la posible creación de un eje estratégico MoscúAnkaraTeherán, un engendro que favorecería los designios del Kremlin, aunque también de los ayatolás iraníes y…..de otros vecinos de la Madre Rusia. Lo importante es, y eso lo ha demostrado el encuentro de San Petersburgo, es aprovechar la tensión reinante en las relaciones entre Turquía, Norteamérica y la Unión Europea.

No cabe duda de que la próxima crisis será protagonizada, dentro de pocas semanas, por Ankara y Bruselas.  De aquí a entonces, el sultán contará, muy probablemente, con nuevos aliados. 

domingo, 13 de septiembre de 2015

Nuestro amigo Bashar

Adrian Mac Liman, en su Blog Ventana al Mundo, publica un artículo, el cual por considerarlo interesante, como prácticamente todos, lo publicamos en el blog de fcosvi.

Nuestro amigo Bashar 
por Adrian Mac Liman

10/09/2015



El 10 de junio de 2000, cuando el oftalmólogo Bashar al Assad asumió en cargo de Presidente de la República Árabe Siria, el recién ungido monarca republicano fue acogido con vítores y gritos de Alá, Siria y Bashar, el viejo país de los omeyas parecía encaminarse hacia una nueva etapa histórica. El rey Abdalá de Jordania no dudó en tildar al hijo del dictador Hafez al Assad de renovador, aperturista y amante del progreso. ¿Falsa percepción? ¿Simple manipulación de una opinión pública occidental crédula e inocente? Huelga decir que los primeros gestos del inexperto gobernante sirio parecían acreditar esta tesis. Pero las primeras reformas emprendidas por el régimen de Damasco fueron a la vez tímidas y lentas. El raís tropezaba invariablemente con las reticencias de la vieja guardia del Partido Ba’as, poco propensa a renunciar a sus prerrogativas. Las férreas estructuras ideadas por el viejo dictador no facilitaban los cambios ansiados por la joven generación. Modificar el sistema suponía romper con el pasado. Mas Bsahar al Assad fue incapaz de llevar a cabo la titánica tarea.

Para las monarquías feudales de la región, Siria era un país laico, que salía de los moldes de la sacrosanta ley coránica, aliado de Moscú y de Teherán, es decir, de  infieles y… de ¡chiitas! Para Occidente, se trataba de uno de los últimos vestigios de la colonización gala en la región, de una isla de cultura francófona, que contaba con intelectuales de primerísima fila: arquitectos, escritores, poetas, filósofos… Una élite cultural que, pese a las limitaciones impuestas por el régimen totalitarista, lograba competir con la flor nata de la intelectualidad europea.

Pero el cambio de rumbo preconizado por Basar al Assad finalizó con la llegada de las mal llamadas primaveras árabes. Alguien de fuera de la zona decidió acabar con las dictaduras laicas y reemplazarlas por regímenes islámicos moderados. A la caída del tunecino Ben Alí le siguió la derrota del egipcio Mubarak, el repulsivo asesinato del libio Gadafi, la guerra civil yemenita. Sin embargo, el califa de Damasco seguía en su trono. Algo realmente imperdonable para los guionistas de las primaveras árabes. Siria acabó convirtiéndose, pues, en el laboratorio de una guerra de guerrilla, en escenario de enfrentamientos entre grupúsculos islámicos de toda índole, apoyados por mecenas saudíes, qataríes y… norteamericanos. Su objetivo prioritario: acabar con Bashar al Assad. Su meta real: convertir al último alfil de Rusia en Oriente Medio en baluarte de la democracia made in USA.

En cuatro años, la guerra civil siria se cobró más de 300.000 víctimas mortales. Alrededor de 2,8 millones de personas cruzaron las fronteras, buscando refugio de los países vecinos. Pero Jordania, Líbano y Turquía no cuentan con las infraestructuras básicas para albergarlos. Por su parte, los países del Golfo Pérsico descartan la posibilidad de acoger a los refugiados. Aparentemente, son… demasiado pobres para poder integrarse en el mundo de la opulencia edificado por el maná de los petrodólares.

