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viernes, 14 de febrero de 2020

Nacionalismo catalán y libertad de expresión

El diario digital, Crónica Global, edita un muy interesante y certero artículo de opinión firmado por Isabel Fernández Alonso. Por considerar, elblogdefcosvi, que dicho artículo puede ser del interés de nuestros lectores, lo incluimos en el blog. 

Isabel Fernández Alonso (Asturias, 1969) Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y doctora en Ciencias de la Información, por el Departamento de Historia de la Comunicación Social. Siendo becaria predoctoral durante cuatro años (1993-1997). Efectuando importantes aportaciones en su tesis doctoral, como: sobre las políticas de medios en España durante la transición. Siendo estas recogidas en el libro "Estado y medios de comunicación en la España democrática", editorial Alianza 2000, obra en la que es coautora junto con Fernanda Santana.

Fue  becaria predoctoral (curso 1997-1998) en la Sección de  Comunicación, Información y Periodismo de la Universidad Libre de Bruselas, donde realizó tareas de investigación en el ámbito de la historia de la prensa belga, y becaria postdoctoral en el Observatorio de los Medios en Europa de la propia ULB (1998-2000). efectuando interesantes publicaciones, recogidas estas en  revistas como Ámbitos, Zer o Historia y Comunicación Social

Desde principios del curso académico 2004-2005 ha simultaneado tareas de investigación en el Institut de la Comunicació de la Universitat Autònoma de Barcelona (Incom-UAB) –donde es coordinadora del Observatorio de Políticas de Comunicación y miembro del consejo de dirección– con tareas docentes como profesora asociada en los departamentos de Periodismo de esta misma universidad, de la Universitat Abat Oliba -CEU de Barcelona y de la Universitat Ramon Llull. Desde el 2008 compatibiliza su labor de investigación en el Incom-UAB con la docente que desempeña en la Universitat Ramon Lull y la de experta del Consejo de Coordinación Universitaria en cuestiones de homologación de estudios extranjeros.

Isabel Fernández Alonso, es profesora titular de Comunicación de la UAB y miembro de Impulso Ciudadano, Universitaris per la Convivència y Foro de Profesores.


Isabel Fernández Alonso, presentación de su libro " Austeridad y Clientelismo" Editorial Gedisa.



Nacionalismo catalán y libertad de expresión


Diario digital, Crónica Global

por: Isabel Fernández Alonso

14.02.2020
     
El discurso separatista está plagado de falacias que lamentablemente han calado en demasiados ámbitos. Recientemente, nada más conocerse la apertura de una segunda investigación a Torra por desobediencia, desde la Generalitat se enviaba un comunicado a los periodistas en el que se hablaba de una “causa general contra el independentismo motivada por razones políticas” y se añadía que “el Estado Español tiene un problema con la libertad de expresión y los derechos fundamentales”. La misma propaganda victimista y torticera de siempre.

Existen, sin embargo, excelentes informes que prueban que quienes están vulnerando derechos fundamentales de manera reiterada en España son precisamente los separatistas. Recomiendo dos en particular: Golpe nacionalista a la democracia, presentado por SCC en el Parlamento Europeo en diciembre de 2017, y el remitido por Impulso Ciudadano en 2019 al Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

Voy centrarme en lo que sucede en Cataluña con uno de esos derechos: el derecho fundamental a la libertad de expresión. Justo el reclamo que ahora figura en el balcón del Palau de la Generalitat, tras ser obligado Torra por las autoridades electorales y judiciales a retirar la pancarta de apoyo a los políticos presos y a los fugados de la justicia.

Resulta inaudito que el poder nacionalista apele con tanta frecuencia a la libertad de expresión cuando no hace más que abusar de la suya y coartar la de quienes no comparten sus postulados. Pongo diversos ejemplos.

Encaja mal con la defensa de la libertad de expresión que los dos partidos integrantes del Gobierno catalán se repartan sin pudor los cargos clave de nuestros medios públicos, tal como han denunciado, entre otros, los propios trabajadores de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales.

Encaja mal con la defensa de la liberad de expresión contratar (con dinero público) a una empresa para que realice un seguimiento de los pronunciamientos en redes sociales de los consejeros del CAC propuestos por fuerzas políticas constitucionalistas.

Encaja mal con la defensa de la libertad de expresión aprobar una moción en el Parlament que condiciona las ayudas a los medios privados a que emitan la publicidad del referendo ilegal del 1-O.

También encaja mal con la defensa de la libertad de expresión presionar a periodistas, como ha hecho el Gobierno catalán con profesionales españoles y corresponsables extranjeros, según acredita Reporteros sin Fronteras.

Los ejemplos serían infinitos, pero quiero subrayar que encaja especialmente mal con la defensa de la libertad de expresión utilizar el poder para estigmatizar y/o tratar de silenciar a los discrepantes.

