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viernes, 13 de marzo de 2020

Virus corona en los EE.UU

El periódico alemán, Süddeutsche Zeitung, edita un ilustrativo artículo firmado por su corresponsal, Thorsten Denkler.

Por considerar que dicho artículo puede ser del interés de nuestros lectores/as, lo adjuntamos en elblogdefcosvi.




Virus corona en los EE.UU 

El cobarde Sr. Trump


Detener los viajes entre los Estados Unidos y Europa suena drástico y decidido. De hecho, es solo un intento negligente de distraerse de su propio fracaso.



Thorsten Denkler



por: Thorsten Denkler 

periódico, Süddeutsche Zeitung

a 13-03-2020


Solo hay una manera correcta para los buenos líderes en una crisis: hacer que la situación sea clara y seria. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump , no hizo nada de esto cuando pronunció su discurso televisivo de casi nueve minutos a la nación en la Oficina Oval el miércoles por la noche.

Fue un discurso que dejó sin palabras. El problema no es que haya suspendido el tráfico aéreo desde el área de Schengen a los EE. UU. Debido a la crisis del coronavirus . La Organización Mundial de la Salud no considera que esto sea particularmente inteligente, pero ciertamente puede dividirse. El problema no es que él prometa mantener el daño financiero al individuo lo más bajo posible. En China Town, en Nueva York, un restaurante tras otro se está cerrando debido al miedo al virus corona. Esta ayuda se necesita con urgencia.


Trump detiene la entrada desde Europa

"El presidente de los EE. UU. Anunció en la Oficina Oval que la prohibición de entrada se aplica a las personas que previamente han estado en el área de Schengen. No dice una palabra sobre la crisis en su propio país. Los otros tienen la culpa. Y este "virus extraño"


El problema es que ignora la crisis del virus en el país de manera tan directa. Lo que suena tan drástico y determinado no es más que un intento cobarde de distraerse de su propio fracaso. No se trata del rápido aumento del número de casos en los Estados Unidos, de la amenaza que representa este virus corona. La incapacidad de su gobierno para proporcionar suficientes pruebas. No hay duda de lo que Estados Unidos seguramente enfrentará.


"Trump solo tiene una receta: fronteras estrechas, construcción de muros"


Al virus no le importa si se está desatando en China, la UE o los EE. UU. No importa de dónde viene. Para Trump, sí. Habla del "virus extranjero", el virus que se ha extendido desde China a todo el mundo. Él habla del virus mientras habla de inmigrantes ilegales. Y solo tiene una receta para esto: bordes estrechos, construir un muro.

Los virólogos dicen que ahora solo puede haber un objetivo: frenar la propagación. Para que el sistema hospitalario no colapse bajo la carga de muchos casos nuevos. Para que la gente no tenga que morir porque no hay cama para ellos.


Trump no dice nada sobre esto

Trump, como tan a menudo, pone su propio interés por encima del bienestar del país. Quiere ganar una elección en el otoño, por lo que no quiere tener nada que ver con el virus. Y esa es la razón por la cual culpa a toda la culpa en el extranjero, por qué hace la cuestión de la culpa. No quiere que se le haga responsable si algo no funciona. En cambio, quiere insultar a los gobernadores cuando estalla el número de casos. Al igual que lo hizo con los gobernadores de Washington y Nueva York, los cuales tienen que lidiar con un número particularmente alto de casos.

Pero el virus lleva mucho tiempo en el país. Y si los cálculos de los epidemiólogos son correctos, entonces no desaparecerá rápidamente, como Trump podría creer. Se quedará. Seguirá allí el 3 de noviembre cuando vote en los Estados Unidos. Hasta entonces, probablemente habrá habido muchas muertes en los Estados Unidos. Será la muerte de Trump. Quizás sus partidarios lo entiendan para entonces.

miércoles, 26 de febrero de 2020

El coronavirus y la sociedad de la mentira global


El Diario Digital, Nueva Tribuna, adjunta un magnifico, muy ilustrativo y realista artículo sobre el coronavirus,  firmado por, Pedro Luis Angosto. 