Los refugiados optaron por coger el camino de Europa, dirigiéndose hacia la prospera Alemania o la multirracial Inglaterra. ¡Qué vienen los musulmanes! De repente, los gobernantes del Viejo Continente descubrieron que tenían un aliado en tierras de Oriente; un gobernante que combatía el peligro yihadista: el presidente sirio Bashar al Assad. Presidente a secas, sin más calificativos. El mundo cambia.

Hace un par de años, cuando Barack Obama estuvo a punto de bombardear Damasco, bastó con una llamada de atención del Presidente Putin para que los aviones de la Fuerza Aérea se queden el tierra. Hoy en día, Europa coquetea con la idea de sumarse a la guerra contra el yihadismo. Aparentemente, Austria y España son los principales valedores del régimen sirio. Francia se sumará a los bombardeos contra las posiciones del Estado Islámico; Inglaterra no tardará en unirse al operativo bélico. La avalancha de refugiados genera, pues, un tardío y traumático despertar.

¿A qué se debe este cambio radical de Occidente? Tratemos de hacer memoria: hubo una época - no muy lejana - en la que nuestros amigos los dictadores tenían vara muy alta en las Cancillerías del primer mundo. Una época en la que los diplomáticos del Viejo Continente trataban muy ceremoniosamente de monsieur le Président a los Mobutu o los Tchombe, tiranos africanos que controlaban los yacimientos de cobalto o las minas de oro y de diamantes, en la que la modélica democracia de Bonn se desvivía en complacer al general Strossner, oriundo alemán convertido en dictador del Paraguay, cuando la  City de Londres actuaba de principal centro financiero de los jeques del oro negro. En aquel entonces, las afirmaciones de los señores dictadores o los respetables tiranos tenían el don de convertir los ríos de sangre en lingotes de oro. Luego llegó la introducción forzosa de la democracia del mundo civilizado y, con ella, la corrupción.

Es obvio que para hallar una solución coherente y duradera al conflicto sirio es preciso contar con los buenos oficios de Moscú y Teherán. Pero los iraníes advierten: no se puede contemplar un diálogo de paz sin la participación activa de Arabia Saudita y los Estados Unidos, los países que mueven los hilos de la contienda. 

En ese contexto, cabe preguntarse: ¿a qué universo pertenece nuestro (nuevo) amigo Bashar al Assad

Publicado por Adrian Mac Liman en 20:00 No hay comentarios:   
Etiquetas: Barack Obama, Bashar al Assad, EE.UU., España, Estado Islámico, Europa, Irán, Islamismo radical, Libia, Oriente Medio, primavera árabe, proceso de paz, Putin, Turquía, yihadismo

jueves, 14 de mayo de 2015

Barack Hussein Obama – luces y sombras

El Blog Ventana al mundo de Adrian Mac Liman , publica su punto de vista, en este interesante articulo. 


Barack Hussein Obama – luces y sombras

por: Adrian Mac Liman
03/5/2015

A Barack Hussein Obama, cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos, se le recordará… ¿por? Hay quien estima que el segundo y último mandato del actual inquilino de la Casa Blanca ha pasado el Ecuador con más sombras que luces. El Presidente busca desesperadamente el equilibrio entre sus derrotas y sus victorias para poder dejar huella en la historia norteamericana.

Obama empezó su carrera a la Presidencia de los Estados Unidos con un persuasivo Yes, we can (Sí, podemos). Una frase que llenaba de optimismo a los ciudadanos de un país humillado por los ataques del 11 de septiembre, una gigantesca operación castigo contra el régimen talibán de Kabul, que acabó en un atolladero, el fracaso de la intervención armada de Irak, que engendró nuevos semblantes del radicalismo islámico. Yes, we can…  Norteamérica estaba deseosa de olvidar el sombrío pasado. Sus pobladores apostaron, por vez primera, por un candidato afroamericano.