Un caso sangrante son las declaraciones de persona non grata por motivos ideológicos, que se aprueban con tanta frecuencia en plenos de corporaciones locales catalanas. En este vídeo se recogen los execrables “argumentos” de la CUP en la Diputación de Girona para declarar persona non grata al entonces Delegado del Gobierno Enric Millo, que actualmente ya no vive en Cataluña. En una línea muy similar, vean aquí la infame moción que ERC presentó en el Ayuntamiento de Sant Cugat contra Societat Civil Catalana, acusándola  de connivencia con el neonazismo, entre otras lindezas.

Ese mismo tono tan agresivo con los disidentes se aprecia incluso en personalidades que han llegado a presidir el Parlamento de Cataluña. Recordemos a Carme Forcadell cuando gritaba en un mitin que Cs y el PP no son pueblo de Cataluña. O el reiterado tuit de Núria de Gispert en el que animaba a la entonces líder de la oposición, Inés Arrimadas, a regresar a Cádiz. Son solo pinceladas.

Pero la intimidación no solo se ejerce con la palabra. Así, con total impunidad, los separatistas eliminan (o consienten que se haga) los símbolos comunes (banderas de España, bustos o cuadros del Jefe del Estado, denominaciones de calles y plazas… y, por supuesto, la lengua española) y lo invaden todo con su propaganda: edificios de la Administración, hospitales, playas, conciertos, ferias y hasta cabalgatas de Reyes, por más que impliquen a menores. Algunas campañas resultan realmente inquietantes, como es el caso de la megafonía del Ayuntamiento de Vic.

Un ambiente, en definitiva, que no hace más que coartar la libertad de expresión porque ésta es absolutamente incompatible con cualquier forma de presión. La espiral de silencio en Cataluña es atronadora. Hay miedo a disentir. Me lo reconocían en privado hace pocas semanas muchos colegas que prefirieron no asistir a los claustros universitarios que aprobaron el esperpéntico manifiesto único que siguió a la sentencia del Tribunal Supremo del pasado 14 de octubre, para no significarse.

Quien piense que exagero, que me explique cómo es posible que en un mismo Parlamento supuestamente democrático se impidan las comparecencias de entidades sociales constitucionalistas mientras que prófugos de la justicia, que trataron de derogar el orden constitucional, intervienen por videoconferencia (lo acabamos de ver en la Comisión del 155) para denostar una y otra vez a la democracia española.

miércoles, 29 de agosto de 2018

Excepción con lazos


El prestigioso diario El país, en su editorial, publica un acertado articulo, por considerar que bien podría ser de interés de nuestros seguidores, lo adjuntamos en elblogdefcosvi.  




Lazos amarillos en un edificio de la plaza de Urquinaona de Barcelona. Foto: Joan Sánchez (EL PAÍS) 


EDITORIAL

El País

29/08/2018



Excepción con lazos

El independentismo, al cerrar el Parlament, lleva la fractura a la calle



Los lazos amarillos pueden acabar encendiendo la chispa que inflame la tensión social generada por la pretensión de imponer por vías de hecho el programa de la independencia a la mayoría de catalanes que lo rechaza. Es perfectamente legítimo que quien así lo quiera lleve un lazo como signo de protesta, pero colocarlos en plazas y avenidas no es un ejercicio de la libertad de expresión, como sostiene la Generalitat para justificar su parcialidad, sino el cumplimiento de las consignas que el Govern imparte a los ciudadanos encuadrados en organizaciones independentistas, de los que se sirve como si fueran fuerzas espontáneas para limitar la libertad de quienes disienten. A fin de presentarse como víctimas del Estado central, Torra y su Ejecutivo fingen ignorar que son ellos quienes ostentan el poder en Cataluña, y que es ese poder el que están usando con formas impropias en democracia, imponiendo una simbología política a quienes la rechazan e intentando amedrentarlos a través de las fuerzas policiales a su mando, a las que empujan a actuar de manera selectiva y arbitraria.

Las gruesas invocaciones al fascismo cercando a una pequeña nación son el recurso con el que Torra pretende desentenderse por elevación del grave problema entre catalanes que él mismo está creando con la excusa de los lazos. Lo que hoy está en juego en Cataluña no son batallas del pasado agitadas como señuelos emocionales para sentirse parte de la historia, sino asuntos políticos tan corrientes como que un Gobierno rinda cuentas de su gestión de orden público, sobre todo cuando parece más preocupado por asignar a conveniencia el papel de víctimas y culpables que por arbitrar soluciones capaces de conjurar los riesgos. El independentismo que gobierna la Generalitat no solo no las rinde, sino que, además, se ha preocupado de que no haya instancia institucional donde reclamárselas, al clausurar el Parlament por diferencias internas entre los partidos que apoyan la secesión e instalarse en una suerte de estado de excepción no declarado.