Por considerar que dicho artículo, sin duda alguna, será del interés de nuestros seguidores, lo adjuntamos en elblogdefcosvi. 

Pedro Luis Angosto( 1960-Caravaca de la Cruz- Murcia), licenciado en Historia Moderna y Contemporánea  por la UMA. Colaborador en diversas publicaciones, entre ellas las especialistas en Historia. También colaborador en diversos medios de comunicación. Autor de diversos libros, entre ellos: "Sueño y pesadilla de un republicano Español", 2001- Universitat Alacant. Capítulo del libro “Azaña y los suyos”, 2006, Biblioteca Nueva.  “Carles Espla, un periodista republicà" 2007,Editorial PUV.  “Los periodistas del exilio”., 2009,FCE.  Capitulo en “La represión franquista en Levante”, 2009, Algaida-. “La República en México: Con plomo en las alas. Las grandes  democracias contra la libertad de España. 2009. Editorial Renacimiento. 




Pedro Luis Angosto 



El coronavirus y la sociedad de la mentira global

Diario Digital, Nueva Tribuna

Por: Pedro Luis Angosto

26/02/20


Durante el año pasado se registraron en España 277.000 casos de cáncer. La mitad de los enfermos morirán en un plazo inferior a cinco años, sufriendo durante el resto de su vida un calvario indecible de idas y venidas al hospital, de quimio y radioterapia, de dolor y sufrimiento y de miedo indescriptible. En una sociedad avanzada y civilizada, las investigaciones para curar o paliar el cáncer, las enfermedades cardíacas y las degenerativas deberían ocupar un lugar preeminente, dedicándoles todos los medios económicos posibles. Del mismo modo, en un mundo civilizado y justo, la Organización Mundial de la Salud, en vez de callar, debería denunciar los precios altísimos de los tratamientos para esas enfermedades que están arruinando a los sistemas estatales de salud, declarar la libertad de todos los países copiar cualquier medicamento que sirva para mejorar la vida de los enfermos y condenar el reparto mafioso y monopolístico de los nuevos tratamientos por parte de los grandes laboratorios. No lo hace, mira para otro lado, y la curación de esas enfermedades que tanto dolor causan a tantísima gente se pospone hasta que la mafia quiera.

El año pasado murieron en España por accidente laboral casi setecientas personas, resultando heridos de gravedad o enfermos debido al trabajo varios miles de personas. Las causas están claras, precariedad laboral, jornadas interminables, destajo, escasas medidas de seguridad y explotación. Ningún organismo estatal ni mundial alerta sobre el deterioro de las condiciones de trabajo ni esas víctimas, que podrían haberse evitado con muy poca inversión, abren los telediarios ni ocupan más de su tiempo.


"No creo que nada de lo que pasa en el mundo sea por casualidad, ni que los informativos ignoren inocentemente el número de muertos por guerras absurdas que cada año asolan al mundo de los pobres"


En 2019, seis mil españoles murieron de gripe, una enfermedad tan común como el sarampión que  mata todos los años a miles de personas en África sin que la OMS exija a los Estados miembros que aporten las vacunas necesarias -que valen cuatro perras- para evitar ese genocidio silencioso. Al fin y al cabo, la mayoría son negros.

En 2018, más de cuarenta mil personas murieron en España por la contaminación ambiental, siendo directamente atribuibles a esa misma causa el fallecimiento de ochocientas mil personas en la Unión Europea y casi nueve millones en el mundo, aparte de los millones y millones que padecen enfermedades crónicas que disminuyen drásticamente su calidad de vida.

En 2017 más de seis millones de niños murieron de puta hambre en el mundo mientras en los países occidentales se tiran a la basura toneladas y toneladas de alimentos. Ese mismo año, más de dos mil millones de personas trabajaron jornadas superiores a 15 horas por menos de 10 euros al día. Ningún informativo, ningún periódico, ninguna radio lleva días y días insistiendo machaconamente en esa tragedia que martiriza a diario a media humanidad y amenaza con llevarnos a todos a condiciones de vida insufribles.