Apenas un año después de su llegada a la Casa Blanca, el exsenador demócrata por Illinois fue galardonado con el Premio Nobel por la Paz, por sus esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos y su visión de un mundo sin armas nucleares. Algunos politólogos no dudaron en tildar de precipitada la decisión del Comité Nobel Noruego. En efecto, durante la presidencia de Obama los conflictos internacionales se multiplicaron. Las turbulencias pusieron de manifiesto la fragilidad del hasta entonces incontestable poderío de los Estados Unidos.  Seis años después de aquel convincente Yes, we can, algunos analistas políticos se dedican a poner en entredicho la gestión del Presidente.
    
A la hora de evaluar los éxitos y los fracasos de la política de Obama, los medios de comunicación procuran hacer hincapié en los aspectos positivos de ésta: el acuerdo nuclear con Irán, que pretende evitar la proliferación de armas atómicas en una de las regiones más inestables del planeta y la normalización de las relaciones con Cuba, interrumpidas desde la década de los 60, pírrica victoria del imperialismo yanqui sobre el socialismo revolucionario castrista.

En ambos casos, conviene estudiar con detenimiento el alcance de las medidas. El acuerdo nuclear con Irán tendrá que contar con el visto bueno (y probable supervisión) de las Cámaras, controladas por mayorías republicanas hostiles a la acción exterior del Presidente y propensas a hacer suya la argumentación belicosa de los halcones de Tel Aviv. ¿Sobrevivirá el acuerdo nuclear? Los dinamiteros de Washington y de Teherán harán todo lo que esté en su poder para precipitar el naufragio.

La normalización de las relaciones Estados Unidos  y  Cuba ha tenido un gran impacto a nivel continental. Sin embargo, sus detractores aseguran que se trata de un mero intento de aislar al llamado grupo de países bolivarianos - Venezuela, Ecuador, Bolivia,  ¿Argentina? – cuyos gobernantes apuestan por la fuerte presencia rusa y china en el hemisferio Sur. Ficticia o real, la amenaza se ha convertido en la pesadilla de Washington.

Por su parte, los detractores del Presidente (que son legión) prefieren destacar los errores cometidos por Barack Obama desde su llegada a la Casa Blanca. Aluden al fracaso de las mal llamadas Primaveras árabes, el derrocamiento de Gadafi y el caos que se apoderó de Libia tras la intervención de la OTAN, la caída de Hosni Mubarak, que dejó vía libre al Gobierno liderado por los Hermanos Musulmanes, la crisis diplomática con Israel, el fiel aliado de Washington en la zona, el enfriamiento de las relaciones con Arabia Saudita, el otro incondicional de la política estadounidense, la incapacidad de apreciar en su justo valor el poderío y, por consiguiente, el peligro del Estado Islámico, el abandono prematuro de Irak y Afganistán, la incomprensible permisividad frente al talente poco democrático del Presidente turco Erdoğan…  

Para Daniel Pipes, politólogo republicano que defendió en su momento la política exterior de George W. Bush,  la doctrina de Obama se resume en pocas palabras: buenas relaciones con los enemigos de los Estados Unidos y frías con sus aliados.

Queda otra incógnita: la postura de Barack Obama ante un posible enfrentamiento con Rusia en el conflicto armado de Ucrania. En este caso concreto, las mayores reticencias provienen de las capitales europeas: París y Berlín. Los gobernantes del Viejo Continente prefieren la solución diplomática. 

jueves, 8 de enero de 2015

CHARLIE HEBDO, a su lado

CHARLIE HEBDO, a su lado 

Poco se puede decir ante la barbarie, no existe justificación, no puede haber motivo, no debería existir finalidad alguna.

Estamos a favor de la democracia en toda su profunda expresión, de la libertad, del respeto, de la vida, de la imprescindible dignidad y mejora general del ser humano, y de todos los pueblos.

No a la manipulación, no a la fuerza, no a los abusos del poder,  no al terrorismo, no a la violencia, no a la guerra.  Si a la confraternidad, solidaridad y colaboración entre los pueblos.  

Nuestro respeto y solidaridad a las víctimas, sus familias y al semanario CHARLIE HEBDO




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