La Generalitat está arrojando a las calles asuntos con los que inflamar los ánimos de los ciudadanos, indiferente a los peligros de jugar con fuego con tal de alimentar su programa. De lo que se trata, por el contrario, es de reconducirlos a las instituciones y resolverlos mediante los procedimientos establecidos en las leyes, a fin de preservar la tranquilidad civil. La de Cataluña estará en peligro en tanto la Generalitat siga actuando como lo ha hecho hasta ahora. Su rechazo a participar en la Junta de Seguridad convocada por el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, no esconde el deseo de preservar sus competencias en materia de orden público frente a ninguna intromisión del Estado central, sino la voluntad de seguir exacerbando la división entre catalanes de modo que la mayoría desista de sus derechos y se rinda a una imposición de la independencia. De igual manera, la anulación del control del Govern manteniendo cerrado el Parlament es un intento de perpetrar en la sombra este atropello. Pero ninguna de estas maniobras impedirá señalar a Torra y sus consellers como responsables si algo irreparable llega a ocurrir entre catalanes.

domingo, 26 de agosto de 2018

La pugna de los lazos amarillos


Joan Tapia (Barcelona)  es un periodista español. Jurista especializado en el área económica y financiera. Ex director de La Vanguardia y de Barcelona TV. En la actualidad colaborador en varios medios de comunicación, entre ellos; El Periódico de Catalunya y El Confidencial

Joan Tapia, en sus Confidencias Catalanas, escribe un interesante y acertado  artículo de opinión para El Confidencial, diario digital español. Un diario digital dirigido a aquellos ciudadanos y ciudadanas que deseen conocer los hechos con mayor profundidad.

Por lo interesante del mismo y creyendo puede ser de interés para nuestros seguidores, lo incluimos en elblogdefcosvi 




Incrementa la tensión y perjudica la desinflamación, pero está partiendo más a Cataluña, algo letal para el independentismo

La pugna de los lazos amarillos



por: Joan Tapia

El Confidencial, diario digital

a 26/08/2018


La nueva fiscal general del Estado ha declarado que no ve delito en colocar lazos amarillos, tampoco en retirarlos. Y Grande Marlaska ha contestado a Quim Torra que la queja sobre la posible participación de algún miembro de los cuerpos de seguridad en los grupos que retiran dichos lazos puede ser discutida en una próxima reunión de la Junta de Seguridad.

Son declaraciones de sentido común en la línea de desinflamar el conflicto pero que chocan con el hecho de que la guerra de los lazos (incruenta hasta ahora) no es solo un conflicto político sino un enfrentamiento emocional con componentes identitarios. Y las emociones son difíciles de desarmar acudiendo solo a la razón. Lo que no está claro es si la guerra de los lazos tendrá suficiente entidad para frenar o incluso vencer a la desinflamación, ni tampoco quien saldrá beneficiado si es que finalmente hay alguno. Porque podría pasar que todos los separatistas, los antiindependentistas y los que buscan la desinflamación y alguna especie de tercera vía- salieran perjudicados.

Una protesta amparada por la libertad de expresión que es discutible cuando invade masivamente el espacio público

El independentismo encontró en los lazos amarillos una vía de protesta pacífica y con vocación de permanencia con la que seguir movilizando a sus militantes que se sentían decepcionados por el fracaso del 27, reacios emocionalmente a admitir el gatillazo, e irritados por la prisión incondicional sin fianza y la amenaza de largas penas de prisión por una condena por rebelión, de unos políticos que habían violado las leyes y el pacto constitucional y estatutario pero que no habían recurrido a la violencia.

Los lazos amarillos eran pues tanto una movilización popular por la independencia como contra la actuación del Estado y la justicia española que en una democracia se amparan en la libertad de expresión. En el ámbito privado, un derecho indiscutible ¿No debían exhibirse en los balcones o fachadas de ayuntamientos y corporaciones públicas si existía una mayoría que así lo quería? Es opinable. Muchos ayuntamientos exhibieron pancartas contra el terrorismo etarra o islamista, o a favor de los inmigrantes, o contra la violencia de género, o contra la guerra de Iraq, sin que se generara indignación.

Es cierto que no es lo mismo porque la independencia tiene el apoyo del 47% de la sociedad catalana y el escepticismo o el rechazo del resto. Por eso el separatismo debería irse con tiento en el uso de su libertad de expresión. Y no ha sido así cuando ha practicado una descarada invasión de espacios públicos de naturaleza no política como las playas. ¿Una playa plagada de parasoles amarillos es libertad de expresión, o un intento de monopolizar el espacio público y de marginación social de los bañistas que no comparten esas ideas? ¿No es un intento de culpabilizar a los no independentistas acusándoles de ser algo extraño a Cataluña?

Todo puede complicarse en el primer aniversario de la DUI del 27-O y con el juicio contra los líderes independentistas

Pero el pecado de la invasión del dominio público comporta su penitencia. El independentismo vive en un mundo imaginario que niega, o quiere ignorar, que Cs fue el primer partido en las últimas elecciones catalanas. Y la parte más sensibilizada del antiindependentismo se ha sentido agredida y ha intentado retirar lazos amarillos de la vía pública. En la medida en que los lazos son una ocupación no legalizada del espacio público, han actuado, si no han recurrido a la violencia o a la coacción también amparados en su libertad de expresión. Y es alarmante el intento de la Generalitat a través de los Mossos de identificar y no digamos ya de multar o castigar de alguna forma a estos ciudadanos que tienen los mismos derechos que los no independentistas, aunque unos acostumbran a tener más apellidos catalanes que los otros.