"La suspensión del Congreso Internacional de Móviles de Barcelona -Congreso que probablemente no se vuelva a celebrar tal como lo hemos conocido en años sucesivos- no se debió al coronavirus, sino a la exhibición que las grandes tecnológicas chinas iban a hacer sobre sus avances en el 5G"


Hace unas semanas surgió en una región de China un virus que causa neumonía y tiene una indicencia mortal menor al uno por ciento. Los medios de comunicación de todo el mundo, acompañados con las redes sociales de la mentira global, decidieron que ese era el problema más terrible que había azotado al mundo desde los tiempos de la peste bubónica del siglo XIV que diezmó la población de Europa en casi un tercio. No hay telediario, portada de periódico por serio que sea o red social en la que el coronavirus no ocupe un lugar preferente y reiterativo hasta la saciedad, como si no tuviésemos bastante con las enfermedades ya conocidas que matan de verdad a muchísima gente después de largos periodos de sufrimiento y tortura vital. No sé como surgió ese nuevo virus, tampoco si es nuevo, carezco de conocimientos científicos para ello, lo único que sé es lo que cuentan los especialistas, y es que apenas mata ni deja secuelas importantes. Pese a ello, a que lo saben, los informativos siguen creando alarma a nivel mundial. ¿Por qué?

No creo que nada de lo que pasa en el mundo sea por casualidad, ni que los informativos ignoren inocentemente el número de muertos por guerras absurdas que cada año asolan al mundo de los pobres. Vivimos un tiempo de relevos, la potencia hegemónica -Estados Unidos- tiene por primera vez desde el final de la Guerra Fría un serio competidor que se llama China. Ese competidor fue alimentado desde los años ochenta por las potencias occidentales debido a su enorme población, a su pobreza y a los salarios bajísimos de sus trabajadores. Han pasado cuarenta años y lo que entonces pareció una decisión magnífica para acabar con los Estados del Bienestar, abaratar costes e incrementar riquezas de modo exponencial, ha tomado otro cariz y ahora esa potencia pobre produce casi el 18% de todo lo que se fabrica en el mundo y está en disposición de dar el gran salto que la coloque en como primera potencia mundial, algo que será inevitable haga lo que haga Trump y sus amigos porque tienen el capital, la tecnología y la mano de obra necesaria. La suspensión del Congreso Internacional de Móviles de Barcelona -Congreso que probablemente no se vuelva a celebrar tal como lo hemos conocido en años sucesivos- no se debió al coronavirus, sino a la exhibición que las grandes tecnológicas chinas iban a hacer sobre sus avances en el 5G. Se trataba de impedir de cualquier manera que los chinos pudiesen demostrar que hay campos en los que ya están por delante de Estados Unidos y, por supuesto, de Europa. No hay otra explicación ni otra razón. Con la cancelación del congreso de Barcelona y la información apocalíptica sobre las consecuencias de la expansión del coronavirus se daba un paso más en la nueva guerra fría que se ha inventado Donald Trump, dejando claro a China que todo vale en la guerra y que su ascenso al primer puesto les va -nos va- a costar sangre, sudor y lágrimas.

El coronavirus es una enfermedad que no arroja datos alarmantes, primero porque no se expande al ritmo de las grandes epidemias que ha sufrido el mundo, segundo porque tampoco los porcentajes de mortandad son equiparables a los de otras plagas como la “gripe española”. Sin embargo, y dentro de un lenguaje medieval, se está intentando crear pánico a escala global y por eso cada día nos cuentan el nuevo caso que se ha descubierto en Italia, Croacia, Malasia o Torrelodones, uno por uno, haya dado muestras de quebranto o no. Se trata de alimentar el bicho del miedo a escala global con fines estrictamente políticos y económicos, y nunca antes como hoy, en la sociedad de la desinformación, han existido tantos medios para imponer las mentiras como verdades absolutas al servicio de intereses bastardos. El coronavirus no es el fin del mundo ni nada que se le parezca, es una enfermedad normal, como tantas y con poca mortandad, pero la manipulación mediática interesada puede llevarnos a una crisis de consecuencias devastadoras.