Hasta aquí la guerra de los lazos ha mostrado la creciente división de la sociedad catalana y evidentemente no ayuda a la política de desinflamación del gobierno Sánchez. Y por otra parte provoca a gran parte de la sociedad española que rechaza la separación y se puede sentir -jaleada por alguna prensa y algunos políticos- molesta con el actual Gobierno al que se acusa de contemporizar. Así, la espiral de la guerra de los lazos puede neutralizar, tanto en Cataluña como en el resto de España, la política de desinflamación.


Imagen de la acción de los CDR en la playa de Blanes. 


Pero el asunto se puede complicar las próximas semanas cuando el independentismo intente elevar el grado de movilización el 11 de septiembre y en el aniversario del 1 de octubre (referéndum reprimido), del 27 de octubre (DUI fallida), y sobre todo durante el juicio de los políticos presos o los presos políticos (según el color del cristal con que se mire) a partir presumiblemente de finales de octubre.

Y los dirigentes independentistas abordan estas fechas con una doble convicción. La primera es que, como demuestra Torra cada día, el radicalismo verbal no moviliza pero no tiene costes si no es seguido de actos rupturistas y no encuentra delante un gobierno de Madrid que conteste con el ojo por ojo (verbal) y el diente por diente (también verbal). Pero también cree que el deseo independentista alto y permanente (47% de los votos desde el 2012) más la indignación por los juicios, podría hacerle aumentar su mayoría en unas elecciones anticipadas (es la apuesta de Puigdemont y Torra pero no parece ser la de ERC) para volver a otra intentona de DUI. O para forzar una negociación con el Estado con más fuerza moral y menos hostilidad de Europa.

La citación belga a Llarena alienta al independentismo, irrita a la derecha judicial y dificulta mucho la desinflamación

Y el independentismo parte con moral alta porque es cierto que la justicia alemana y la belga no han reaccionado a las acusaciones españolas contra Puigdemont y los otros exilados con la contundencia que el Supremo y buena parte de la prensa española preveían y deseaban.

Por eso Torra -exagerando y recogiendo sólo una parte de la verdad afirma que el independentismo no tiene porque pedir perdón, sino que debe atacar al Estado porque si la justicia europea juzga de una forma y la española de otra… ya está claro quién tiene la razón.

Y ante el 47% de Cataluña que no son extraterrestres sectarios como algunos discursos pintan sino ciudadanos corrientes y molientes Torra tiene razón. El tribunal regional alemán no entregó a Puigdemont como pretendía Llarena y el propio Llarena está ahora citado por la justicia belga por unas declaraciones por las que Puigdemont pide , hábilmente, que sea condenado a indemnizarle con sólo un euro.

Y la política desinflamatoria del gobierno Sánchez puede encontrar en este caso la defensa de Llarena ante la justicia belga un embrollo y una trampa difíciles de resolver porque gran parte del mundo judicial (y de la fiscalía) está irritado con la justicia belga y alemana y en todo caso es más cercano a las posiciones del PP que del PSOE. El propio Torres Dulce, el primer fiscal general de Rajoy alienta, contra su voluntad, la crítica al Supremo cuando dice en un reciente artículo en El País que las órdenes europeas de detención se basan en la confianza en la justicia de los otros países firmantes. Luego, si no se aprobó la entrega de Puigdemont… es que no hay confianza suficiente en la justicia española.

Es evidente que algo ha fallado en el Supremo (¿la precipitación?) y que si el Gobierno no defiende a Llarena en Bélgica, la irritación de la derecha judicial subirá y será aprovechada por Pablo Casado y Albert Rivera. Malo para la desinflamación.

Si la desinflamación fracasa, quizá nadie gane y la situación empeore para el separatismo y para el constitucionalismo

Pero el gran peligro del independentismo es que, si sube la agitación independentista en el transcurso del juicio en el Supremo, lo más probable es que como ya ocurrió en el 2017 la excitación anti-independentista también crezca en el interior de Cataluña. Quizás el independentismo pueda lograr otra victoria electoral raspada como el 21-O -o incrementarla o incluso perder, pero lo que es seguro es que volverá a quedar en evidencia que Cataluña es una sociedad que, ante la independencia, se parte en dos mitades cada vez más enfrentadas. Y una Cataluña con otra victoria separatista del 47%, o incluso del 52%, no tendrá fuerza (tampoco legitimidad) para violentando las normas constitucionales ser aceptada por España y reconocida por Europa.

Si la desinflamación pese a sus éxitos iniciales acaba naufragando, en parte por el incremento de la guerra de los lazos amarillos y el rechazo de parte de la sociedad española, volveremos a la situación del 21-D. El independentismo puede ganar, pero no imponerse, y España puede seguir no colapsada, pero si tocada por un conflicto que afecta a un territorio con historia, cultura y lengua propia (una nación o una nacionalidad, como quieran) que reúne al 16% de la población y representa el 19% del PIB y el 25% de la exportación.


Si la guerra de los lazos derrota a la desinflamación que no es imposible, Pedro Sánchez y Miquel Iceta habrán perdido, pero ¿quién será el ganador? ¿Los hijos de Aznar, divididos en pablistas y albertistas, o los de Puigdemont, sumidos en la excitación nacionalista?

O ninguno de los dos. No se debe olvidar que el propio Puigdemont en unas recientes declaraciones al alemán Der Spiegel (que ha publicado una larga entrevista sin concesiones) se ve obligado a concluir que “el nacionalismo es un peligro para Europa”. En este punto, Puigdemont sí que tiene razón.

viernes, 27 de noviembre de 2015

¿Catalunya, condicionada a una persona?







"¿Cómo  es que ves la paja en el ojo ajeno y no adviertes la viga en el tuyo?"

Mateo 7.3 

¿Catalunya, condicionada a una persona? 

Por: Francesc Costa

a 27/11/2015 


Libertad de expresión y democracia son reproches  que una y otra vez se vienen realizando, que oímos reiteradamente.  Por una parte de los independentistas de nuevo cuño, cuyos máximos exponentes son los liderados por el señor Mas, como lo son; determinados miembros de su gobierno,  CDC, más  toda una larga lista de adeptos, entre  recientes y  corrientes. Por el otro lado; desde ERC, y entremezclados entre ambos;  la mal denominada “sociedad civil”, un instrumento más, sobre la cual se circunscribe; la ANC,  una organización constituida el 2012, cuyo objetivo es la independencia de Catalunya. Y  Ómnium Cultural, entidad fundada en el 1961, centrada en difundir la lengua y cultura catalana. En estos últimos años totalmente entregada al “procés” independentista  del señor Mas.  Ambas; la organización como la entidad subvencionadas por la  Generalitat.  Es decir; que toda aquella ciudadanía de Catalunya, que atiende a sus  impuestos, con la única finalidad de contribuir a las necesidades de todos los ciudadanos y del País. Resulta que a su vez han estado y están contribuyendo a subvencionar  una idea partidista que no conduce a lugar alguno, respecto a la ciudadanía ni al propio país. Más que a los propios intereses de solo unos. ¿Democracia, igualdad?

Recriminaciones, que  conjuntamente a la tanta “percibida afrenta” (todo es manipulado  y  transformado en agravio a Catalunya, a todos los catalanes, exista causa o no  de definirlo como tal. Sin tener en cuenta,  las que desde aquí se pueden emitir.),   son    debidamente  y constantemente reproducidas  desde determinados medios  de comunicación en catalán, nuestra lengua. La finalidad no es otra  de que la respectiva audiencia, así como los correspondientes  lectores tengan bien aleccionado; “quin és el pa que es dóna(cuál es el pan que se da) respecto a todos los osados discrepantes del; procés independentista del señor Mas. ¿Inducir  es democracia,  libertad de expresión?

Reproches que van dirigidos a todos aquellos que por una u otra razón discrepan del llamado; procés independentista. Discrepancias argumentadas con más o menos grado de cierto razonamiento. Estas, las razonables, muy poco  difundidas  en Catalunya, inexistentes las didácticas (igualmente que en el  resto de España), las razones son bien obvias. Todo lo contrario sucede con  respecto a aquellas discrepancias, demasiadas  con argumentos desatinados, torpes y desconsiderados (lamentablemente  muy  lejos de una realidad general existente en Catalunya, fuera del interesado, manipulado y mediático; “procés”). Estas sí, debidamente difundidas repetidamente en Catalunya, Las razones también son evidentes. Todo un instrumento, ¡ son tantos !,  de enorme rendimiento. ¿Manipulación informativa, ayuda a decidir? 

A dichas  recriminaciones, hay que añadir las constantes demandas;  derecho a decidir, referéndum y libertad, efectuadas en nombre de la democracia, ¿democracia?. Todo un alarde de prepotencia  y presunción, dentro de  un conjunto de demagógicas  y populistas exigencias hacia los otros.

“Dime de que alardeas y te diré de lo que careces”

Proverbio

Es decir; a todo aquel, aquella o aquello  contrario al  “procés”  del señor Mas y a su coalición: Junts pel si, van dirigidos los reproches, con todo su correspondiente eco mediático; sobre la falta de sentido democrático, de coartar la libertad de expresión, de perjudicar a toda Catalunya y a los catalanes. - Únicamente  se salvarán de carecer de tales faltas  democráticas,  todos aquellos  grupos, organizaciones, plataformas, partidos políticos, etc,  que muestren pleitesía al 100% con el “procés” y a su incontestable líder, y ¡ojo!, que no es en absoluto nada baladí;  más que al propio ”procés”. Lo cual sin duda  debería de ser toda una causa de profunda reflexión  para la crédula  ciudadanía, que tot s'ho empassa (que todo se lo traga)  Un procés independentista  que en 18 meses   deberá de conducir a todos los catalanes hacia la Arcadia feliz. ¡Por favor! 

Pero al parecer, dado el enorme sentido democrático existente en los del “procés”, de existir alguna discrepancia sobre el cumplimiento de la pleitesía,  los divergentes sufrirán primeramente la perdida de los favores mediáticos, para pasar a continuación  a  ser cuestionados respecto a los méritos democráticos y de responsabilidad de país, que antes, cuando rendían plena pleitesía si poseían. Para posteriormente ser debidamente arrojados a la arena de su correspondiente  circo mediático, con el fin de que reconsideren  su postura discrepante; toda  una irresponsabilidad patriótica,  la cual perjudica enormemente el “procés independentista" del señor Mas, y con ello gravísimamente del primero al último catalán, catalana  y al País.

A todos estos derechos que exigen sin rubor alguno. Que lamentablemente si existen en demasiados pueblos faltos de ellos y de muchos más, aunque sus respectivos mandatarios nunca así lo reconocen, más bien todo lo contrario.- Pues bien, hecho este paréntesis, vuelvo al tema;  a mi criterio, añadiría al sin rubor; la falta de pudor político, en la que incluiría aquellos determinados partidos políticos, organizaciones, entidades, etc. que no habiendo pertenecido a la misma organización política que el señor Mas,  es más, hace cuatro días muy críticos con el mismo, su gobierno, su partido político, sus políticas.  Después de éstos cuatro días están ofreciendo su apoyo político incondicional al señor Mas, a CDC, con un  carácter superior al propio “procés”. El que ha de posibilitar  la independencia de Catalunya, la libertad y dignidad de los catalanes en un plazo de  18 meses. Lo cual es totalmente significativo; carecen de consideración alguna al mismo; un hecho tan esperado, tan deseado, de tanta relevancia histórica, política y social, el que nos hará tocar el cielo. Un  hecho de tanta enorme  trascendencia  lo condicionan a una sola persona y a unas siglas. Lo cual a  mi criterio,  es, ha sido todo muy simple; el “procés” es todo un instrumento, los intereses son otros, los beneficiados;  nada que ver con la ciudadanía. 

Esta falta de pudor político, se podría  hacer extensible hacia aquellos determinados partidos políticos que no están por el “procés independentista”  del señor Mas, pero que dirigiéndose a éste le solicitan que rectifique,  pues  de hacerlo, bien se podría posibilitar apoyo para formar gobierno estable, fuerte, etc. 

¿Cómo es posible, que unos u otros, ante, a  mi criterio, con un total ominoso haber (1) político y democrático  existente durante estos cinco últimos años, como Presidente del gobierno de la Generalitat, pueda recibir apoyo tanto incondicional por parte de un partido político o políticos independientes, que prácticamente hasta ayer y durante años lo cuestionaban  y con razón?.  Como es posible sugerir la posibilidad de un  apoyo condicional por parte de determinados partidos políticos discrepantes con el  “procés independentista”  del señor Mas.  ¿Dónde está la ética democrática, pues sin ella, no hay democracia, donde está la dignidad, coherencia  y ejemplaridad política,  ante toda esta enorme y muy   prolongada bufonada político-mediática, generada a estimular con totales  fines partidistas; emociones?

 “Según el que rige la ciudad, así sus moradores”

Eclesiástico 10,2

Todo un guión escrito con la participación de varios, donde en  ocasiones los actores se salen del guión o salen del mismo, provocándose los correspondientes arrebatos, y con ello un efecto cohesionador. Los capítulos serán diversos y con finales distintos, pero el capítulo final ya está escrito. Ganan los de siempre, pierden los de siempre.

A todos estos derechos que exigen a los otros,  han  incorporado uno de nuevo; el del “mandato democrático”.  Según ellos; los del “procés independentista” y todos sus adeptos, insisten reiteradamente y debidamente difundido por las ondas, y en negro sobre blanco, que el “mandato democrático”   les ha sido atribuido a ellos: Junts pel si, y con ello a su indiscutible líder; Artur Mas, por la voluntad popular, como consecuencia del resultado electoral del 27-S. Un resultado electoral, que solo ellos, siempre es; solo ellos, y bien arropados, consideran que los votos obtenidos en las urnas el pasado 27-S les han ofrecido  la mayoría, por lo cual la bendición del mandato democrático, por lo tanto; “per fer i desfer” (para hacer y deshacer). Es cierto, sí, pero únicamente  para posibilitar formar gobierno, dado que han obtenido la mayoría de los escaños. Pero no los votos suficientes  para; “per fer i desfer” (para hacer y deshacer) ninguna  desconexión con España, ni  para convertirse en un nuevo estado de la península ibérica. Pues las elecciones del 27-S que ellos, los del "procés " consideraban como plebiscitarias,  las  han perdido, a pesar de la enorme ayuda mediática producida durante años, y de la enorme ventaja que ha representado y representa la incompetencia, permisividad, irresponsabilidad  y miopía política del resto de los partidos políticos, pues se venia venir.  No se ha estado construyendo el país, a la vista está. Desean mantener su país. 

Un "procés independentista", el del señor Mas, que sin duda ha afectado, desacreditado por manipulación, al mismo sentimiento independentista. No a los sentimientos  identitarios, los lindividuales que cada uno pueda poseer de país,, estos se mantienen firmes. 



 “La justicia eleva una nación, más la transgresión es la decadencia de los pueblos”


Proverbios 14/34  

Pero es que  ni aun en el caso de que los hubieran obtenido, la mayoría de los votos, hubiera existido desconexión alguna. Lo saben, he aquí la gran farsa, la enorme tragedia política, mediática y social experimentada durante estos últimos años, situándonos  muy lejos de aquellos países avanzados socialmente, culturalmente, económicamente  y democráticamente  que tanto deseamos ser, anhelamos.  Más bien nos ha acercado y mucho a cualquier república bananera. Toda una vergüenza.

Ni un acto de enorme irresponsabilidad política, con muchísimo más acento que lo acontecido hasta hoy ( gracias a la estimable influencia de determinados medios de comunicación, catalanes y al PP), que ya es decir.  Como bien lo sería una trascendental  decisión política  unilateral, la cual sin duda conllevaría  enormes consecuencias sociales y económicas , posibilitaría hoy, la creación de un nuevo estado; la República Catalana.



(1) Cinco años de gobierno de derechas, monocolor de C.i.U, primera legislatura 2010-2012, con el apoyo del P.P. Segunda legislatura 2012-2015 con el apoyo de ERC, que a su vez era el primer partido político en la oposición, todo un vilipendio político. Tres años de un infructuoso gobierno.- El gobierno de Artur Mas,  precursor de los enormes recortes sociales, de enormes afectaciones sobre el estado de bienestar. Destrucción de la sanidad pública- Generador de desigualdades sociales, pérdida de posibilidades, oportunidades. Fractura social. División de la sociedad.-  Multitud de acuerdos con el P.P, por citar;  reforma laboral, Ley de estabilidad presupuestaria, de donde procede la ley Fondo de liquidez autonómica, la hoy mediática y  tergiversada  con fines partidistas (FLA, línea de crédito creada por el gobierno español en el 2012, concebida para que el estado preste dinero a las comunidades autonómicas. Ley de amnistía fiscal. Acuerdo sanitario en el 2014, entre el PP y CDC, en el que se podrá continuar con los consorcios sanitarios. Y todo un largo etc. de acuerdos y pactos con el P.P.- En este periodo de cinco años, no se ha modificado la  ley electoral, donde un escaño en Barcelona cuesta casi el triple que uno de Girona, o de Lleida, un claro beneficio para los nacionalistas.- Una Generalitat totalmente endeudada, además de liderar el ranking de la presión fiscal.- Los enormes casos de presunta corrupción, con sedes embargadas, entre los casos más significativos el que afecta al fundador de CDC y expresidente de la Generalitat.- Utilización de la Institución de la Generalitat para cuestiones de signo totalmente partidista (para ello están las sedes de los partidos políticos), como así de los  medios públicos de comunicación de Catalunya, que deberían de ser plurales y objetivos, y no ser utilizados para finalidades partidistas.

jueves, 22 de enero de 2015

“Je Suis Charlie” , contra todo terrorismo, toda violencia. A favor del respeto, la libertad, los derechos, la libertad de expresión





“Je Suis Charlie” ,  contra todo terrorismo, toda violencia. A favor del respeto, la libertad, los derechos, la libertad de expresión y la democracia 

Por:Francesc Costa
a 22/01/2015 


La manifestación de  Paris, con más de 3.000.000 millones de ciudadanos y ciudadanas, algunos procedentes de otros lugares. Una  marcha con pancartas,  fragor popular  con un lema dominante a modo de estribillo;  Je Suis Charlie, con una letra que era la defensa de la libertad, la libertad de expresión, democracia, derechos, tolerancia.  Manifestación  que entre otros aspectos  reivindicaba  los valores de la República francesa.  Una marcha encabezada por los familiares de las victimas del brutal atentado. 

Fue mucho más que  una manifestación  contra la barbarie terrorista que  vivió París entre los días   7 y 9 de este actual mes, con un balance de 17 víctimas inocentes, iniciándose  el horror contra  el semanario satírico  Charlie Hebdo, finalizándose en una tienda  de alimentos, de propietarios  judíos.  


Se estaba viviendo toda una conjunción de expresión de sentimientos; la defensa  de la libertad, la de expresión, la del respeto, la tolerancia  la democracia  y del rechazo a todo tipo de violencia.  La cual lamentablemente, ésta  se muestra  de muy distintas formas, muchas de las cuales  las están padeciendo muchos  ciudadanos y ciudadanas del mundo. Siempre justificadas por aquellos que la ejercen en nombre de que no sé qué razón.  Cuando la realidad es que no existe justificación alguna para la barbarie terrorista y  la violencia,  generadora  de  muchas víctimas, la  mayoría; inocentes. 

Libertad y respeto, dos derechos, anhelos por lo que el hombre siempre ha luchado. Pilares  y a su vez pivotes imprescindibles para la democracia, la convivencia de la sociedad, la comunidad  y como principio del propio ser. 

Libertad y respeto,  ello comporta una gran responsabilidad, saber dónde está la línea, la finalización de la misma  y saber respetarla.  Pues como muy bien señaló Jean Paul Sartre (París  21/06/1905-Paris, 15/04/1980- filósofo, escritor, activista político y exponente del existencialismo y del marxismo humanista):

Mi  libertad  se  termina  dónde empieza la de los demás.

Principios del siglo XXI, de gran conocimiento y a su vez  tiempos de  cierta convulsión social provocada por un  mundo  dominante que se resiste a los cambios, y que precisa todavía hoy de una mayoría de la ciudadanía, pero a la cual, a su vez  se resiste a concederles; la dignidad. 

Día tras día observamos muestras de falta de respeto al hombre, a la comunidad, a las culturas, a las ideologías, a los sentimientos, a las  creencias, a las diferencias, etc... El deseo de imponerse, de dominar, así como  la  incapacidad de intentar encontrarse y comulgar.  Una carencia; la de tener como principio el  bien mayoritario y general. Todo lo expuesto son causas tristemente predominantes. 

Han transcurrido más de 500  años, de una de las frases de principio doctrinal del tratado de  teoría política de Nicolás Maquiavelo (Florencia, 3/05/1469-Florencia, 21/06/1527-filósofo, político, escritor, consejero italiano del Renacimiento), escrita  en su obra “ El Príncipe” 

El fin justifica los medios



Una máxima generalmente carente de  ética y  que continúa en  plenitud en  muchas de las  actuaciones políticas, empresariales, así como de determinados sectores  de gran influencia y peso.   Son tiempos de una general falta de respeto, como los de inducir, manipular y de la utilización, muy lejos de las reales necesidades  de la ciudadanía. 



Más de 3.000.000 millones de personas manifestándose  en París,  entre slogans, aplausos y cantando la Marsellesa.  Mayoritariamente eran los  sentimientos expresados en el parágrafo primero de este escrito.   A su vez también  con cierto distanciamiento  hacía una clase política, de la cual están desengañados,  enfadados y sintiéndose mangoneados (un hecho esperanzador).  No fueron a dar sostén a los políticos gobernantes,  fueron a manifestarse en apoyo a Charlie Hebdo, todos eran Je Suis Charlie, a favor de  la libertad, a la libertad de expresión, al respeto, a la democracia, la tolerancia   y contra todo acto terrorista y de violencia. 


Más de 50 mandatarios  de todo el mundo, acudieron a la manifestación el pasado 11 de enero contra el terrorismo y a favor de la libertad.  No evitándose ciertas críticas respecto a la comparecencia de determinados políticos gobernantes, donde en sus países están a las antípodas de los sentimientos expresados por los millones de ciudadanos que se manifestaban en París

Otra  asistencia, a mi criterio, llamó mi atención, la de Petro Poroshenko, presidente de Ucrania. ¿Cómo es posible, tal presencia?, me pregunte,  ¡ el lema, el espíritu de la manifestación era muy claro ! .El gobierno de Ucrania, su presidente,  no son ejemplo de libertad, tampoco de la de expresión, de tolerancia, de democracia.  

Un presidente, que parece ser  incapaz  de respetar acuerdo alguno en favor de la paz, de poner fin al terror belicista entre hermanos, de respetar hechos diferenciales existentes y hacer de Ucrania un País democrático.  Muy  lejos del lema y espíritu  de la manifestación de Paris, (Pero a mi juicio,  una actitud natural, dada  la base, surgida de la barbarie, violencia y  victimas acaecidas en la plaza Maidán de Kiev. Sobre este pedestal, a mi criterio, difícil gobernar sobre la base de los derechos, la libertad,el respeto y  la democracia, sentimientos que se poseen, se tienen,  no es posible adquirirlos, ni se copian y pegan ) .Hoy  en Ucrania  habrá mucha aversión, se ha generado. Y  lo que hay también, es; bombas, destrucción y muerte. 

Un mandatario  que desea que su país entre en la Unión Europea, deseo no sea así, no con los dirigentes actuales.  Además me cuesta aceptar que gobiernos de la UE, así como el presidente de EEUU, Barack Obama  puedan ofrecer apoyo alguno al actual gobierno de Kiev, además de la existencia de otras consideraciones importantes a tener en cuenta.

Con relación al terrorismo, confiar en que nuestros gobernantes,  las medidas que se puedan efectuar  en  contra y protección del mismo,  nunca puedan  atentar a lo que en Paris ha sido todo un clamor; la defensa de la libertad, la libertad de expresión, los derechos, la tolerancia, el respeto y la democracia. Todo ello, en el bien entendido.